Resumen para apurados
- San Martín de Tucumán analiza hoy la continuidad del DT Andrés Yllana en la Primera Nacional tras sufrir tres derrotas consecutivas y una notable caída en el rendimiento.
- El equipo perdió su solidez defensiva y juego colectivo, acumulando partidos sin hacer goles. La reciente derrota ante Midland expuso una profunda crisis de identidad táctica.
- El próximo partido ante Quilmes será clave para medir la capacidad de reacción del plantel y definir el futuro de un ciclo técnico que atraviesa su momento más delicado.
El presente de Andrés Yllana en San Martín comenzó a convertirse en uno de los principales temas de debate en La Ciudadela. Aunque la dirigencia mantiene su respaldo al entrenador y por ahora no existe una decisión tomada sobre su continuidad, la sucesión de tres derrotas consecutivas y la caída en el rendimiento colectivo llevaron a que puertas adentro del club se analice con atención el momento que atraviesa el equipo.
Más allá de los resultados, la preocupación está vinculada principalmente a las formas. San Martín pasó de ser uno de los protagonistas de la zona B a atravesar una etapa marcada por la falta de funcionamiento, los problemas para generar juego y algunas inconsistencias defensivas que comenzaron a repetirse. Ese escenario explica por qué el ciclo de Yllana quedó bajo observación y cuáles son las principales razones que hoy generan análisis y debate.
Un crédito que todavía conserva: si hoy Yllana continúa contando con respaldo dentro del club es porque durante buena parte del torneo logró construir un equipo competitivo. San Martín se mantuvo en los primeros puestos de la zona B, consiguió sostener una regularidad aceptable y, pese a convivir con lesiones y distintas dificultades, siempre se mantuvo cerca de la pelea. Ese recorrido es el principal argumento de quienes entienden que el entrenador merece la oportunidad de revertir el momento.
La pérdida de identidad futbolística: más allá de las derrotas, el aspecto que más preocupa es el funcionamiento. San Martín perdió claridad en la elaboración, dejó de encontrar asociaciones y comenzó a depender cada vez más de acciones aisladas para generar peligro. Lo que antes era un equipo capaz de competir desde el orden y la intensidad hoy aparece como un conjunto previsible y con enormes dificultades para imponer condiciones. La caída en el rendimiento colectivo es uno de los principales motivos por los que comenzaron a surgir cuestionamientos alrededor del entrenador.
Una crisis que va más allá de los resultados: la preocupación no se limita a la racha de tres derrotas consecutivas. El equipo tampoco convirtió goles en esos encuentros y mostró problemas recurrentes en distintos sectores del campo. La sensación que dejó en las últimas semanas es que perdió confianza, seguridad y convicción para sostener una idea de juego. Incluso en partidos donde tuvo momentos aceptables, nunca logró sostenerlos durante los 90 minutos.
Midland como síntesis de los problemas: la derrota en Libertad terminó exponiendo muchas de las falencias que ya se habían observado frente a Gimnasia y Tiro y Atlanta. Con las ausencias de Alan Cisnero, Santiago Briñone y Diego Diellos, Yllana intentó modificar el esquema habitual y apostó por un 4-4-2 para buscar soluciones diferentes. Sin embargo, el equipo volvió a mostrar dificultades para generar juego, dependió excesivamente de los pelotazos y encontró muy pocas situaciones claras de peligro.
Cada vez que Nicolás Castro intentó hacerse cargo de la conducción, apareció aislado y sin opciones de pase. Los envíos largos hacia Luca Arfaras y Facundo Pons se transformaron en el recurso más repetido, mientras que Midland fue creciendo con el correr de los minutos hasta convertirse en un claro dominador del encuentro.
Ferreyra de nueve, la imagen del desconcierto: pocas postales explican mejor el presente de San Martín que la de Nicolás Ferreyra jugando como centrodelantero durante gran parte del segundo tiempo. La decisión tuvo lógica desde la necesidad de buscar juego aéreo y presencia en el área rival luego de la salida de Pons, pero terminó simbolizando algo más profundo: la falta de respuestas futbolísticas de un equipo que ya no encuentra soluciones desde el funcionamiento colectivo.
La imagen del "Fosa" peleando entre los centrales de Midland mientras San Martín lanzaba centros al área reflejó la desesperación de un conjunto que buscaba respuestas donde fuera posible. Para muchos hinchas, esa fotografía terminó convirtiéndose en el resumen perfecto del momento que atraviesa el equipo.
Los errores defensivos que se repiten: durante gran parte del torneo, San Martín encontró en la solidez una de sus principales virtudes. En las últimas fechas ocurrió lo contrario. Frente a Midland volvió a exhibir desatenciones dentro del área y dificultades para controlar situaciones que antes resolvía con mayor naturalidad.
El primer gol encontró a varias camisetas albirrojas observando la jugada mientras Marcos Roseti controlaba y definía con comodidad. El segundo llegó tras una nueva falla en una pelota detenida que permitió la aparición de Fernando González. Esos errores terminaron potenciando un problema que ya era evidente: el equipo no sólo genera poco, sino que también perdió firmeza en defensa.
Una autocrítica que antes no aparecía: otro aspecto que llamó la atención fue el cambio en el discurso del entrenador. Después de la derrota frente a Midland, Yllana reconoció que el equipo atraviesa su peor momento en el torneo, habló de la necesidad de "refundar" el equipo y admitió que a sus dirigidos les está faltando "algo más desde lo emocional".
Las declaraciones reflejaron una mirada mucho más crítica que en jornadas anteriores. El propio entrenador reconoció que existen cuestiones por revisar y que tanto jugadores como cuerpo técnico deben encontrar soluciones rápidas para revertir la situación.
Quilmes como prueba de carácter: aunque la CD mantiene por ahora su respaldo y no existe una decisión tomada sobre su continuidad, el partido del domingo aparece como una referencia inevitable. En La Ciudadela entienden que será una buena medida para evaluar la capacidad de reacción del plantel y también la fortaleza de un ciclo que atraviesa su etapa más delicada.
Más que los tres puntos, lo que estará en juego será la posibilidad de recuperar certezas en un momento donde predominan las dudas. Porque si algo quedó claro después de Midland es que la discusión ya existe. Y que las respuestas que necesita San Martín deberán aparecer dentro de la cancha.







