Cuando en una película un actor traspasa la pantalla y transforma una escena en ícono cultural (y meme en tiempos de virtualidad), ha logrado algo excepcional. “Tres empanadas para dos personas”, con sendos dedos levantados de la mano izquierda, es la síntesis memorable (la frase es un poco más extensa) del personaje de Antonio Musicardi en “Esperando la carroza”, el filme de Alejandro Doria.
Detrás de esa construcción estaba Adalberto Luis Brandoni, impecable en su creación de un nuevo rico que hizo su fortuna en tiempos de la especulación financiera y los negocios turbios de la dictadura militar. Todo lo contrario de su vida personal: por su militancia gremial en defensa de los actores, vivió la persecución de la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A), fue marginado de los grandes escenarios, vivió el exilio y a mediados de 1976 fue secuestrado y torturado. Nada de ello lo quebró; por el contrario, mantuvo sus convicciones y su resistencia desde el cargo de secretario general de la Asociación Argentina de Actores entre 1972 y 1983 (cargo al que volvió brevemente en 1996).
ESCENA ICÓNICA. Brandoni se hizo meme por “Esperando la carroza”.
El intérprete falleció ayer por complicaciones derivadas de un hematoma subdural en la cabeza, producto de una caída doméstica. Había cumplido 86 años el sábado, cuando ya estaba internado en terapia intensiva. Su partida implica despedir al último representante de una generación de artistas que brillaron en cine, teatro y televisión, a lo que sumó el streaming. Redondeó una carrera en la que mixturaba roles amables, emotivos y simpáticos, propios del porteño entrador y solidario, con otros más amargos y retraídos del aprovechador de pensamiento conservador y sin empatía social. “Los personajes que me gustan no son los que se parecen a mí”, sostuvo en 2001. En todos su talento discurría naturalmente, lo que le valió ser uno de los actores más convocados y confiables de la escena local desde su debut en 1962.
El cine permite tener testimonios directos de su estilo versátil, con otras frases que quedaron para la posteridad. Doria lo convocó a otras dos producciones suyas, que también pasaron a la memoria popular. En “Cien veces no debo”, sale a la ventana gritando desaforado “¡Le llenaron el bombo!”, en referencia al embarazo de su hija; y en “Darse cuenta”, en su rol de médico, afirma: “En este país, si no sos un hijo de puta, sos un boludo”, en un instante clave donde encuentra la razón de su existir al salvar la vida de un paciente malherido.
La lista de títulos que protagonizó es casi infinita, sea en vivo en una sala o desde una pantalla durante seis décadas. “Made in Lanús”, “El acompañamiento”, “La Patagonia rebelde”, “Mi cuñado”, “Buscavidas”, “La tregua”, “Tute Cabrero”, “Mi obra maestra”, “La odisea de los giles”, “Locos de contento”, “Convivencia”, “El encargado”, “Un gallo para Esculapio”, “El cuento de las comadrejas”, “ART” y “Don Arturo Illia”, entre muchísimas más.
“NADA”. Junto a su amigo Robert de Niro, en la serie de Disney+.
DESPEDIDA EN LAS TABLAS. En “Quién es quién”, con Soledad Silveyra.
En “Nada”, con su amigo personal Robert de Niro, dejó otra escena para los anales del cine cuando explica la diferencia entre un “boludo” y un “pelotudo”. Estaba protagonizando “Quién es quién” con Soledad Silveyra (“Yo, sin el teatro, me muero”, le dijo el actor a su equipo) y en Netflix es tendencia la versión fílmica de “Parque Lezama”. Marta Bianchi (con quien tuvo dos hijas), Mónica López y Saula Benavente fueron sus parejas sentimentales.
Firmeza política
A Brandoni le dolía el país, más allá de que se estuviese o no con su línea de pensamiento identificada con el alfonsinismo radicalista (fue uno de los pocos que defendió a Raúl Alfonsín cuando dejó el poder en 1989, y a quien acompañó cuando visitó LA GACETA en 1997). Diputado nacional entre 1993 y 2001, fue candidato en varios comicios en distintos cargos. “La actuación y la política son mis dos pasiones”, admitió.
Sus posiciones ideológicas lo alejaron del gremio que lideró en los tiempos más oscuros del país. Cuando en 2024 recibió el Martín Fierro de Platino en Cine y Serie, en su discurso afirmó: “tuve que irme de este país por amenazas y volví con esperanzas, las que sigo teniendo porque la gente no quiere más ladrones por todas partes”. “Estaba en las listas negras y pude vivir gracias al público, actuábamos en salas cerradas pero había quiénes se animaban a contratarnos. La gente quiso vernos. Este reconocimiento me obliga a seguir siendo como soy y a caminar por la calle sin miedo alguno”, remarcó.








