Horror en el country de Salta: cerraduras cambiadas y pertenencias desaparecidas tras el femicidio
En la segunda jornada del juicio por el crimen en el country El Tipal, el testimonio de la familia de Mercedes Kvedaras reconstruyó una historia marcada por el control y la violencia silenciosa. A la tragedia del femicidio se sumaron nuevos conflictos tras su muerte: cambios de cerraduras, manejo unilateral de la casa y la desaparición de pertenencias.
José Figueroa durante el juicio. Foto: LA GACETA
Resumen para apurados
- En Salta, avanza el juicio contra José Figueroa por el femicidio de Mercedes Kvedaras, con testimonios que exponen un régimen de control y violencia psicológica sobre la víctima.
- El hermano de la mujer denunció que, tras el crimen, la familia del imputado cambió las llaves y alquiló la vivienda sin permiso, provocando la pérdida de pertenencias personales.
- La justicia ordenó restringir la difusión de datos de los hijos menores para proteger su integridad. El debate visibiliza el impacto del despojo material tras la violencia de género.
La sala de Grandes Jucios de la Ciudad Judicial de Salta se convirtió este lunes en el escenario de una reconstrucción dolorosa y necesaria. En la segunda jornada del debate oral contra José Figueroa, el aire se espesó con el relato de una familia que pasó de la incertidumbre al horror en cuestión de minutos. Lo que para el afuera se presentaba como una vida de privilegios en el exclusivo barrio El Tipal, puertas adentro era una trama de asfixia emocional y dependencia que Mercedes Kvedaras intentaba romper antes de que su voz fuera silenciada para siempre.
Bajo la mirada impávida del imputado, quien por momentos se ocultó tras sus manos para evitar el peso de las pruebas, el testimonio de Francisco Kvedaras, hermano de la victima, no solo detalló el macabro hallazgo en un terreno descampado del country. Sus palabras desnudaron el "ninguneo" sistemático, el control financiero y el miedo que Mercedes cargaba en silencio, transformando el juicio en una radiografía brutal de cómo el círculo de la violencia se cierra sobre una mujer que solo buscaba el derecho a una "nueva vida".
El día del hallazgo: cronología de una tragedia anunciada
La mañana del crimen comenzó con una coordinación habitual. Francisco había acordado hablar con su hermana temprano para organizar las actividades de sus sobrinos, pero el silencio de Mercedes encendió las primeras alarmas. La preocupación se transformó en angustia cerca de las 9:00 a.m., cuando su madre lo llamó visiblemente afectada tras recibir un mensaje de José Figueroa, a quien la familia apodaba "J". Según el testigo, su madre estaba "muy angustiada" y le manifestó una sospecha inquietante: "Tengo miedo que se haga algo por lo que me dijo".
La búsqueda culminó en una escena de caos en las inmediaciones de El Tipal. Francisco recordó ante el Tribunal el momento exacto en que recibió la noticia definitiva a través de una llamada de la madre de Agustina, quien le gritaba desesperada: "La mató. La mató y él se mató". Al llegar al lugar, el panorama era desolador; encontró a su madre "en el piso llorando" y la camioneta de su hermana abandonada en medio de la calle. Sin embargo, minutos después la información cambió y Francisco supo que el agresor seguía con vida: "Ahí me entero que él no estaba muerto, estaba vivo".
Un matrimonio bajo el signo del "ninguneo" y el control
Al profundizar en la relación de la pareja, Francisco fue contundente al describir la dinámica de poder que Figueroa ejercía sobre Mercedes. Aunque aclaró que no presenció actos de violencia física previa, fue testigo directo de un patrón de maltrato psicológico constante. El testigo relató que "se percibía que J la desautorizaba o la minimizaba" y que, en la intimidad de las conversaciones familiares, "todo lo que decía mi hermana le parecía mal o ridículo".
