El extraño domingo de Carlos Casares antes de recibir a San Martín: silencio, autos y casi nada de fútbol

La ciudad que no termina de transformarse en la casa de Agropecuario sólo muestra calma en la previa de un duelo clave por la Primera Nacional.

DESOLADA. Así está la plaza principal de Carlos Casares un domingo por la mañana. La ciudad camina en una dirección diferente al fútbol de Agropecuario. DESOLADA. Así está la plaza principal de Carlos Casares un domingo por la mañana. La ciudad camina en una dirección diferente al fútbol de Agropecuario. Foto de Bruno Farano
Bruno Farano
Por Bruno Farano Hace 1 Hs

Resumen para apurados

  • Carlos Casares vive un domingo apático previo al duelo entre Agropecuario y San Martín por la Primera Nacional, con mayor interés local en el automovilismo que en el fútbol.
  • El club fundado por Bernardo Grobocopatel creció rápido pero no logró arraigo popular. Los vecinos prefieren la liga local y honrar al ídolo del automovilismo Roberto Mouras.
  • Mientras San Martín busca puntos clave para el ascenso, Agropecuario enfrenta una crisis de identidad y un futuro incierto ante el posible alejamiento de su fundador.
Resumen generado con IA

Carlos Casares amaneció quieta este domingo. Un sol brillante intenta entibiar un aire que apenas supera los 10 grados, pero no alcanza para romper la sensación de letargo. En las calles céntricas casi no camina nadie. En la plaza San Martín (el corazón de la ciudad) un perro duerme bajo un rayo de sol mientras, en una esquina, tres personas hacen fila para comprar facturas y tortas. Nada parece anunciar que aquí, en pocas horas, se jugará un partido importante para la Primera Nacional, entre Agropecuario y San Martín.

La ciudad tiene algo de viaje en el tiempo. Fachadas bajas, veredas largas, persianas a medio abrir y ritmo pausado. Carlos Casares conserva la estética de un pueblo que parece resistirse a la aceleración del presente; y el fútbol, al menos en la superficie, no altera demasiado esa calma.

En una avenida que desemboca en la plaza, un hombre barre la vereda mientras escucha por radio una carrera de autos, una postal que resume bastante de lo que pasa en Casares. Acá los fierros generan más conversación que la pelota. 

No es casual que a pocas cuadras del estadio Ofelia Rozenzuaig esté el autódromo Roberto Mouras, homenaje al ídolo local, acaso el deportista más querido de la ciudad, que incluso tiene una calle propia y estatuto de leyenda.

Mientras en Tucumán el duelo entre Agropecuario y San Martín se vive cargado de tensión porque el equipo que dirige Andrés Yllana quiere seguir prendido en los primeros lugares de la zona B de la Primera Nacional, en Casares el partido parece no modificar el pulso del domingo. 

CERO EXPECTATIVA. El duelo entre el CERO EXPECTATIVA. El duelo entre el

“Acá los que seguimos son los de la Liga Casarense”, dice Julio, un vecino que pasea junto a su perro y prefiere no dar su apellido. Cuenta que ayer se jugó la sexta fecha del torneo local y que esos son los partidos que más interés despiertan. “Juegan los chicos de la ciudad y de la zona”, resume, dejando en claro que poco le importa lo que haga el "Sojero".

Esa frase explica bastante, porque pese a sus ascensos meteóricos y a su irrupción singular en el fútbol argentino, Agropecuario nunca terminó de convertirse en un fenómeno popular de masas. 

Agropecuario jugará contra el "Santo", mientras mira de reojo su futuro

Nacido en 2011 bajo el impulso empresarial de Bernardo Grobocopatel, el “Sojero” creció a velocidad inédita, pero hoy atraviesa otro momento: menos fuerza deportiva, incertidumbre institucional y un futuro abierto por la intención de su fundador de dar un paso al costado. Y ese contexto también flota sobre el duelo de esta tarde.

San Martín llega con otra carga. Necesita volver a ganar y sabe que el empate de Gimnasia de Jujuy en Rafaela abrió una oportunidad. Para el "Santo" hay puntos pesados en juego y para Agropecuario también; porque se juega algo más difuso, una especie de identidad en revisión.

Y así, en el medio de todo esto está Carlos Casares; indiferente o, al menos, serena.

Tal vez esa sea la rareza más potente de la escena. Mientras un partido puede alterar estados de ánimo en nuestra provincia, aquí en el interior de la provincia de Buenos Aires, el domingo sigue pareciéndose a sí mismo. Da la sensación de que el fútbol, por unas horas, es apenas un visitante.

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