Tomás Dande será el capitán argentino en el Rugby Championship M-20. (Photo by Richard Huggard/Gallo Images)
Resumen para apurados
- Tomás Dande, de Huirapuca, capitaneará a Los Pumitas este lunes ante Sudáfrica en el Rugby Championship M-20, siendo el séptimo tucumano en la historia en portar la cinta.
- Sucede a referentes como Santiago Guzmán, último capitán tucumano en 2009. Su club, Huirapuca, repite el hito logrado por Gerardo Lazcano Miranda, primer líder provincial en 1996.
- Esta designación reafirma a Tucumán como semillero clave del rugby nacional. El debut ante Sudáfrica inicia un torneo de alta exigencia que marcará el futuro de esta generación.
Tomás Dande no será un capitán más. Cuando mañana, desde las 11.10, Los Pumitas salgan a la cancha en Sudáfrica para enfrentar al seleccionado local en el arranque del Rugby Championship M-20, el jugador surgido de Huirapuca escribirá una página especial para el rugby de la provincia: se convertirá en el séptimo tucumano en portar la cinta del seleccionado juvenil argentino.
La designación tiene peso por el presente, pero también por la historia que la sostiene. Dande se suma a una lista selecta integrada por Gerardo Lazcano Miranda, Juan Pablo Lagarrigue, Álvaro Galindo, Lisandro Ahualli de Chazal, Benjamín Macome y Santiago Guzmán. Distintas épocas, distintos formatos, distintos contextos, pero una misma constante: Tucumán como semillero de liderazgo en Los Pumitas.
El dato no es menor. Durante años, la última referencia tucumana con la cinta había sido Santiago Guzmán en 2009. Desde entonces pasaron generaciones enteras sin que un jugador de la provincia volviera a ocupar ese lugar. Por eso, la aparición de Dande no solo representa una alegría individual ni un reconocimiento a su presente: también funciona como una señal del peso que el rugby tucumano sigue teniendo en la estructura nacional.
Y dentro de ese mapa, el caso de Dande tiene un valor extra. Porque su historia dialoga directamente con la de Gerardo Lazcano Miranda, el primer capitán tucumano de Los Pumitas y también hombre de Huirapuca. Casi tres décadas después, otro concepcionense vuelve a quedar al frente del seleccionado juvenil. No es solo una coincidencia: es la prueba de una tradición que en el club del sur tucumano sigue viva.
Lazcano Miranda fue capitán en los Mundiales M-19 de 1996 y 1997, y en este último año levantó uno de los mayores hitos del rugby juvenil argentino: el título en el torneo FIRA, una especie de Mundial de la época. Aquel 30 de marzo de 1997, Los Pumitas vencieron a Francia 18-12 en el Buenos Aires Cricket & Rugby Club y se consagraron campeones por última vez. En ese plantel, además, el aporte tucumano fue determinante. Había jugadores de Huirapuca, Tucumán Rugby y Universitario, en una camada que reflejaba la fortaleza de la provincia.
Cuando recuerda ese equipo, Lazcano Miranda pone el foco menos en la táctica que en el alma del grupo. “Lo más importante era el compromiso. Cada uno sabía qué tenía que hacer para mejorar al equipo, pero lo fundamental era lo humano”, señaló. También admitió que la capitanía fue un aprendizaje inesperado. “Nunca había sido capitán antes. Me tocó aprender ahí. Y la comunicación fue clave para construir el liderazgo”, explicó. Esa mirada, la de un líder que intenta unir, entender y sostener, parece hoy un buen espejo para Dande.
Porque además de compartir el club, Lazcano Miranda y Dande comparten origen, sensibilidad rugbística y una misma escuela de formación. Huirapuca, desde Concepción, construyó a lo largo de décadas una identidad reconocible: jugadores intensos, comprometidos, competitivos y con fuerte sentido de pertenencia. Que dos de sus representantes hayan llegado a capitanear a Los Pumitas habla tanto de sus condiciones individuales como del trabajo silencioso del club.
