VISTA DE LUJO. Christina Koch observa la Tierra desde la ventana de la nave Orion durante el vuelo de Artemis II. / NASA

Artemis, el programa espacial con el que la NASA quiere llegar a la Luna pero más que nada a Marte, marca un hito en el siglo, pero no necesariamente deslumbra épicamente. Así lo interpreta, pero con gran entusiasmo al mismo tiempo Eulogio Pardo, autor entre otros libros sobre astronomía, de “Geología de la Luna: el octavo continente”. El investigador en un reportaje publicado por Nathional Geographic indicó que la foto que circuló esta semana sobre la cara oculta de la luna, es extraordinaria. No así inédita porque una sonda soviética tomó la primera imagen 1959 y otra china aterrizó por primera vez en 2019 y recogió las primeras muestras de roca en 2024.
Lo que el especialista refleja es que Artemis II tiene un rasgo más geopolítico, que geológico o científico. El tema ciencia entusiasma más a Pardo que cualquier otra cosa en el universo Artemis. “El enigma más interesante es el motivo de la diferencia entre la cara visible y la cara oculta. La parte que vemos desde la Tierra está como deprimida desde el punto de vista topográfico. Y al otro lado, al ‘empujar’, se ha formado como un bulto. Una parte de los científicos suponen que hubo un gran impacto, pero no está aceptado completamente”, explicó el español.
Y agregó: “lo que más me llama la atención es que la gente pueda ver esto como algo novedoso. Toda la información ya se conocía muy bien. La geología, la mineralogía o las diferentes partes se habían conocido con diferentes sondas. Todavía no he visto nada excepcional", opinó. "Artemis II no ha alunizado -no lo hará-, no ha tomado muestras ni ha hecho una cartografía de alta resolución de la superficie de la Luna", detalló el ingeniero. No creo que se haya producido ninguna novedad sustancial de lo que se conoce, pero sí se ha recuperado la tecnología para futuras misiones”, completó.
Ese es el punto fuerte de la misión que hasta el momento se cumple. El desarrollo que lleva años no está generando mayores complicaciones. Para Pardo, cuando parta Artemis III, se producirá algo histórico, aunque el alunizaje todavía no está confirmado en esa misión, sí, la exploración será distinta.
“Desde el punto de vista geológico será lo más interesante porque los sitios candidatos son el Polo Sur de la Luna, donde se ha demostrado existencia de agua helada en determinados cráteres. Por su latitud y orientación, nunca les da la luz del Sol, por eso están en penumbra permanente. Si se toman muestras de esa agua eso sería un auténtico avance”, aseguró Pardo.