Este maltrato se veía potenciado por el control económico absoluto que Figueroa mantenía sobre el hogar. Mercedes dependía totalmente de los ingresos de su marido, quien costeaba los gastos de la vivienda, sus estudios, el vehículo y el personal doméstico. Francisco recordó que Figueroa utilizaba este poder financiero como un arma de silenciamiento: "Él era el sostén de la familia... cada vez que yo opinaba algo... siempre salía ese tema de '¿vos qué hablás si no lo mantenés?'". Ante este escenario, Mercedes intentaba proteger a su familia del dolor, pues "trataba siempre de minimizar y de que no se note... se preocupaba siempre por que nosotros no percibamos que ellos se traten mal".
El plan de independencia: la "nueva vida" que Mercedes no pudo iniciar
Desde finales de 2022, Mercedes Kvedaras tenía un objetivo claro: separarse. Su hermano declaró que ella "sabía que no estaban bien, estaban pasando por un momento difícil" y que ya no deseaba continuar el vínculo con Figueroa. Para lograrlo, Mercedes había diseñado un plan basado en tres pilares: retomar su carrera de traductorado de inglés, en la cual estaba "muy optimista" y dedicada; buscar activamente empleo para romper la dependencia financiera, e independizarse definitivamente de la tutela de su marido.
Francisco relató que su hermana le pedía constantemente ayuda para encontrar trabajo y le enviaba artículos relacionados con la industria minera para mantenerse en su radar laboral. A pesar de que Figueroa se resistía a la ruptura, Mercedes se mantenía enfocada en su futuro. Su intención, manifestada por primera vez en diciembre de 2022, era realizar el proceso "en buenos términos" por el bienestar de sus tres hijos, proyectando lo que ella misma definía como su "nueva vida".
Entre cerraduras cambiadas y pertenencias perdidas
Tras el femicidio, la casa en El Tipal se convirtió en un nuevo foco de conflicto. Francisco, quien asumió la tutela de sus sobrinos, denunció ante el Tribunal una serie de maniobras unilaterales por parte de la familia de Figueroa. Al intentar recuperar ropa, juguetes y bicicletas de los niños, se dio con la sorpresa de que el acceso le había sido bloqueado: "La llave que yo tenía no abría". Al consultar, se le informó que habían cambiado la cerradura por una supuesta "cuestión de seguridad" tras un intento de ingreso del abogado del imputado.
El manejo de la propiedad fue otro punto de fuerte fricción. Francisco reveló que la casa fue alquilada a terceros sin su consentimiento ni el de los herederos. "Nunca se nos informó que alquilaron la casa, nunca se nos informó a quién y nunca se nos informó qué habían hecho con la plata del alquiler", sentenció con firmeza. Además, denunció que a pesar de los acuerdos de mediación alcanzados posteriormente para administrar los bienes, muchas de las pertenencias personales de sus sobrinos "nunca aparecieron", sumando una capa de despojo material al inmenso daño emocional sufrido por la familia.
El resguardo de los niños
Hacia el final de la jornada, y antes de pasar a un cuarto intermedio hasta este martes 7, el foco del debate se desplazó hacia la protección de las víctimas indirectas del crimen. La asesora de Menores e Incapaces, Marta Bustos, en representación de los hijos de la pareja, solicitó una medida cautelar con carácter de urgencia para restringir la exposición pública de los menores. El pedido busca evitar que las menciones, detalles íntimos o comentarios que surjan durante las declaraciones testimoniales trasciendan a la esfera mediática, garantizando así la integridad psicológica de los niños.
El Tribunal hizo lugar a la solicitud de manera inmediata y sin oposición de ninguna de las partes. Al fundamentar la decisión, la presidenta del Tribunal fue categórica sobre la colisión de derechos en juego: "Entendemos la libertad de prensa contemplada en nuestra Constitución Nacional, pero ningún derecho es absoluto", sostuvo la magistrada, subrayando que la prioridad del cuerpo judicial es "preservar la integridad de estas víctimas indirectas del hecho principal".
Bajo este lineamiento, tanto la fiscalía como la querella y la propia defensa de José Figueroa adhirieron a la restricción, estableciendo un cerco de confidencialidad sobre cualquier dato que pueda vulnerar la privacidad de los hijos de la víctima.











