LA GACETA / DIEGO ARÁOZ

Resumen para apurados
- San Martín de Tucumán inicia este sábado ante Rafaela una seguidilla clave de tres partidos en 11 días que definirá su rumbo en la Primera Nacional y la Copa Argentina.
- El equipo de Yllana busca romper la falta de gol y superar un historial desfavorable ante la Crema. Alternará tácticas como el 4-2-3-1 para recuperar la solidez en La Ciudadela.
- Estos 11 días funcionarán como envión anímico o golpe de realidad. El éxito ante rivales directos y el avance en Copa Argentina son vitales para recuperar la ilusión del hincha.
El partido de este sábado a las 20 contra Atlético de Rafaela no es un compromiso más para San Martín de Tucumán en el calendario de la Primera Nacional. Es el punto de partida de una racha que puede funcionar como un envión anímico o como un golpe de realidad. En apenas 11 días, el “Santo” recibirá a la “Crema”, viajará a Salta para enfrentar a Banfield por Copa Argentina (el viernes 8) y volverá a La Ciudadela para verse las caras con el puntero, Gimnasia de Jujuy. Seis puntos en juego y un pase de ronda que podrían devolverle al hincha esa ilusión que hoy parece estar en modo de espera.
Para que eso se concrete, primero hay que exorcizar viejos fantasmas. Rafaela llega a Tucumán haciendo gala de su mote de “bestia negra”. El historial es, cuanto menos, desalentador: de los 38 enfrentamientos oficiales, San Martín solo pudo ganar seis, mientras que los santafesinos se impusieron en 19 ocasiones, con 13 empates completando el cuadro. Incluso en Bolívar y Pellegrini la estadística es esquiva, con cinco triunfos locales y siete derrotas en 20 partidos.
El laberinto táctico
Más allá de los números de archivo, la preocupación del cuerpo técnico radica en el presente futbolístico. El análisis de las últimas fechas muestra un equipo que busca, pero que muchas veces se nubla al llegar al área rival. Andrés Yllana ha intentado establecer una base, pero la fluidez sigue siendo la materia pendiente.
A diferencia de lo que ocurre fuera de casa, donde el DT ha probado variantes como el 3-5-2 o el 4-3-3, en Tucumán el dibujo predilecto ha sido el 4-2-3-1. Esa fue la apuesta en cuatro de los cinco partidos jugados en Ciudadelae. Fue la que mejor funcionó contra Nueva Chicago, donde el doble cinco de Laureano Rodríguez y Nicolás Castro le dio equilibrio a una línea de tres creativos (Ovando, López y Cisnero) que logró conectar con el “9”. Esa tarde, el “Santo” mostró laterales con proyección y asociaciones que ilusionaron.
Sin embargo, sostener esa imagen ha sido el gran problema. Ante Patronato y Chacarita, el mismo esquema no tuvo la misma profundidad, lo que derivó en una tenencia estéril que chocó contra el orden defensivo rival. Incluso cuando se intentó cambiar la fisonomía con un 3-5-2 ante Tristán Suárez, el equipo volvió a carecer de ideas para romper el bloque bajo, dejando el marcador en blanco y evidenciando que la cuestión, más que el sistema, es la ejecución ante planteos mezquinos.
La voz de la confianza
Uno de los protagonistas de esa generación de juego es Alan Cisnero. El juvenil analizó el presente del grupo tras el traspié en Carlos Casares. “Estamos con un poco de bronca por el mal resultado del fin de semana, pero hubo muchos factores. El clima estaba raro, mucho viento, la cancha... el partido se hizo muy cortado y ese fue el juego que plantearon ellos: no dejarnos jugar”, explicó el volante.
A pesar de la derrota, Cisnero se apoya en la fortaleza del vestuario para afrontar lo que viene. “El grupo está muy unido, eso es lo importante. Ahora vienen estos tres partidos duros, pero tenemos plantel y vamos a sacarlos adelante”, afirmó. Además, dejó un mensaje directo para la tribuna: “Que la gente crea. Tenemos un buen plantel y no los vamos a dejar tirados; que nos apoyen como siempre lo hacen”.
La llave para el candado
La gran incógnita que desvela al entrenador para el duelo de este sábado pasa por la estructura. Cada formación tiene su riesgo: el 4-2-3-1 ofrece mayor amplitud con los extremos, pero el 3-5-2 busca poblar el área y ganar peso ofensivo en los metros finales, justamente donde el conjunto de Yllana se ha mostrado más errático.
Más allá de eso, el desafío central será la ejecución. Para combatir el “cerrojo” rival, el “Santo” necesita que sus creativos den un paso al frente y la pelota pueda llegar limpia al área.
Para San Martín, ganar sería encender una mecha que puede transformar las dudas en certezas y comenzar a cambiar la historia.







