TENSIÓN EN MEDIO ORIENTE. Ali Khamenei, líder supremo de Irán, falleció tras los bombardeos. FOTO/CANAL26.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este sábado que el líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, murió tras los ataques lanzados por Israel y su país contra el régimen iraní.
“Khamenei, una de las personas más malvadas de la historia, ha muerto. Esto no solo es justicia para el pueblo de Irán, sino también para todos los grandes estadounidenses y para las personas de muchos países de todo el mundo que han sido asesinadas o mutiladas por Khamenei y su banda de matones sedientos de sangre”, escribió el mandatario republicano en su cuenta de Truth Social.
Y agregó: “No pudo eludir nuestros sofisticados sistemas de inteligencia y rastreo y, gracias a la estrecha colaboración con Israel, ni él ni los demás líderes que han sido asesinados junto a él pudieron hacer nada”.
También reiteró que “esta es la mayor oportunidad que tiene el pueblo iraní de recuperar su país”, y sostuvo que “muchos miembros de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica, del ejército y de otras fuerzas de seguridad y policiales ya no quieren luchar y están buscando nuestra inmunidad”.
No obstante, advirtió que los bombardeos “continuarán sin interrupción durante toda la semana o durante el tiempo que sea necesario para lograr nuestro objetivo de paz en todo medio oriente”.
Quién era Ali Jamenei, el líder supremo de Irán que murió en los ataques
Ali Khamenei ocupaba el cargo de líder supremo desde 1989, tras la muerte del ayatolá Ruhollah Khomeini, arquitecto de la Revolución iraní de 1979. Antes de asumir el liderazgo supremo, fue el primer clérigo en presidir el país, entre 1981 y 1989.
Su llegada a la cúspide del poder requirió una reforma constitucional, ya que originalmente solo los ayatolás de mayor reconocimiento podían aspirar al cargo. La Constitución fue modificada para permitir que un experto en jurisprudencia islámica, como Khamenei, pudiera ser designado líder supremo. Posteriormente, se le otorgó el título de gran ayatolá o marya.
Nacido en Mashad en 1939, provenía de una familia clerical y comenzó su formación religiosa desde joven, con estudios en las ciudades santas de Najaf (Irak) y Qom (Irán). Fue discípulo de Khomeini y se destacó como opositor al régimen del sah Mohammad Reza Pahlavi, lo que le valió varias detenciones.
Tras el triunfo de la Revolución, ocupó cargos clave en el nuevo régimen, entre ellos la comandancia de la Guardia Revolucionaria, una banca parlamentaria y la dirección del Partido República Islámica.
En 1981 sobrevivió a un atentado perpetrado por la organización islamista Muyahidines del Pueblo, que le dejó la mano derecha inmovilizada. Ese mismo año ganó las elecciones presidenciales y gobernó durante dos mandatos consecutivos, en coincidencia con los ocho años de guerra entre Irán e Irak. Esa etapa consolidó su cercanía con Khomeini y fortaleció su posición dentro del régimen.
La designación de Khamenei como líder supremo no estuvo exenta de polémica. Inicialmente, Khomeini había señalado al ayatolá Hosein Alí Montazeri como su sucesor, pero lo descartó tras recibir críticas de su parte y finalmente eligió a Khamenei. Su legitimidad fue cuestionada en los primeros años, aunque logró afianzar su autoridad mediante el control de las principales instituciones del Estado y el fortalecimiento de la Guardia Revolucionaria.
Durante su mandato, cinco presidentes ejercieron bajo su autoridad, incluido el recientemente fallecido Ebrahim Raisi. El período más tenso se vivió con el presidente reformista Mohammad Khatami, cuyas posturas aperturistas derivaron en restricciones a los reformistas tanto en el Parlamento como en la presidencia, consignó Infobae.
En el plano internacional, su liderazgo se caracterizó por una marcada postura antinorteamericana y antiisraelí. Bajo su dirección, Irán impulsó el desarrollo de su programa nuclear, lo que derivó en sanciones internacionales.
Además, Teherán se convirtió en el principal promotor del terrorismo internacional mediante la consolidación de una red de influencia regional conocida como el Eje de la Resistencia, con apoyo y financiamiento a grupos extremistas como Hezbollah (Líbano), Hamas (Palestina) y los hutíes de Yemen.
En el ámbito interno, la represión fue una constante. El descontento social creció especialmente desde 2022, tras el asesinato de Mahsa Amini a manos de la denominada “policía de la moral” por no portar correctamente el velo islámico. El hecho expuso el malestar de amplios sectores de la sociedad, en particular mujeres y jóvenes, frente a las restricciones del régimen.










