Con acciones en suba

Amaya le ganó al gobernador en la preferencia ciudadana de la capital y abrió una nueva etapa en la puja interna del oficialismo. Rojkés espera su turno en 2015. Las especulaciones sobre la reforma constitucional.

Por Abrehu Carlos 04 Septiembre 2011
¿Será el? ¿Será ella? ¿Será Domingo Amaya? Los dos primeros son, desde luego, el re-reelecto gobernador José Alperovich y la senadora Beatriz Rojkés. Estos interrogantes estremecen a la coalición gobernante a la luz de los datos del escrutinio definitivo de la capital, que pintaron un panorama distinto del que se conocía hasta ahora. Un tercero en discordia emerge con nitidez en ese escenario: el intendente Amaya.

La cuestión de la reforma constitucional para introducir la releección indefinida agrega otro factor de complejidad a las conjeturas del mundo oficialista. Subyace la cuestión de quién tomará la posta en la carrera por la gobernación en 2015. Es la sucesión del peronismo la que está en juego y adelanta algunos movimientos.

En el orden de la certezas, hay que computar la existencia de irregularidades insólitas en un proceso electoral que le fue netamente favorable al gobernador re-reelecto. Fraudes denunciados o sospechas de actas adulteradas generaron un estado de malestar en el interior. Los cortes de ruta, que castigan a ciudadanos ajenos a las pendencias lugareñas, trasuntan ese estado de enojo, que embarga a listas oficialistas en distintos puntos, y al Acuerdo Cívico y Social (ACyS) en el Oeste.

Dirigentes del heterógeneo pacto multipartidario que catapultó a Alperovich a la gobernación revelaron -con expreso pedido de resguardo de su identidad- que hubo votantes que ingresaron al cuarto oscuro con sobres sellados por las autoridades de mesa días antes del acto electoral. Fue el perfeccionamiento del voto en cadena. No sorprende, entonces, que innovaciones como el voto electrónico y la boleta única estén fuera de la agenda legislativa. El primero, que reviste la categoría de cláusula dormida de la Constitución de 2006, debería aplicarse en 2015, si Alperovich plasma en realidad su promesa de este año.

Y eso que la sala III del fuero Contencioso Administrativo puso un dique de contención al inconstitucional abrochado de la nómina de legisladores en la boleta de los partidos municipales, resolución que pesó especialmente en la sección del Oeste.

La Junta Electoral Provincial (JEP) está en el centro de la tormenta, porque ella es la responsable de la organización y del monitoreo del proceso en forma global, además de los nombramientos de los presidentes de mesa. El recuento definitivo presagia jornadas de intensa agitación y movimientos de bancas para la nueva Legislatura, con la caída de algunas fichas.

La puja por las intendencias de Aguilares y de Lules sobresale en ese panorama de discordias. Protagonizan esas peleas dos alperovichistas que buscan su re-reelección (Agustín Fernández y Manuel Dip) con otros que buscan desplazarlos de sus poltronas (Alfredo Flores y Fabián Bonilla). Varias comunas rurales arden también por recuentos cuestionados. Los barones del Este y del Oeste, es decir Osvaldo Jaldo y Sergio Mansilla, están que trinan contra el ministro político Edmundo Jiménez, cuyas incursiones desequilibraron algunos armados.

Pero el ganador nítido de todo ese río revuelto es Alperovich, porque todos trabajaron para él, ya que los acoples cumplieron eficazmente con su misión de asegurarle el 70% de los votos emitidos. El número de heridos y resentidos es cuantioso. La guerra de todos contra todos se disparó desde el instante en que Alperovich le dio vida al sistema de acoples. El PJ salió lastimado después de la experiencia. Alperovich sabía de antemano lo que advendría después de su consagración. Las turbulencias las mira desde Israel.

Todo al "Colorado"
El conteo final de la capital lo dio ganador al intendente Domingo Amaya en su particular duelo con Alperovich. Se presumía que el primero superaba al gobernador. Además, extrañaba que las mediciones de imagen que encarga y difunde el Gobierno, no hicieran referencia jamás a Amaya. El telón de las suspicacias se levantó en la madrugada de ayer, cuando se verificó que el intendente había sumado 191.675 votos contra 188.532 de Alperovich.

La diferencia que separó a uno de otro es de 3.143 sufragios. Estrecha, pero reveladora de un estado de ánimo. Cerca del "Colorado", prefieren no enrarecer el ambiente. En el Acuerdo Cívico y Social (ACyS) rescataron el predominio del radical José Cano sobre Alperovich en las mesas del microcentro.

Con las cifras sobre la mesa, las especulaciones emergieron naturalmente. Viene una etapade coexistencia fría, conjeturó un avezado piloto de tormentas que frecuenta a Amaya. Evitar los choques prematuros es la consigna del momento. Ahora bien, ninguna aventura puede emprenderse sin contar con la venia de los caciques territoriales del interior. Quedan cuatro largos años para negociar.

Sin artilugios
De las figuras encumbradas del oficialismo, sólo dos no necesitan de reforma constitucional alguna para postularse en 2015. Ambas concluyen sus mandatos en ese año. Ni Rojkés ni Amaya deben recurrir a artilugios para pretender la candidatura a la gobernación. El tercero, que no es otro que Alperovich, sí requiere de cambios en la Constitución para intentar un cuarto período. Si los Rodríguez Saá gobiernan San Luis desde 1983, ¿por qué Rojkés no puede suceder a José?, interrogaba un hombre del poder. De ese modo, aludía a la rotación entre los hermanos Adolfo y Alberto.

Desde octubre de 2010, maduraba en el entorno del gobernador la idea de retocar la Carta Magna prohijada por él en 2006. La reelección indefinida es el núcleo duro del proyecto regenerativo. Este insistiría también con el sistema de enmiendas para modificar la Constitución mediante el concurso de la Legislatura, con una posterior ratificación por plebiscito. Debido a la preeminencia del alperovichismo en la próxima Legislatura, no le sería dificultoso eliminar las trabas a la reelección indefinida.

Fuera de la Argentina, el gobernador probablemente cavila sobre el modo político de plantear la segunda reforma constitucional de su gestión. La oposición es de cartón, relativizó un encopetado funcionario, ante el eventual surgimiento de un foco de rebeldía antirreformista. La economía da un marco positivo a ese enfoque. En rigor, el ACyS no alcanzó el 20% de los votos que proyectaba alcanzar, sino apenas un 15%. Alperovich ya supo obtener provecho de la catástrofe opositora para impulsar una elección de convencionales constituyentes que devino en la Asamblea reformadora que sancionó el texto hoy vigente en 2006.

En la actual relación de fuerzas, la pelea por el poder real se circunscribe a Amaya, Rojkés y Alperovich. El ACyS deberá remontar una cuesta muy empinada si planea competir en 2015.

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