El calvario de Cristo se vivió con fervor por las calles tucumanas

Una procesión de fieles que abarcó más de tres cuadras participó del Vía Crucis Juvenil. Zecca bendijo con óleos en la tradicional Misa Crismal.

06 Abr 2012
El fervor pascual se hace sentir en Tucumán. Los ritos litúrgicos de esta Semana Santa se viven en los templos con una fe renovada y con una gran participación de las familias.

Como ya es costumbre, el miércoles se realizó por las calles de la ciudad el Vía Crucis de la Juventud, en el que participó una gran cantidad de tucumanos. La procesión abarcó tres cuadras y estuvo presidida por el arzobispo, monseñor Alfredo Zecca. No sólo jóvenes, sino también familias se unieron a la caravana. Padres con sus hijos, abuelos con sus nietos, jóvenes con sus compañeros de curso y hasta trabajadores recién salidos de sus oficinas conformaron un público que siguió con devoción las distintas etapas del "camino de la cruz".

La procesión comenzó pasadas las 19 en el Colegio Santa Catalina (avenida Sarmiento y Rivadavia), donde estudiantes de distintos colegios, ataviados con trajes típicos, iniciaron el atroz calvario de Jesús camino a la cruz, bajo el lema "Todo lo que tengo... en tus manos ahora está". La columna se trasladó por calle 25 de Mayo hasta la Iglesia Catedral, pero en distintas esquinas hubo paradas para representar las estaciones del Vía Crucis. La estación número 14 concluyó en la Catedral, donde posteriormente monseñor Zecca ofició una misa.

Este ritual, tan propio de la Pascua cristiana, se repetirá también hoy en distintas parroquias de la provincia y también en los centros turísticos, como Tafí del Valle.

Un día especial
Por su parte, monseñor Zecca celebró en la mañana de ayer la tradicional Misa Crismal. Destacó que este Jueves Santo fue un día de festejo para la Iglesia, ya que los sacerdotes celebraron su día de forma oficial.

"En la Misa de la Cena del Señor celebramos la institución del sacerdocio. Los sacerdotes renuevan con el obispo la promesa que realizaron ante Dios y, por eso, es un día de excelencia para todos los cristianos consagrados", explicó.

Asimismo, Zecca explicó que en la Misa Crismal el obispo bendice el óleo de los catecúmenos que se preparan para el bautismo: "es un día dominado por la Pasión, de fiesta y celebración porque se prolonga la presencia de Jesús que nos permite seguir celebrándola a través de los sacramentos".

Hoy, en las distintas parroquias, el fervor pascual continuará con los rituales del Viernes Santo, un día en el que no hay misas, pero sí celebraciones en las que se revive la Pasión de Cristo.

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