EL AMOR NO SE ACABA. "Pulga" asegura que el sentimiento está intacto y que siempre amará a Atlético Tucumán.

Resumen para apurados
- El ídolo Luis Miguel "Pulga" Rodríguez anunció que se retirará oficialmente el 14 de junio en Colón de Santa Fe, tras no recibir el llamado de la dirigencia de Atlético Tucumán.
- En una entrevista, el delantero explicó que la falta de intención dirigencial impidió su adiós en el Monumental. Actualmente es embajador de juveniles y juega en el club Ñuñorco.
- El cierre de su carrera profesional marca el fin de una era para el fútbol tucumano. El jugador ya proyecta su futuro como director técnico o manager deportivo tras su retiro.
La presencia misma de Luis Miguel Rodríguez en cualquier cancha de fútbol genera un efecto muy difícil de describir. El "Pulga" tiene una energía especial, casi mística, esa que generán sólo los ídolos de multitudes. Su presente lo encuentra jugando en Ñuñorco y como embajador de un proyecto de formación para juveniles de la Liga; sin embargo un detalle para nada menor volvió a ponerlo hace poco al filo de los corazones del hincha de Atlético Tucumán: el 14 de junio el simoqueño colgará los botines oficialmente, y lo hará en el estadio de Colón de Santa Fe, lejos de su amado Monumental.
En diálogo con LA GACETA, mientras intentaba cumplir con la demanda de decenas de niños que deliraban por un recuerdo con él, la figura máxima del último tiempo del "Decano" se tomó un tiempo para hablar de todo. Analizó su rol como guía de los más chicos, repasó su exitoso camino en el fútbol y se sinceró sobre su relación con Atlético: el club de sus amores en el que no podrá retirarse oficialmente, pero que igualmente sigue siendo su "casa".
- ¿Cómo analizás el presente de Atlético?
- El fútbol es a base de resultados. El equipo venía mal, pero le ganó a River y cambió el ánimo. Ojalá que el nuevo semestre mejore mucho y que los jugadores levanten el nivel para estar en los primeros puestos.
- ¿Te dolió no poder retirarte en el club de tus amores?
- Uno siempre lo dice, pero no estuvo el llamado dirigencial ni tampoco la intención de que sea así. Uno acepta las reglas del juego; a veces uno quiere, otro no, y la vida sigue.
- ¿Cómo vivís el cariño de la gente después de tantos años?
- La verdad es que a uno eso lo llena de orgullo. Desde que llegué a Atlético hasta hoy, la gente de Tucumán fue muy cariñosa conmigo. Hoy tengo 41 años y sigo disfrutando de ese afecto. Es algo muy satisfactorio; quiere decir que a lo largo de la carrera uno hizo muchas cosas bien. Estoy tranquilo.
- ¿Qué implica para vos ser el embajador de este proyecto juvenil?
- Es una responsabilidad muy linda. Hay que estar en la logística, cuidar los detalles, que no falte nada. Llevás 60 chicos y hay 120 padres esperando que su hijo vuelva bien del viaje. Hay material para trabajar y es algo que va a ir creciendo.
- ¿Qué sentís al ver a estos chicos de 10 años y recordar tus inicios en Simoca?
- Me trae todos los recuerdos de cuando empecé en Simoca. Ojalá muchos de estos chicos puedan llegar a Primera o a jugar en Europa; sería algo muy lindo para ellos y sus familias. Hoy los ves corriendo atrás de una pelota y son muy chicos, pero en siete u ocho años pueden estar en la élite. Yo a los 11 años hice una prueba y a los dos meses ya estaba viajando; iba sin preparación, sin nada. Que hoy exista un proyecto para que lleguen más preparados es muy bueno.
- ¿Qué le decís a un chico de esa edad que debe irse solo a un club como River?
- Es muy duro que un chico de esa edad se tenga que ir, pero es River y el sacrificio vale. Yo le decía que ojalá le guste el lugar, porque si no se acostumbra es muy difícil quedarse. Es un proceso largo: hoy le hablás del desayuno o la alimentación y a los dos minutos se olvidó porque quiere jugar a la pelota. Hay que estar encima, sobre todo para que no le falte cariño. Yo tengo un hijo de nueve años que a veces duerme con nosotros; eso en una pensión no existe. Ojalá alguien esté siempre para contenerlos en los bajones.
- ¿Qué es lo que más rescatás de tu carrera?
- Que la gente hoy me trate así porque ve más a la persona que al jugador. Me propuse desde siempre que mi persona estuviera por encima de cómo jugaba. Que me agradezcan o me saluden con respeto es impagable. En la vida, rescato el nacimiento de mis tres hijos; en el fútbol, que me traten como la persona que siempre fui.
- ¿Qué harás después del 14 de junio? ¿Te ves como técnico?
- Hoy no tengo pensado el futuro. Estoy en este proyecto porque me gustó la idea ambiciosa. Quizás esto me lleve a dirigir o a ser dirigente, estoy abierto. Algo voy a tener que hacer para ocupar el tiempo que antes usaba para entrenar. Si decidiera ser técnico, me prepararía para dirigir Primera o Nacional B. No me gustaría debutar y que, si me va mal, digan que no sé nada. Por ahora, también estoy haciendo el curso de manager; voy buscando mi lugar.
- Selección, campeón con Colón, ídolo... ¿Te quedó algún sueño pendiente?
- Futbolísticamente nada, no me quedó ningún sueño por cumplir. El fútbol me dio todo, me llenó y yo me vacié por el fútbol. Jugué en la Selección, salí campeón, fui goleador en Primera, en la Sudamericana y en el Nacional B. Cumplí mis expectativas. Ahora empieza otra etapa.
- ¿Qué significa Atlético para vos?
- Atlético es mi casa, mi vida; es el club del que soy hincha. Significa muchísimo y ojalá pueda estar muchos años más en Primera y vuelva a jugar copas internacionales. (Producción periodística: Carlos Oardi)







