Resumen para apurados
- Jefes de área del Tribunal de Cuentas de Tucumán rechazaron el pedido de juicio político contra su presidente, Miguel Terraf, por considerarlo basado en acusaciones falsas.
- El planteo de periodistas por supuesta omisión de control en una obra escolar fue calificado como una desinformación que confunde los mecanismos de control del organismo.
- El conflicto expone la tensión entre el control de cuentas públicas y la presión mediática, lo que definirá la solidez institucional del organismo de control en Tucumán.
Jefes de distintas áreas del Tribunal de Cuentas de la Provincia (TC) -Secretaría General, Prosecretaría General, Departamento de Ingenieros Fiscales, Departamento de Contadores Fiscales y Asesoría Jurídica- expresaron su repudio por el pedido de formación de juicio político contra el presidente del ente de contralor, Miguel Chaibén Terraf.
A través de un comunicado, refutaron las “imputaciones construidas sobre afirmaciones falsas, formuladas en modo potencial y apoyadas en fuentes anónimas”.
“No estamos ante una denuncia seria, sino ante un nuevo episodio de una campaña sostenida de desinformación sobre el funcionamiento del Tribunal de Cuentas y sus procedimientos legales”, indica el texto.
Los jefes de área se expresaron de esta manera frente al planteo que formularon los periodistas Roque Galeano, Martín Faciano y Mauricio Formoso ante la comisión de Juicio Político de la Legislatura por presunto mal desempeño y falta de cumplimiento de los deberes de funcionario público.
Según explicaron en un documento de seis puntos, “no hubo omisión de control” en la obra del establecimiento “San José Gabriel del Rosario Brochero”.
“El pedido de juicio político se apoya en una interpretación malintencionada del expediente. Confunde control preventivo con control posterior, atribuye al Tribunal actos dictados por el Poder Ejecutivo, da por aprobado un pago que no fue aprobado y presenta como hecho consumado un trámite que continúa en curso. El Tribunal de Cuentas debe estar siempre abierto al control público y a la crítica. Pero la crítica debe fundarse en hechos verificables, no en afirmaciones inexactas ni en lecturas parciales del expediente”, resumieron los jefes de área.







