EN LA SENDA. La titular del FMI, Kristalina Georgieva, elogió el programa de acumulación de reservas que viene desarrollando la gestión de Milei.
Las deudas no le dan respiro a la Argentina. Y, en el primer día hábil del segundo mes del año, la administración del presidente Javier Milei tiene que atender un vencimiento especial: intereses por U$S 878 millones en favor del Fondo Monetario Internacional (FMI). El dato surge del sitio oficial del organismo, que informa del vencimiento de 605,7 millones de Derechos Especiales de Giro (DEG, unidad de cuenta que, además de la moneda de EEUU incluye al euro, el yen, la libra esterlina y el yuan). La relación actual es de 1,45 dólares por DEG, por lo que el pago equivale a aquellos U$S 878 millones.
El pago se efectuará en la previa de la segunda revisión del acuerdo económico por U$S 20.000 millones, firmado en abril pasado, que el país arribó con el FMI. El organismo a cargo de Kristalina Georgieva desembarca tras una serie de aplazamiento de las auditorías que, periódicamente, realiza para establecer el cumplimiento de las metas pactadas en el entendimiento. Aunque todavía no se sabe la fecha exacta de la misión, el Gobierno nacional viene haciendo los deberes para pasar la prueba, en particular, la referida a la acumulación de reservas internacionales por parte del Banco Central (BCRA).
La entidad monetaria sostuvo las compras en el mercado. Durante la semana pasada, la autoridad monetaria acumuló divisas por U$S 179 millones, sosteniendo de esta forma veinte ruedas consecutivas de compras en el Mercado Único Libre de Cambios (MULC), y sumando U$S 1.158 millones durante el primer mes del relanzamiento del programa bajo el marco de la Fase de Re-monetización.
Como consecuencia, el Riesgo País cayó al nivel más bajo desde 2018 al romper la barrera de los 500 puntos en la semana. “Detrás de esta reducción, se encuentran factores internacionales jugando a favor, con un dólar internacional más débil y un mayor apetito por deuda emergente, que viene reduciendo la prima de riesgo de este segmento y en particular de los países vecinos”, indica Ecolatina. No obstante, la sostenida recomposición de reservas del BCRA influyó positivamente en el Riesgo País, algo que venía demandando el mercado y que, pese a ciertas dudas tras el anuncio oficial, empezó a tornarse creíble producto del compromiso que viene mostrando el Central en esta materia.
Durante enero el Central ya superó el 10% de la meta de U$S 10.000 millones prevista para 2026. En paralelo, y favorecidas por la suba del precio del oro, las reservas brutas ascendieron a U$S 45.780 millones. Y es que el viento fue de cola, señala GMA Capital. La liquidación, atípica para esta época del año, se vio reforzada por emisiones de obligaciones negociables y deuda provincial, con colocaciones recientes de Mirgor y de la Provincia de Córdoba. Este mayor flujo de divisas coincidió con un período de demanda estacional de pesos más elevada, reduciendo la presión compradora en el mercado cambiario, subraya. En ese marco, el BCRA pudo sostener su posición sin generar tensiones cambiarias. El tipo de cambio se mantuvo estable, a una distancia cercana al 7% del techo de la banda.
Hacia el cierre del mes, la normalización de la demanda de pesos llevó sin embargo a una moderación en el ritmo de compras, que en la última semana promedió los U$S 39 millones diarios.
De cara a este mes, GMA proyecta que el ritmo de compras se sostenga, aunque a un paso más moderado. Las colocaciones de deuda continuarían aportando dólares al esquema y permitirían tender un puente hacia la próxima cosecha. Ya sin el impulso de la demanda estacional de pesos, sin embargo, la gestión de la liquidez será clave para sostener la estabilidad cambiaria.
En los próximos meses, el test externo será decisivo: si el balance comercial permanece tensionado o si la demanda de importaciones se acelera antes de que se recomponga la oferta exportable, reaparecen presiones sobre reservas y sobre expectativas, apunta Claudio David Montiel, director de Zentrix Consultora.
En lo financiero, el “punto de quiebre” será si el riesgo país sigue bajando con reservas en alza y rollovers ordenados, o si el costo de sostener la estabilidad vía absorción de pesos mantiene tasas altas y prolonga la debilidad real, llevando a la economía a una recesión severa.
Según el analista, lo que hay que monitorear es simple: núcleo y regulados del IPC, tendencia del EMAE, uso de capacidad instalada, resultado externo (exportaciones/importaciones), ritmo de acumulación de reservas y estructura de tasas/licitaciones; si esas piezas se alinean, la estabilización puede transformarse en recuperación, y si no, el escenario más probable es continuidad de estabilidad defendida con iliquidez y recesión, enfocado en crecimientos sectoriales fragmentados.








