La monarquía británica se tambalea tras el arresto del hermano del rey Carlos III

Acusado de facilitar información reservada a Epstein, el destituido duque de York pasó varias horas preso.

GUARDIA PERIODÍSTICA. Reporteros de diferentes medios británicos esperan noticias en la entrada de la mansión de la familia real, en Sandringham. GUARDIA PERIODÍSTICA. Reporteros de diferentes medios británicos esperan noticias en la entrada de la mansión de la familia real, en Sandringham.
Hace 4 Min

SANDRINGHAM, Reino Unido.- Aunque el hermano menor de Carlos III pudo regresar a su residencia en Sandringham, en el este de Inglaterra, tuvo que ver cómo la policía registró por segundo día consecutivo su antiguo domicilio.

Andrés Mountbatten-Windsor fue arrestado durante 11 horas el jueves, por su vinculación con el delincuente sexual Jeffrey Epstein, algo que ha hecho tambalear los cimientos de la monarquía británica.

Ayer, la cadena Sky News difundió imágenes de policías desplegados en Royal Lodge, su antiguo domicilio en Windsor, al oeste de Londres, que ya había sido registrado la víspera.

Tras su arresto, Andrés, excluido de la monarquía a raíz de este escándalo, fue “puesto en libertad bajo investigación”. Ahora, está bajo sospecha de haber cometido hechos de corrupción, aprovechándose de su privilegio cuando era representante especial del Reino Unido para el Comercio Internacional, entre 2001 y 2011.

Algunos de los millones de documentos publicados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos de la investigación de Epstein parecen indicar que el entonces príncipe había transmitido informaciones confidenciales al financiero y delincuente sexual fallecido en 2019.

Amenaza para la corona

Según un correo electrónico dirigido a Epstein, fechado el 24 de diciembre de 2010, el hermano del rey remitió “un informe confidencial” sobre oportunidades de inversión en Afganistán. El correo se sumaba a otros documentos que sugieren que en 2010 Andrés envió al financiero informes sobre viajes de trabajo realizados a China, Singapur y Vietnam.

Es un caso distinto al de las acusaciones de agresión sexual formuladas por Virginia Giuffre, una estadounidense-australiana víctima de la red de tráfico de Epstein, que se suicidó en 2025.

Ese asunto se cerró con un acuerdo extrajudicial en 2022, por un monto que se mantiene confidencial pero que, según medios británicos, rondaría los 12 millones de dólares.

Ayer, la prensa británica llevaba en portada la misma fotografía de Andrés, cuyo arresto coincidió con su 66º cumpleaños, saliendo de la comisaría en un vehículo, con aspecto demacrado y la mirada perdida.

Aunque todavía no se anuncia ningún cargo en su contra, la mala conducta en el ejercicio de un cargo público conlleva una pena máxima de cadena perpetua, según la Fiscalía de la Corona.

El rey Carlos III no cambió su agenda y el jueves asistió a la inauguración de la Semana de la Moda de Londres.

En un comunicado, el monarca marcó distancias con su hermano y señaló que “la justicia debe seguir su curso”.

Ed Owens, un famoso historiador, comentarista de la monarquía británica y autor especializado en la familia real moderna, reconoció la crisis que atraviesa la institución británica.

“Es un momento enormemente significativo para la monarquía británica”, dijo Owens, que no aventura si Mountbatten-Windsor, como debe ser llamado tras ser despojado de todos títulos, será formalmente acusado.

“Son los elementos desconocidos en este caso particular los que creo que generan tanta preocupación y, posiblemente, representan una amenaza para la monarquía”, añadió Owens.

Al menos nueve fuerzas policiales del Reino Unido han confirmado que están evaluando denuncias derivadas de los archivos de Epstein, muchas de ellas relacionadas con Andrés.

“La caída”

Desde que estalló el escándalo, la prensa no ha tenido piedad con el ex príncipe.

“Caída”, tituló en primera página el “Daily Mail”, mientras que “The Sun” señaló que, como a cualquier arrestado, a Andrés se le habría tomado una muestra de saliva para hacer pruebas de ADN, además de sus huellas dactilares y una fotografía.

El arresto de Andrés ha reavivado el debate sobre la monarquía en Australia, de la cual Carlos III es jefe de Estado, al ser un país miembro de la Commonwealth, aunque el primer ministro, Anthony Albanese, prorrepublicano, pareció descartar la idea de un referéndum para destituir al monarca británico.

Según una encuesta de YouGov publicada ayer, el 82 % de los británicos considera que Andrés, que sigue siendo octavo en la línea de sucesión al trono, debería ser retirado de ella.

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