El descanso es un pilar fundamental para la salud, tanto física como mental. Telecinco
Dormir bien es mucho más que una cuestión de descanso. En los últimos años, la ciencia demostró que el sueño cumple un rol central en el cuidado de la memoria y en la prevención de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. La falta de descanso, el insomnio crónico o un sueño fragmentado pueden acelerar el deterioro cognitivo y afectar funciones clave del cerebro.
Durante la noche, especialmente en las fases de sueño profundo, el cerebro se encarga de consolidar recuerdos y eliminar sustancias tóxicas que se acumulan a lo largo del día. Cuando este proceso no se completa de manera adecuada, aumenta el riesgo de problemas de memoria y envejecimiento cerebral. Por eso, especialistas coinciden en que mejorar la calidad del sueño es una de las estrategias más simples y efectivas para proteger la salud mental a largo plazo.
Por qué el sueño es fundamental para la memoria
Durante el sueño profundo, el cerebro activa un sistema de “limpieza” que elimina desechos tóxicos acumulados durante el día, entre ellos las proteínas beta-amiloide, asociadas al desarrollo del Alzheimer. Cuando el descanso es insuficiente o fragmentado, estas sustancias tienden a acumularse, afectando las funciones cognitivas.
Además, mientras dormimos se consolidan los recuerdos: el cerebro ordena, fija y almacena la información aprendida. Dormir mal impacta en la atención, la memoria a corto plazo y el rendimiento intelectual.
Cuántas horas dormir para cuidar el cerebro
Los especialistas coinciden en que los adultos deberían dormir entre 7 y 9 horas por noche. Dormir menos de seis horas de forma crónica se asocia a un mayor deterioro cognitivo y a un envejecimiento cerebral más acelerado.
Tan importante como la duración es la regularidad: acostarse y levantarse siempre a la misma hora ayuda a mantener estable el reloj biológico.
Cómo dormir mejor y proteger la memoria
Algunos hábitos simples pueden marcar la diferencia:
Mantener horarios fijos para dormir y despertarse, incluso los fines de semana.
Evitar pantallas (celular, TV, computadora) al menos una hora antes de acostarse, ya que la luz azul interfiere con la melatonina.
Dormir en un ambiente oscuro, silencioso y fresco.
Evitar cenas copiosas, alcohol y cafeína por la noche.
Realizar actividad física regular, pero no en horarios cercanos al descanso.
Usar la cama solo para dormir, evitando trabajar o mirar series desde allí.
El insomnio, una señal de alerta
El insomnio persistente, los despertares frecuentes o la sensación de no descansar pueden ser factores de riesgo cognitivo. Por eso, los especialistas recomiendan consultar si los problemas de sueño se sostienen en el tiempo.
Cuidar el descanso es una inversión a largo plazo: dormir bien hoy ayuda a preservar la memoria mañana y a reducir el riesgo de enfermedades neurodegenerativas en el futuro.









