La brújula del oficialismo apunta al 23 de octubre, pese a que el ciclo electoral del 28 de agosto no ha concluido. Están pendientes dos comicios comunales (Alto Verde y El Chañar), que se liquidarán dentro de una semana. De los dos, el de Alto Verde es el que adquiere mayor significación dentro del universo alperovichista, porque puede definir el ingreso de Oscar Godoy (Partido de los Trabajadores) o de Ramón Graneros (Participación Cívica) a la Legislatura.
Existen indicios de que en algunas esferas oficiales se preferiría a Graneros -ex radical desde 2003-, antes que a Godoy -de filiación peronista-. De ninguno de ellos pueden esperarse gestos de rebedía, pero los movimientos del senador nacional Sergio Mansilla en la zona pueden interpretarse como una señal de auspicio para Graneros.
Antes del 28 de agosto, no hubo hostilidades visibles entre la lista del Frente de la Victoria liderado por Mansilla y el acople del Partido de los Trabajadores, cuya figura máxima es el secretario general de Fotia, Roberto Palina, también legislador electo. Durante el curso de la semana puede recalentarse el clima electoral en esa población del departamento Chicligasta. La quema de urnas que creó el conflicto, constituye un antecedente de peso, cuando se evalúa el contexto. En definitiva, un eslabón más de la cadena de choques derivada de la guerra de todos contra todos en el mundo alperovichista.
De todos modos, la preocupación mayor del alperovichismo se focaliza en el 23 de octubre, día clave para el proyecto presidencial. La meta que se ha propuesto la Casa de Gobierno es sumar las cinco diputaciones en danza al bloque del Frente de la Victoria (FPV). Computan a su favor, la lentitud del radicalismo y la debilidad de otras fuerzas opositoras.
Rencores fratricidas
La UCR permanece inmersa en sus peleas internas por el poder partidario que surgirá luego del 23 de octubre. No está muerto quien pelea, replicó un histórico caudillo radical que dimitió a la lista de postulantes a diputados, cuando le sugirieron que desplazara los ánimos bélicos para más adelante. Ese político aspira a conducir el partido a corto plazo.
En ese contexto revuelto, la convención radical buscó aplacar las rencillas y cerró filas en torno de Ricardo Alfonsín-Javier González Fraga. Pero el desplome de esta fórmula tras las elecciones primarias abiertas del 14 de agosto, golpeó duramente sobre las expectativas preliminares. De hecho, Alfonsín no volvió más a territorio tucumano desde el jueves 25 de agosto, cuando habló junto a José Cano.
El riesgo cierto que enfrenta la UCR es la pérdida de la banca que conquistó José Ignacio García Hamilton en los comicios presidenciales de 2007. Juan Casañas ganó en 2009 la cuarta banca de diputados que renovaba Tucumán.
Los radicales rencorosos suelen cortar la boleta de los candidatos que no les caen bien. En 1989, Jorge Seleme encabezó la nómina de la UCR para diputados nacionales, tras haberse impuesto en los comicios internos, pero no salió consagrado por obra de la tijera vengativa. Muchos dirigentes se quedaron quietos por el internismo que había nuestro partido, le declaraba Seleme a LA GACETA el 19 de mayo de ese año, con inmensa desilusión.
¿El funcionario universitario Luis Sacca será víctima de ese instinto revanchista o del desvío del voto descontento hacia Hermes Binner-Norma Morandini? El acertijo se descifrará puertas adentro de la UCR, el mismo 23. El caldero está en ebullición.
Disipando rumores
Antes de viajar a Santa Cruz de la Sierra, el gobernador José Alperovich arengó a intendentes y a comisionados comunales para que echen leña a la caldera electoral. Además, avaló al ministro de Gobierno, Edmundo Jiménez, recién llegado de sus vacaciones en Cuba.
Durante ese lapso, recrudecieron las versiones sobre la decapitación de Jiménez, al calor de la disputa territorial con su par Osvaldo Jaldo y con el senador Mansilla, en el Este y en el Oeste. Había mucha gente agitando el fuego, reflexionó un colaborador del ministro que siguió de cerca las conspiraciones palaciegas.
El armado que hizo Jiménez, a través del partido acoplado Todos por Tucumán, le agregó más de 54.000 votos a la fórmula Alperovich-Juan Luis Manzur, además de tres legisladores al bloque oficialista de la próxima Cámara. Todo está bien, afirmó el ministro político, luego de haber participado de una serie de actividades oficiales con Alperovich.
En el balance electoral, contabilizan a Todos por Tucumán como factor de diferenciación dentro del mundo oficialista. La usina de versiones no descansa, porque la película del poder no tiene final.
Tarea pendiente
La dirigencia alperovichista debe recargar energías para incentivar al electorado a que le dé un apoyo masivo a Cristina Fernández. El aparato institucional debe garantizar que la base de casi 510.000 votos del 14 de agosto crezca considerablemente. Alperovich consiguió 584.144 adhesiones el 28 de agosto, cuando competía por su tercer mandato. La tentación a desentenderse de las elecciones en que no están involucrados directamente las ambiciones domésticas ronda en el imaginario de los caciques territoriales. Este enfriamiento de la dirigencia es un peligro que el Gobierno trata de aventar. La tarea electoral no está concluida, advirtió el propio gobernador, a sus funcionarios.Tampoco ignoran en Casa de Gobierno que la tijera del descontento implicó un corte de boleta para diputados de casi 100.000 votos respecto del caudal de Cristina Fernández en las primarias. La contienda entre los acoples gubernamentales dejó muchos heridos que podrían adoptar represalias en esa instancia crucial para el alperovichismo. El pase de facturas estará a la orden del día. Contra ese fantasma acciona el alperovichismo ortodoxo.