Pero la línea histórica tucumana no se reduce a Huirapuca. Después de Lazcano Miranda llegó Juan Pablo Lagarrigue, capitán en el Mundial M-19 de Gales 1999 y luego en el Torneo del Hemisferio Sur M-21 de 2001. Surgido de Cardenales, representó a una etapa distinta, previa al alto rendimiento organizado, en la que los seleccionados se construían desde largas concentraciones, convivencias extensas y procesos más artesanales. “Ser capitán cambia todo. Tenés una responsabilidad muy grande, no solo dentro de la cancha, sino también afuera”, recordó. En sus palabras aparece una idea que atraviesa a todos los nombres de esta lista: la cinta no solo ordena desde el juego, también obliga a cuidar al grupo.
Luego fue el turno de Álvaro Galindo, hoy entrenador de Tarucas, que llevó la cinta en el Sudamericano M-18 de 2000, en el Sudamericano M-21 de 2003 y en el Mundial juvenil de ese mismo año. Su generación ya empezó a convivir con una estructura un poco más aceitada, aunque todavía distante del profesionalismo actual. En su caso, el recuerdo está más ligado al disfrute que al peso del cargo. “Era más disfrute que responsabilidad”, resumió. Sobre Dande, además, fue terminante: dijo que es un jugador que transmite mucho dentro de la cancha y una persona todavía mejor afuera de ella. Es decir, el tipo de perfil que suele sostener una capitanía.
Lisandro Ahualli de Chazal también dejó su marca en esa historia. Fue capitán en el Sudamericano M-19 de 2007 y en el Mundial M-20 de 2008, en años de transición para el rugby juvenil argentino. El suyo fue un liderazgo atravesado por la exigencia, las dobles obligaciones entre club, estudio y seleccionado, y un contexto mucho menos protegido que el actual. “No tomábamos dimensión de lo que significaba”, reconoció con el paso de los años. Esa frase resume bien una etapa en la que se lideraba muchas veces desde el instinto y la pasión.
Benjamín Macome, por su parte, fue capitán en el Sudamericano M-21 de 2007. Formado en Tucumán Rugby, se quedó con la espina de no haber jugado un Mundial juvenil por la reestructuración de categorías, pero resignificó aquella experiencia como un paso importante en su crecimiento. Su testimonio suma otra capa a esta historia: la del liderazgo entendido desde el ejemplo. “Traté de enfocarme en entrenar bien, en ser competitivo, en contagiar desde el juego”, contó.
El último tucumano antes de Dande había sido Santiago Guzmán. Capitán en el Sudamericano M-19 de 2008, en un partido contra Sudáfrica con los Pumitas M-20 en 2009 y luego en el Mundial M-20 de ese año, fue durante mucho tiempo el nombre que cerraba la lista. Su caso tuvo un peso especial porque su carrera se interrumpió muy joven por una lesión cervical que le impidió seguir jugando. Sin embargo, su huella quedó intacta. “Que vuelva a haber un capitán de la provincia es algo muy lindo para todos”, dijo cuando se enteró de la designación de Dande. En esa frase hay algo más que felicitación: hay continuidad.
Por eso, el debut de este jueves ante Sudáfrica por el Rugby Championship M-20 tendrá un valor doble. En lo inmediato, porque será el arranque de un torneo de máxima exigencia, frente a una potencia y en su casa. En lo simbólico, porque pondrá nuevamente a Tucumán en un lugar de centralidad dentro del liderazgo juvenil argentino.
Dande llegará a esa cita con el respaldo de su trayectoria reciente y con el peso, también, de una historia que no lo aplasta, sino que lo impulsa. Será el séptimo tucumano en ser capitán de Los Pumitas. Pero además será el heredero de una tradición que empezó en los 90, se mantuvo viva en distintas generaciones y hoy vuelve a encontrar en un jugador de Huirapuca una nueva voz.
En el rugby, las cintas cambian de brazo. Lo que no cambia es lo que representan. Y este jueves, cuando Tomás Dande salga a la cancha en Sudáfrica, no solo estará liderando a su equipo: también estará continuando una historia tucumana que vuelve a ponerse en movimiento.








