Filas de 20 cuadras en las parroquias de Buenos Aires por el Día de San Expedito

“Que con la paz nos cure de la intolerancia, de la falta de respeto”, dijo el arzobispo porteño.

HOMILÍA. El monseñor García Cuerva, arzobispo de Buenos Aires. HOMILÍA. El monseñor García Cuerva, arzobispo de Buenos Aires.
Hace 2 Hs

En el santuario de San Expedito en la parroquia Nuestra Señora de Balvanera, en Buenos Aires, se registraron filas de hasta 20 cuadras para ingresar al templo en el día dedicado al santo de las causas urgentes. Según informó el diario La Nación, miles de personas llegaron desde la madrugada para agradecer favores recibidos o pedir ayuda en medio de problemas de salud, trabajo y dificultades económicas.

La escena fue impactante: largas columnas de peregrinos avanzando lentamente por las calles del barrio porteño de Once, con estampitas, velas rojas y plegarias en las manos. La devoción volvió a desbordar los alrededores del santuario, en una manifestación de fe que crece año tras año y que esta vez mostró una convocatoria masiva, con fieles provenientes de distintos puntos del país.

La celebración principal estuvo encabezada por el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, quien presidió la misa central y dejó un mensaje enfocado en la esperanza y la solidaridad en medio de las dificultades sociales. Durante su homilía, remarcó la importancia de acompañar a quienes sufren y llamó a no perder la fe en tiempos de crisis.

“Que San Expedito nos ayude a ser una comunidad solidaria y fraterna, capaz de acompañar el dolor de tantos hermanos que la están pasando mal”, expresó el arzobispo, según consignaron. Sus palabras resonaron ante una multitud que llegó al santuario movilizada por urgencias concretas: pedidos de trabajo, salud, alivio económico y paz familiar.

García Cuerva también puso el foco en la realidad social que atraviesan muchas familias argentinas y sostuvo que la fe no debe ser indiferente ante el sufrimiento cotidiano. “Venimos con dolores profundos, con preocupaciones y con necesidades urgentes, pero también con esperanza”, señaló durante la ceremonia religiosa.

La convocatoria multitudinaria volvió a confirmar la magnitud de la devoción a San Expedito, uno de los santos más venerados en la religiosidad popular argentina. En cada 19 de abril, la parroquia de Balvanera se convierte en el epicentro de una peregrinación marcada por las historias personales y la necesidad de encontrar alivio en medio de la incertidumbre.

Para muchos fieles, la visita al santuario representa mucho más que una tradición religiosa: es un acto de confianza frente a situaciones límite. Por eso, a pesar de las largas esperas y de la multitud, nadie parecía apurado por irse. Cada paso en la fila formaba parte del ritual de fe.

Importante concurrencia

La concurrencia fue una de las más importantes de los últimos años, con una movilización que desbordó las inmediaciones de la iglesia y volvió a mostrar el fuerte arraigo popular de esta celebración. La postal de las 20 cuadras de fila y miles de personas rezando en las calles fue la imagen más contundente de una jornada atravesada por la devoción.

En un contexto económico incierto, la figura de San Expedito volvió a convertirse en refugio espiritual para una multitud. Y en el corazón de esa celebración, el mensaje del arzobispo resumió el sentido de la jornada: sostener la esperanza y tender la mano a quienes más lo necesitan. “No queremos estar ajenos a lo que le pasa a la sociedad: también necesitamos paz para nuestra Argentina”, expresó. “Necesitamos la paz entre nosotros porque, a veces, parece que nos disparamos cuando hablamos unos de los otros. La paz de poder aceptar que el otro piense distinto y que, igual, es mi hermano. Pedirle a San Expedito que con la paz nos cure de la intolerancia, de la falta de respeto”.

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