Las divergencias peronistas crearían fisuras, que hipotéticamente jugarían en favor del radicalismo. El gobernador dibujó el plan de prioridades. A menos de un mes de la elección presidencial, las fichas empezarán a distribuirse en el damero. La brújula política mira hacia las urnas.
Existen indicios de que en algunas esferas oficiales se preferiría a Graneros -ex radical desde 2003-, antes que a Godoy -de filiación peronista-. De ninguno de ellos pueden esperarse gestos de rebedía, pero los movimientos del senador nacional Sergio Mansilla en la zona pueden interpretarse como una señal de auspicio para Graneros.
Antes del 28 de agosto, no hubo hostilidades visibles entre la lista del Frente de la Victoria liderado por Mansilla y el acople del Partido de los Trabajadores, cuya figura máxima es el secretario general de Fotia, Roberto Palina, también legislador electo. Durante el curso de la semana puede recalentarse el clima electoral en esa población del departamento Chicligasta. La quema de urnas que creó el conflicto, constituye un antecedente de peso, cuando se evalúa el contexto. En definitiva, un eslabón más de la cadena de choques derivada de la guerra de todos contra todos en el mundo alperovichista.
De todos modos, la preocupación mayor del alperovichismo se focaliza en el 23 de octubre, día clave para el proyecto presidencial. La meta que se ha propuesto la Casa de Gobierno es sumar las cinco diputaciones en danza al bloque del Frente de la Victoria (FPV). Computan a su favor, la lentitud del radicalismo y la debilidad de otras fuerzas opositoras.
Rencores fratricidas
La UCR permanece inmersa en sus peleas internas por el poder partidario que surgirá luego del 23 de octubre. No está muerto quien pelea, replicó un histórico caudillo radical que dimitió a la lista de postulantes a diputados, cuando le sugirieron que desplazara los ánimos bélicos para más adelante. Ese político aspira a conducir el partido a corto plazo.
En ese contexto revuelto, la convención radical buscó aplacar las rencillas y cerró filas en torno de Ricardo Alfonsín-Javier González Fraga. Pero el desplome de esta fórmula tras las elecciones primarias abiertas del 14 de agosto, golpeó duramente sobre las expectativas preliminares. De hecho, Alfonsín no volvió más a territorio tucumano desde el jueves 25 de agosto, cuando habló junto a José Cano.
El riesgo cierto que enfrenta la UCR es la pérdida de la banca que conquistó José Ignacio García Hamilton en los comicios presidenciales de 2007. Juan Casañas ganó en 2009 la cuarta banca de diputados que renovaba Tucumán.
Los radicales rencorosos suelen cortar la boleta de los candidatos que no les caen bien. En 1989, Jorge Seleme encabezó la nómina de la UCR para diputados nacionales, tras haberse impuesto en los comicios internos, pero no salió consagrado por obra de la tijera vengativa. Muchos dirigentes se quedaron quietos por el internismo que había nuestro partido, le declaraba Seleme a LA GACETA el 19 de mayo de ese año, con inmensa desilusión.
¿El funcionario universitario Luis Sacca será víctima de ese instinto revanchista o del desvío del voto descontento hacia Hermes Binner-Norma Morandini? El acertijo se descifrará puertas adentro de la UCR, el mismo 23. El caldero está en ebullición.
Disipando rumores
Antes de viajar a Santa Cruz de la Sierra, el gobernador José Alperovich arengó a intendentes y a comisionados comunales para que echen leña a la caldera electoral. Además, avaló al ministro de Gobierno, Edmundo Jiménez, recién llegado de sus vacaciones en Cuba.
Durante ese lapso, recrudecieron las versiones sobre la decapitación de Jiménez, al calor de la disputa territorial con su par Osvaldo Jaldo y con el senador Mansilla, en el Este y en el Oeste. Había mucha gente agitando el fuego, reflexionó un colaborador del ministro que siguió de cerca las conspiraciones palaciegas.
El armado que hizo Jiménez, a través del partido acoplado Todos por Tucumán, le agregó más de 54.000 votos a la fórmula Alperovich-Juan Luis Manzur, además de tres legisladores al bloque oficialista de la próxima Cámara. Todo está bien, afirmó el ministro político, luego de haber participado de una serie de actividades oficiales con Alperovich.
En el balance electoral, contabilizan a Todos por Tucumán como factor de diferenciación dentro del mundo oficialista. La usina de versiones no descansa, porque la película del poder no tiene final.
Tarea pendiente
La dirigencia alperovichista debe recargar energías para incentivar al electorado a que le dé un apoyo masivo a Cristina Fernández. El aparato institucional debe garantizar que la base de casi 510.000 votos del 14 de agosto crezca considerablemente. Alperovich consiguió 584.144 adhesiones el 28 de agosto, cuando competía por su tercer mandato. La tentación a desentenderse de las elecciones en que no están involucrados directamente las ambiciones domésticas ronda en el imaginario de los caciques territoriales. Este enfriamiento de la dirigencia es un peligro que el Gobierno trata de aventar. La tarea electoral no está concluida, advirtió el propio gobernador, a sus funcionarios.Tampoco ignoran en Casa de Gobierno que la tijera del descontento implicó un corte de boleta para diputados de casi 100.000 votos respecto del caudal de Cristina Fernández en las primarias. La contienda entre los acoples gubernamentales dejó muchos heridos que podrían adoptar represalias en esa instancia crucial para el alperovichismo. El pase de facturas estará a la orden del día. Contra ese fantasma acciona el alperovichismo ortodoxo.
Las divergencias peronistas crearían fisuras, que hipotéticamente jugarían en favor del radicalismo. El gobernador dibujó el plan de prioridades. A menos de un mes de la elección presidencial, las fichas empezarán a distribuirse en el damero. La brújula política mira hacia las urnas.







