Resumen para apurados
- Talleres de Córdoba enfrenta a Atlético Tucumán este miércoles en Rosario por Copa Argentina, bajo mando interino tras la salida de Carlos Tévez y la eliminación en el clásico.
- Tras la caída ante Belgrano y escándalos de disciplina interna, la dupla Carboni-Acosta asume el reto de reorganizar un plantel golpeado anímicamente y sin identidad futbolística.
- El partido definirá el clima institucional para el receso. Una victoria daría aire a la nueva gestión, mientras que una derrota profundizaría la crisis y el desconcierto cordobés.
El contexto puede ser engañoso e incluso invitar a relajaciones en exceso. Con el torneo Apertura concluido, el semestre a punto de terminar y la cabeza lógicamente puesta en el armado del plantel para la segunda parte del año, los objetivos parecen renovados. Pero no hay margen para la distracción: antes del receso y las vacaciones, hay un compromiso límite. El duelo de 16avos de final de la Copa Argentina -este miércoles desde las 17- no es uno más ni para Atlético Tucumán ni para Talleres. De hecho, desde la vereda cordobesa, fue calificado durante la semana como un encuentro de carácter “trascendental”.
Para entender el porqué de esta afirmación, es necesario precisar el complejo momento que atraviesa la “T”. El equipo de barrio Jardín vive días de profunda transición tras perder el clásico con Belgrano en los octavos del Apertura, una dura caída que precipitó la desvinculación de Carlos Tévez de su cargo como entrenador. Así, tras un certamen en el que no se cumplieron las metas, el conjunto cordobés llega a Rosario con un cuerpo técnico interino, cuestionamientos dentro del plantel y un ambiente institucional caldeado, potenciado además por el gran presente de Belgrano, finalista del torneo.
Si bien Talleres se clasificó a los playoffs tras finalizar cuarto en la Zona A -detrás de Vélez, Boca y Estudiantes-, merced a una buena racha en el cierre de la fase regular, el funcionamiento general bajo el mandato de Tévez venía siendo blanco de duras críticas debido a su irregularidad futbolística y a la falta de una identidad clara.
El clásico contra el “Pirata” terminó siendo el punto de quiebre definitivo. Al equipo se le cuestionó no haber estado a la altura de las circunstancias en una instancia de semejante envergadura, mostrando una versión deslucida que terminó por sepultar las negociaciones para la renovación de Tévez, cuyo contrato vencía el 30 de junio.
A la derrota se le sumó una polémica que tuvo como protagonista al colombiano Diego Valoyes. El extremo, una de las figuras del equipo, dio positivo en un control de alcoholemia 48 horas antes del clásico en un cumpleaños de otro miembro del plantel, por lo que fue duramente sancionado y no sería tenido en cuenta para el próximo proceso.
De esta manera, el encuentro marcará el debut formal de la dupla interina compuesta por Ezequiel Carboni y Rodrigo Acosta (hermano de Lautaro “Laucha” Acosta), quienes asumieron la conducción tras dejar momentáneamente la Reserva del club. Carboni, de 46 años y con experiencia previa en Primera al frente de Lanús y Argentinos en 2018, intentará plasmar su filosofía de juego, caracterizada por el protagonismo, la intensidad y la presión alta, en un plantel golpeado anímicamente.
Respecto al equipo que saltará al césped del estadio Marcelo Alberto Bielsa, se perfilan los regresos de Valentín Depietri y Mateo Cáceres (o Ulises Ortegoza) a la formación inicial. Estas variantes se darían en reemplazo de Valoyes y de Giovanni Baroni, respectivamente.
Así, la probable alineación de la “T” para medirse con el “Decano” sería con: Guido Herrera; Augusto Schott, Santiago Fernández, Matías Catalán o José Palomino y Alexandro Maidana; Matías Galarza y Cáceres u Ortegoza; Franco Cristaldo; Rick; Ronaldo Martínez o Valentín Dávila y Depietri.
Frente a un rival que tambalea en medio de una tormenta interna y una transición obligada, Atlético tiene una oportunidad inmejorable sobre la mesa: capitalizar el desconcierto cordobés, aplicar un golpe de knockout en Rosario y despedir el semestre con una sonrisa legítima.







