"Estaban los vidrios empañados": una testigo reconstruyó el estremecedor hallazgo de los cuerpos en un country de Salta

Entre el llanto del imputado y el relato de una búsqueda desesperada, la testigo reveló que la víctima le tenía miedo a su esposo y que la imagen de "matrimonio perfecto" ocultaba una crisis profunda que terminó con el mensaje que marcó la tragedia: "La mató y se mató".

Lugar del hallazago
Lugar del hallazago
Por Santiago Mendieta 06 Abril 2026

Resumen para apurados

  • Una testigo declaró en Salta sobre el hallazgo de una mujer asesinada por su esposo, José Figueroa, en un country, tras una crisis matrimonial que culminó en tragedia y juicio.
  • La reconstrucción del crimen expuso que la víctima temía al imputado. El hallazgo ocurrió en un vehículo con vidrios empañados, revelando la violencia oculta tras una fachada ideal.
  • El proceso judicial busca justicia por el femicidio y analiza el impacto de la violencia de género en ámbitos cerrados. El resultado determinará la condena para el acusado.
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Entre el silencio sepulcral de la sala y el llanto contenido del imputado, la segunda audiencia del juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras expuso la crudeza de los últimos minutos de una búsqueda que terminó en tragedia. El testimonio clave de María Mercedes Ibarra, suegra del hermano de la víctima, permitió al Tribunal reconstruir paso a paso el hallazgo de los cuerpos en el exclusivo barrio privado El Tipal.

La jornada comenzó pasadas las 8:30 de la mañana. José Figueroa, el único imputado por el crimen de su esposa, ingresó a la sala vistiendo una camisa celeste, un suéter azul y pantalón claro. Esposado y escoltado por cuatro agentes del Servicio Penitenciario, mantuvo la mirada clavada en el suelo, evitando el contacto visual con la primera fila, donde la madre de la víctima, María Jiménez, seguía el proceso con una entereza que conmovió a los presentes.

Una mañana de incertidumbre y señales de alerta

María Mercedes Ibarra fue la primera en declarar. Su relato comenzó situando al tribunal en la mañana del 24 de agosto, cerca de las 9:00 horas. La testigo explicó que la preocupación se activó cuando su hija, Agustina, le pidió su camioneta y los contactos de la familia de Figueroa. El motivo era una señal de alarma digital: José había enviado un mensaje con un tono preocupante y, desde ese momento, nadie lograba localizarlo ni a él ni a Mercedes. Con el correr de las horas, la urgencia escaló y la familia decidió iniciar una búsqueda motu proprio por San Lorenzo y las inmediaciones del barrio privado.

El rastro digital

El giro decisivo en la búsqueda se produjo gracias a la intervención de Manuel, hermano de la víctima que se encontraba de viaje, quien logró geolocalizar el teléfono de Mercedes. Las coordenadas marcaron un punto preciso dentro de El Tipal: la zona de las caballerizas. Al llegar a un terreno perteneciente a “Lalo” Figueroa, padre del imputado, divisaron el automóvil a unos 150 metros de la entrada. Ibarra, en un acto de protección hacia la madre de Mercedes y su propia hija, les pidió que permanecieran en la camioneta mientras ella se adelantaba sola para inspeccionar el vehículo.

Al aproximarse al auto, la testigo notó que los vidrios estaban totalmente empañados, lo que dificultaba la visión hacia el interior. Al asomarse por la ventana del conductor, se encontró con una imagen devastadora: Figueroa estaba sentado pero inclinado hacia el asiento del acompañante, rodeado de una gran cantidad de sangre. Al abrir la puerta trasera, descubrió el cuerpo de Mercedes, quien yacía boca abajo y estaba cubierta parcialmente por una manta o poncho. "Me impresionó mucho verla así", confesó Ibarra ante el tribunal, describiendo el shock que la llevó a salir gritando y enviar un mensaje inmediato a Francisco Kvedaras con una conclusión que en ese momento parecía definitiva: "La mató y se mató".

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El quiebre de Figueroa y el hallazgo de signos vitales

Mientras la testigo relataba estos detalles escabrosos, el imputado protagonizó un momento de fuerte carga emocional en la sala, tapándose la cara y rompiendo en llanto. El testimonio continuó con la intervención de Agustina, hija de Ibarra y médica, quien a pesar del horror inicial se acercó al auto para verificar si alguno de los dos presentaba signos de vida. Fue ella quien detectó que, mientras Mercedes ya no tenía pulso, Figueroa realizaba leves movimientos oculares. "Jota un poquito parpadeó y ahí me dice: 'está vivo'", recordó la testigo. Inmediatamente se dio aviso al 911 y comenzó el operativo para trasladar al agresor y preservar la escena donde yacía la víctima.

La percepción de un matrimonio en crisis silenciosa

Ibarra también profundizó en la visión que el entorno tenía de la pareja antes del fatídico desenlace. Describió a Mercedes como una mujer "hermosa, alegre y súper comedida", mientras que a Figueroa lo definió como un profesional serio, inteligente y extremadamente perfeccionista con su imagen. Sin embargo, la testigo admitió que tras el crimen la realidad se reveló de forma distinta. A través de comentarios de la familia y amigos cercanos, supo que el matrimonio atravesaba crisis profundas y que Mercedes y deseaba separarse.

El miedo como barrera para la separación

El testimonio cerró con una revelación sobre el estado psicológico de la víctima en sus últimos días. Según lo que pudo reconstruir Ibarra posteriormente, Mercedes "le tenía miedo" a su marido, y ese temor era el factor principal que le impedía concretar la ruptura del vínculo. Incluso mencionó que su propia hija había sentido que "había cosas que no le cerraban" sobre la personalidad de Figueroa mucho antes de la tragedia. Estas declaraciones refuerzan la hipótesis de una violencia de género que, aunque no era visible para todos en el ámbito social del barrio privado, condicionaba la vida de Mercedes hasta el final.

El resguardo de los niños

Hacia el final de la jornada, y antes de pasar a un cuarto intermedio hasta este martes 7, el foco del debate se desplazó hacia la protección de las víctimas indirectas del crimen. La asesora de Menores e Incapaces, Marta Bustos, en representación de los hijos de la pareja, solicitó una medida cautelar con carácter de urgencia para restringir la exposición pública de los menores. El pedido busca evitar que las menciones, detalles íntimos o comentarios que surjan durante las declaraciones testimoniales trasciendan a la esfera mediática, garantizando así la integridad psicológica de los niños.

El Tribunal hizo lugar a la solicitud de manera inmediata y sin oposición de ninguna de las partes. Al fundamentar la decisión, la presidenta del Tribunal fue categórica sobre la colisión de derechos en juego: "Entendemos la libertad de prensa contemplada en nuestra Constitución Nacional, pero ningún derecho es absoluto", sostuvo la magistrada, subrayando que la prioridad del cuerpo judicial es "preservar la integridad de estas víctimas indirectas del hecho principal".

Bajo este lineamiento, tanto la fiscalía como la querella y la propia defensa de José Figueroa adhirieron a la restricción, estableciendo un cerco de confidencialidad sobre cualquier dato que pueda vulnerar la privacidad de los hijos de la víctima.

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