La historia detrás del kiosco Apu, que la municipalidad quiere demoler

30 May 2017


El 30 de mayo, la municipalidad de la ciudad de San Miguel de Tucumán confirmó una vez más el brutal arcaísmo de sus métodos y la lamentable falta de humanidad de sus funcionarios. Con tracabatos (palas cargadoras) destrozaron algunos locales comerciales en el Bajo, donde antiguos "vendedores ambulantes" están ubicados por la misma Municipalidad.

Hace unos 7 años estos vendedores fueron trasladados de las veredas y esquinas del centro a esas dos cuadras en el Bajo (Avenida Sáenz Peña y Pasaje D. García, que es continuación de calle Las Piedras) con la intención de solucionar un problema que ya es una tradición en la ciudad: la injusta competencia que representan los venededores ambulantes para los comerciantes que pagan alquileres, impuestos, servicios, etc.

A la señora Inés Rojas la dejaron sin nada, demolieron su kiosco frente a la Escuela Técnica Nº2 con todo lo que tenía dentro. “¿Por qué no me avisaron, aunque sea, así sacaba las cosas?”, dijo y se quedó en silencio mirando a la máquina cargadora que seguía amontonando las chapas.

En esa misma cuadra hay un pintoresco kiosco decorado con la artística del mundialmente famoso ciclo televisivo Los Simpsons. Se trata del Kiosco de Apu Nahasapeemapetilon (Foto) y que es atendido por la madre de Analía Velázquez Kanka, quien comentó desde su cuenta de Facebook en esta nota:

"Mi mamá es dueña del kiosco de Apu. No conozco persona que labure más y que haya conseguido con tanto esfuerzo comprar el kiosco que nos dio de comer y me ayudó a terminar mi carrera. Soy médica, tengo un hermano bioquímico y una hermana estudiando el profesorado de inglés. Ese kiosco nos dio de comer y le sigue dando de comer a mi mamá y dos de mis hermanos. Jamás en 7 años la municipalidad se llegó por el lugar, jamás dieron una notificación de desalojo, nadie conoce el fallo del que hablan.

Esta mañana mi mamá llegó y le habían roto los 16 candados que tiene que tener para que no le roben como ya hicieron hace 5 años y trataron de hacer muchas veces más porque la zona durante la noche es tierra de nadie. 2000 pesos en candados ¿con qué fin? ¿Por qué quisieron romper los candados para abrir su kiosco? QUERÍAN ROBARLE LA MERCADERÍA y gracias a los clientes de la cooperativa del predio del ferrocarril que saben lo que mi vieja labura y la defendieron, no nos tiraron abajo el kiosco.

En ese lugar la gente labura a pulmón, no hay agua, lo único que tienen gratis es la luz. Esos puestos fueron otorgados por decreto de la misma Municipalidad que hoy dice que son ilegales y que dice que los va a reubicar. En el momento en que saquen a los trabajadores de este lugar, esa cuadra va a ser tierra de nadie. Porque ese lugar siempre fue tierra de nadie. ¿A quién molestan los trabajadores y qué solución le dará el gobierno municipal a los mismos?"

En efecto, la madre de Analía es quien atiende el kiosco Apu, se llama Ana Kanka. Lo hace con ayuda de uno de sus cuatro hijos, de los cuales el mayor es bioquímico, su hija Analía es médica y está completando su residencia en Buenos Aires, y su hermana menor estudia profesorado de inglés.

Ana vino de Formosa hace unos 30 años, no cobra ningún tipo de pensión, trabajó como cocinera y en casas de familia, en empresas de limpieza, hasta que su hijo mayor la ayudó para poder comprar el kiosco. Un amigo de su hijo les dio la idea del pintoresco nombre, y como les gustan Los Simpsons, le pusieron el nombre Apu Nahasapeemapetilon . Comenzó con golosinas y bijouterie, pero el rubro no era rentable y luego tuvo que dedicarse a la venta de panchitos y sanguches de milanesa.

En 2010 unos ladrones abrieron la parte de atrás del kiosco con una amoladora y robaron un microondas y toda la mercadería.

Como transeúnte habitual de esa zona -paso por ahí cada vez que voy a trotar al Parque 9 de Julio- puedo dar fe que con la poca actividad de la cuadra, la vida de los kioscos que están en la mira de la irresponsabilidad municipal, constituyen un beneficio y un atenuante de la ubicua inseguridad de esta ciudad.

Ahora nos preguntamos cómo es posible que, habiendo habilitado la misma Municipalidad esos locales, habiendo provisto la misma Municipalidad a esos locales de luz eléctrica (no son ambulantes que se colgaron) aparezcan como enviados por un sátrapa o un sultán, y arrasen con todo.

Posiblemente haya una tregua en todo este lío mezcla de burocracia, injusticia promovida por la vía jurídica, y estupidez. Porque la irracionalidad con que la Municipalidad o Tribunales (es ilegítimo llamarle "Justicia" a una institución que se obstina en no aplicar justicia) es manifiesta y no se sostiene con argumento alguno.

¿Qué significa este kiosco y su historia amenazado por tracabatos y gordinflones ociosos y crueles, por burócratas prepotentes y soeces? ¿Qué significa esto si no la trágica hipocresía de poner verdaderos palos en la rueda a los verdaderos trabajadores de nuestra ciudad?


Actualización a 5/6/2017: en vistas de la cantidad de comentarios sobre la nota, aclaro ciertos puntos.

- Elegí la palabra Tracabato por su regionalidad y su sonido, para referirme a la Pala cargadora Transcavator, no son topadoras ni retroexcavadoras. Es cierto, no es el nombre técnico pero me pareció que sonaba mejor. 

- Esta nota no defiende la ilegalidad, sino que relata una parte de la historia de uno de esos puestos.

-Es cierto, la situación de los puestos es anómala e ilegal, pero fue provista por el mismo municipio en 2006, cuando la misma Municipalidad dispuso la luz eléctrica y gazebos que resultaban ineficientes para los puesteros y ladrillo a ladrillo, fueron construyendo los locales. Y la razón es que, en aquel momento, para sacar a los ambulantes del centro les prometieron puestos en el Predio Ferial. Es decir, fue la misma municipalidad quien trasladó a los ambulantes a esa zona. No sabemos cual será la solución, pero ciertamente no va a ser mediante el simple uso de la fuerza sin otra planificación que la remoción de los puestos de esa zona.

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