Chicos hiperconectados: ¿cuáles son los riesgos de la pantalla sin límites?

TENDENCIA. El uso de pantallas se incorpora desde edades cada vez más tempranas TENDENCIA. El uso de pantallas se incorpora desde edades cada vez más tempranas
Hace 5 Hs

Están sentados en ronda, pero casi no se miran. Cada uno sostiene un celular o una tablet, y la luz de las pantallas les tiñe el rostro de azul. No hay charlas ni juegos compartidos; solo se escucha el murmullo desordenado de videos que suenan al mismo tiempo. Están juntos, pero cada uno en su propio mundo. A veces alguno sonríe o se ríe solo, sin levantar la vista; hace un comentario que los demás no entienden y sigue. Esta escena se repite cada vez con más frecuencia en todos los ámbitos de la vida: en un bar con amigos, en la escuela, en un cumpleaños y también durante el almuerzo familiar. La presencia de celulares en la mesa, es un hábito común que dificulta la comunicación con el entorno social.

Ya no hay juegos inventados ni historias por contar; ahora la diversión cabe en la palma de la mano, en un aparato que les ofrece mundos infinitos, pero les achica el que comparten. Ya no necesitan mirarse para jugar, ni ponerse de acuerdo para inventar reglas porque todo viene dado, programado, listo para deslizar el dedo.

La era digital no solo atraviesa la vida cotidiana de los adultos, sino también la de la niñez. El uso de pantallas (celulares, tablets, televisores y computadoras) se incorpora desde edades cada vez más tempranas, muchas veces sin contemplar los riesgos que esta exposición puede ocasionar en la salud integral de niños, niñas y adolescentes.

Nuevos interrogantes

Lo que comenzó como una herramienta de entretenimiento hoy plantea nuevos interrogantes sobre el bienestar, porque el uso prolongado y sin control de las pantallas no solo afecta la vista, sino también la piel y la salud mental.

En una guía publicada por la Sociedad Argentina de Pediatría en 2018 sobre el consumo de pantallas, se advierte que la exposición a dispositivos digitales durante más de dos horas puede afectar el cerebro de niños y niñas debido a su inmadurez. Además, puede desencadenar efectos adversos en el desarrollo de habilidades cognitivas, motoras, vinculadas al lenguaje y al ámbito socioemocional, lo que repercute de manera significativa en los procesos de aprendizaje.

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