Debate sobre inteligencia artificial: “Aprender es la forma más humana de seguir siendo relevantes”
En una charla organizada por la Universidad de San Andrés y la Fundación del Tucumán, Melina Masnatta puso foco en el cerebro como capital y en la capacidad de aprender a aprender en tiempos sintéticos.
PROTAGONISTA. Melina Masnatta afirmó que la clave para usar la Inteligencia Artificial es “saber hacer buenas preguntas”. LA GACETA / FOTOS DE OSVALDO RIPOLL
A las 18.30 de ayer, el salón Abasto del Hilton Garden Inn Tucumán ya estaba en “modo” expectativa. Empresarios, docentes, jóvenes profesionales, estudiantes. Algunos con la curiosidad encendida. Otros con una preocupación difícil de nombrar. Todos atravesados por dudas en torno a la inteligencia artificial.
La jornada, organizada por la Universidad de San Andrés en alianza con la Fundación del Tucumán, abrió con la invitación a “pensar distinto para transitar distinto” del director de la ONG, Alberto Núñez. Adelantó una próxima iniciativa que busca tender puentes entre el ecosistema local y los polos globales de innovación: Silicon Baires, que se realizará el 16 y 18 de marzo, como parte de ese “viaje” conceptual -y también estratégico- hacia Silicon Valley.
Después Luis Matías Mella, director del master en Business Online de la Udesa, presentó el enfoque en negocios digitales, innovación y formación híbrida, incluso con maestrías 100% online, pensadas también para quienes viven lejos de los grandes centros urbanos.
Pero el momento central de la tarde llegó con la charla “Formarnos para trabajos que aún no existen: el desafío de las personas y las organizaciones en la era de la IA”, a cargo de Melina Masnatta, coordinadora académica, emprendedora y especialista en tecnología.
No empezó con estadísticas. Lo hizo con silencio. Pidió un minuto sin celular. Sin reloj. Sin pantalla. “Cuando crean que pasó un minuto, se sientan”, indicó. Algunos se sentaron rápido. Otros resistieron. La sensación fue incómoda. El tiempo se volvió elástico.
Ahí estaba la primera lección. Vivimos en “tiempos sintéticos”, explicó. Tiempos en los que la tecnología acelera procesos y reproduce versiones artificiales del pensamiento, del tiempo y hasta de la experiencia. Un contexto desafiante para aprender.
Cerebro y capital
No lo dijo como metáfora. Lo dijo como diagnóstico económico. En la nueva economía, la atención sostenida, la capacidad de reflexión crítica y el pensamiento analítico valen más que cualquier herramienta puntual. Y, sin embargo, están en crisis.
Masnatta señaló un dato que cayó pesado en la sala: en Argentina, el aprendizaje cae abruptamente después del pico de los 20 años. Es decir, cuando más deberíamos consolidar nuestra capacidad de aprender, empezamos a perderla. No por incapacidad biológica, sino por entorno, hábitos, precarización de la atención y sobreexposición.
Entonces la pregunta dejó de ser qué hace la IA y pasó a ser qué hacemos nosotros con ella. ¿Estamos delegando el hacer o el pensar? “La IA aumenta la productividad, pero puede reducir la comprensión profunda si no la usamos con criterio”, explicó
Y ahí apareció la frase que atravesó toda la charla: “Educar es promptear”. No como moda. Como cambio cultural. Promptear no es escribir cualquier instrucción. Es saber formular preguntas. Es contextualizar. Es definir propósito. Es pensar antes de pedir. “La clave para usar la IA es saber hacer buenas preguntas”, manifestó. Porque la herramienta no reemplaza el juicio. No reemplaza la ética. No reemplaza la estrategia.
EL PÚBLICO. Los presentes siguieron con atención la exposición.
En ese punto, cuestionó la obsesión por los cursos rápidos de habilidades técnicas. “Los cursos de formación de habilidades fragmentan el conocimiento; la educación superior promueve la reflexión crítica”. No se trata de acumular microcredenciales, sino de integrar saberes. Aprender no es acumular. Es conectar.
Y si hay una competencia que se vuelve central, no es programar. Es algo más profundo: “La habilidad más importante para la IA es la learnability, que es la capacidad de aprender a aprender”. Adaptarse. Tolerar la frustración. Rediseñarse. Volver a empezar. El dilema no es tecnológico. Es humano. Organizacional. Cultural.
La IA se gobierna
Hacia el final, lejos de una frase inspiracional lanzada al aire, propuso acción concreta. “Vamos a poner en práctica lo conversado”, dijo. Y pidió algo simple, casi analógico: una hoja y una lapicera. “Vamos a diseñar una hoja de ruta con pequeñas acciones posibles”.
Invitó a anotar una práctica a transformar desde mañana. A detectar un proceso real en el cual la IA pueda aportar valor -no por moda, sino por impacto-. A identificar una habilidad crítica que el equipo necesite desarrollar con urgencia. A definir un primer paso concreto en los próximos 30 días. A hacerlo en alianza, en red. Y a compartirlo para recibir sugerencias.
Nada épico. Todo posible. La propuesta bajó la conversación del plano conceptual al terreno de las decisiones cotidianas. Porque gobernar la IA -como había repetido durante toda la charla- no es una consigna abstracta, es un ejercicio diario de criterio, foco y colaboración.
El cierre fue sereno, casi íntimo en medio del vértigo tecnológico: “En tiempos sintéticos, aprender no es adaptarse; es la forma más humana de seguir siendo relevantes”. Y lo que quedó flotando en el salón no fue miedo ni euforia. Fue una sensación más exigente: la responsabilidad de elegir cómo aprender, cómo preguntar y cómo pensar en una época que, justamente, nos empuja a hacer todo lo contrario.
Perfil: una referente que redefine la innovación y la tecnología en América Latina
Melina Masnatta es una referente latinoamericana en innovación educativa y tecnología con impacto social. Emprendedora, docente y conferencista, ha desarrollado proyectos que combinan educación, habilidades digitales y transformación cultural en organizaciones públicas y privadas.
Fundadora de iniciativas vinculadas al mundo tech, su trabajo se centra en preparar a personas y equipos para los desafíos del futuro del trabajo, con foco en inclusión, diversidad y aprendizaje continuo. A lo largo de su trayectoria asesoró a gobiernos, empresas y organismos internacionales en estrategias de formación digital y desarrollo de talento.
Masnatta es también una voz activa en temas de género y tecnología, promoviendo mayor participación de mujeres y diversidades en la economía del conocimiento. Su perfil combina mirada pedagógica, visión estratégica y capacidad para traducir tendencias tecnológicas en propuestas concretas de capacitación.
Con una impronta dinámica y orientada a la acción, se ha consolidado como una de las especialistas más convocadas en América Latina cuando se trata de pensar la educación en clave de innovación y transformación digital.











