El fuego llegó al aeropuerto, pero lo controlaron

El fuego llegó al aeropuerto, pero lo controlaron

El calor intenso y los vientos fuertes fueron una combinación perfecta para desatar el fuego en distintas sectores del Este tucumano. Evacuados, pero sin víctimas

ENTRE LAS LLAMAS. El control de ingreso al aeropuerto Benjamín Matienzo fue cerrado, cuando se acercó el fuego, mientras trabajaban los bomberos. LA GACETA / FOTOS DE ALVARO MEDINA ENTRE LAS LLAMAS. El control de ingreso al aeropuerto Benjamín Matienzo fue cerrado, cuando se acercó el fuego, mientras trabajaban los bomberos. LA GACETA / FOTOS DE ALVARO MEDINA
10 Septiembre 2013
Todas caras largas. Gente que iba y venía desde su lugar en la fila hacia la ventanilla, gente que arrastraba con bronca sus valijas y gente que apoyaba la cabeza en las palmas de sus manos, sentada en el piso. Esa era la imagen ayer a la tarde en el Aeropuerto Benjamín Matienzo. El malestar tenía un solo origen: la quema de cañaverales.

Desde temprano, el fuego comenzó a avanzar sobre varios sectores del Este tucumano. Pero el revuelo más grande se armó alrededor de las 17, cuando se acercó al aeropuerto. Ante la proximidad de las llamas, la primera medida fue suspender los aterrizajes. Un vuelo que debía arribar a la provincia fue desviado a Santiago del Estero. Como allá la situación era similar, el avión volvió a cambiar de ruta y finalmente aterrizó en Salta.

Varios pasajeros, mientras tanto, formaban fila para realizar el check-in. Sin embargo, el trámite se interrumpió de manera repentina cuando personal de Aeropuertos Argentina 2000 ordenó el inmediato desalojo del edificio, que en cuestión de segundos se había llenado de un denso humo.

Dos artistas

Adentro no quedó nadie. La medida abarcaba a los viajeros y al personal del aeropuerto, que quedaron todos en el sector del estacionamiento. Entre ellos estaba Gladys "La Bomba Tucumana", que debía viajar a Buenos Aires para estar hoy en el programa "La Pelu", que conduce Florencia de la V por Telefé. "Estoy re mal, tengo una bronca bárbara porque no llego", se quejó.

Gladys contó a LA GACETA cómo fue el momento de la evacuación. "La pasamos re mal, porque de repente empezó a llenarse todo de humo, nos lagrimeaban los ojos y nos ardía la garganta", describió. "Sentíamos mucho calor, el viento era fuego... fue espantoso, no podía respirar", agregó la cantante, que seguía asustada.

La evacuación duró casi una hora. Cuando volvieron a habilitar el ingreso al aeropuerto, los pasajeros comenzaron a expresar su preocupación. "Recién vi la pista y está totalmente en llamas, estoy con la piel de gallina", expresó la actriz Mirta Wons, que había viajado la semana pasada a Tucumán para filmar una miniserie.

La artista, que debió suspender el dictado de un curso, se mostró molesta por la situación. "No se puede quemar caña con tanta libertad y con 10 meses de sequía. Estoy enojada, pedí que me vengan a buscar de la producción, pero a la misma gente que me trajo, de Turismo, les mando un beso porque no sé dónde está", reclamó Wons.

Incontrolable

Eran dos los aviones que debían despegar ayer a la tarde: uno de Aerolíneas Argentinas y otro de LAN. A los pasajeros de la primera firma les informaron la cancelación del vuelo en cuanto regresaron de la evacuación. A los viajeros de LAN, en tanto, les pidieron que aguardaran hasta las 20.30 para ver si la situación se normalizaba. Pero lejos de ocurrir eso, el incendio se agravó.

Cuando los bomberos ya habían logrado sofocar la parte más peligrosa del incendio, cercana a la planta de combustible, las llamas comenzaron a arder en el sector norte de la pista. El fuego era tan intenso que podía observarse desde la playa de estacionamiento. Entonces se les comunicó a todos los pasajeros que el aeropuerto quedaría fuera de funcionamiento hasta hoy.

Molestos, algunos viajeros frustrados volvieron a cargar sus valijas en los autos de los familiares que habían ido a despedirlos. Pero no pudieron avanzar más de 100 metros. Un policía impedía que los vehículos se acercaran a la zona del peaje debido a la proximidad del fuego, que a esa hora era incontrolable.

Quienes habían llegado al aeropuerto en taxi, por su parte, eran turistas y protestaban en las ventanillas porque no tenían dónde pasar la noche. Pero no recibieron respuestas. "La empresa no tiene la culpa de que hayan quemado los cañaverales", dijo un pasajero que le respondieron en una aerolínea.

El peaje volvió a abrirse recién a las 21. Pero muchas personas no tenían cómo desplazarse hasta allí para conseguir un taxi, debido a que se permitía la salida de vehículos pero no el acceso. Otra vez se escucharon reclamos en las ventanillas y otra vez la gente se retiró irritada, ante la falta de soluciones.

Un enfermo que tenía turno para quimioterapia, un hombre que debía reintegrarse hoy a su trabajo y una congregación de religiosos que debía partir esta mañana a Costa Rica eran algunos de los afectados.

Galería 22 fotos Aeropuerto Benjamín Matienzo. LA GACETA / Foto de Alvaro Medina
Aeropuerto Benjamín Matienzo. LA GACETA / Foto de Alvaro Medina
Aeropuerto Benjamín Matienzo. LA GACETA / Foto de Alvaro Medina
Aeropuerto Benjamín Matienzo. LA GACETA / Foto de Alvaro Medina
Aeropuerto Benjamín Matienzo. Gentileza Personal del Aeropuerto
Aeropuerto Benjamín Matienzo. LA GACETA / Foto de Alvaro Medina
Aeropuerto Benjamín Matienzo. LA GACETA / Foto de Alvaro Medina
Los Ralos. LA GACETA / Foto de Alvaro Medina
Los Ralos. LA GACETA / Foto de Alvaro Medina
Los Ralos. LA GACETA / Foto de Alvaro Medina
Los Ralos. LA GACETA / Foto de Alvaro Medina
Los Ralos. LA GACETA / Foto de Alvaro Medina
Los Ralos. LA GACETA / Foto de Alvaro Medina
Los Ralos. LA GACETA / Foto de Alvaro Medina
Los Ralos. LA GACETA / Foto de Alvaro Medina
Los Ralos. LA GACETA / Foto de Alvaro Medina
Cerro San Javier. LA GACETA / Foto de Jorge Olmos Sgrosso
Cerro San Javier. LA GACETA / Foto de Jorge Olmos Sgrosso
Cerro San Javier. LA GACETA / Foto de Jorge Olmos Sgrosso
Cerro San Javier. LA GACETA / Foto de Jorge Olmos Sgrosso
Cerro San Javier. LA GACETA / Foto de Jorge Olmos Sgrosso
Cerro San Javier. LA GACETA / Foto de Jorge Olmos Sgrosso
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