31 Julio 2009 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El titular de la Comisión Episcopal de Educación Católica, el arzobispo Héctor Aguer, criticó las orientaciones oficiales para impartir educación sexual en las escuelas y dijo que en el manual para formadores subyace una imposición totalitaria de dogmas ateos.
El prelado advirtió que el texto de 300 páginas que difunde el ministerio de Educación tiene una visión reduccionista, constructivista y neomarxista de la sexualidad, y estimó que implica una amenaza velada a la libertad de enseñar y aprender.
La respuesta no se hizo esperar. El ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, defendió la educación sexual en las escuelas como una forma de "enseñar valores, a respetar al otro y el propio cuerpo". Aclaró que la educación sexual no debe ser genitalidad. "No competimos con la familia, que es la primera formadora. La escuela no debe ser lugar donde se reparten preservativos; para eso están los centros de salud de cada barrio", remarcó.
Sileoni recordó que la norma es "una ley que debe cumplirse y no una opinión más". Sin embargo, el funcionario admitió que los colegios privados religiosos de las respectivas confesiones pueden dar a sus alumnos las orientaciones que deseen.
Orden natural
En un documento, Aguer alertó que el designio profundo de las orientaciones estatales es la desconstrucción de una concepción de la sexualidad de acuerdo con el orden natural y con la tradición cristiana. Opinó que se apunta a descalificar la educación en el amor, que desde hace años se imparte en las escuelas confesionales.
El arzobispo platense opinó que el programa oficial conduce a "excluir la autoridad de los padres y los derechos y deberes que brotan de la patria potestad, lo que constituye una verdadera subversión del orden jurídico y un peligroso avance totalitario sobre la libertad de conciencia y sobre la libertad de enseñar y aprender".
Aguer insistió en advertir que las orientaciones oficiales apuntan a entender la educación sexual como "la reivindicación del derecho a fornicar lo más temprano posible, y sin olvidar el condón".
En este sentido, criticó el manual gubernamental por inculcar en niños y adolescentes el derecho al sexo como un derecho humano, sin referir al amor, la responsabilidad, el matrimonio y familia como proyecto de vida, y también por ofrecer una visión neomarxista al interpretar la sexualidad según la dialéctica del poder. "La tan mentada neutralidad religiosa del Estado en el ámbito educativo, el célebre laicismo escolar, no es compatible con la imposición de una dogmática constructivista y atea que resulta una especie de religión secular, ajena a la tradición nacional y a los sentimientos cristianos de la mayoría de nuestro pueblo", aseveró.
No es la primera vez que la Iglesia, y particularmente Aguer, chocan con las autoridades educativas por la obligatoriedad del dictado de educación sexual en las escuelas y otras materias curriculares.
Un tema serio
El director de Educación y Cultura bonaerense, Mario Oporto, también salió a defender el programa oficial. "Monseñor Aguer sabe que el tema sexual es un tema serio en cuanto a la maternidad temprana, las enfermedades de transmisión sexual, las perversiones que él debe conocer, la falta de información, la ignorancia que lleva a los chicos a tomar caminos equivocados", resaltó el funcionario.
"Me interesa el debate y por supuesto que me interesa escuchar la opinión de la Iglesia, que tiene mucho que aportar, pero no me gusta el tono acusatorio con terminología totalitaria", remarcó. (NA-DyN-Télam)
El prelado advirtió que el texto de 300 páginas que difunde el ministerio de Educación tiene una visión reduccionista, constructivista y neomarxista de la sexualidad, y estimó que implica una amenaza velada a la libertad de enseñar y aprender.
La respuesta no se hizo esperar. El ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, defendió la educación sexual en las escuelas como una forma de "enseñar valores, a respetar al otro y el propio cuerpo". Aclaró que la educación sexual no debe ser genitalidad. "No competimos con la familia, que es la primera formadora. La escuela no debe ser lugar donde se reparten preservativos; para eso están los centros de salud de cada barrio", remarcó.
Sileoni recordó que la norma es "una ley que debe cumplirse y no una opinión más". Sin embargo, el funcionario admitió que los colegios privados religiosos de las respectivas confesiones pueden dar a sus alumnos las orientaciones que deseen.
Orden natural
En un documento, Aguer alertó que el designio profundo de las orientaciones estatales es la desconstrucción de una concepción de la sexualidad de acuerdo con el orden natural y con la tradición cristiana. Opinó que se apunta a descalificar la educación en el amor, que desde hace años se imparte en las escuelas confesionales.
El arzobispo platense opinó que el programa oficial conduce a "excluir la autoridad de los padres y los derechos y deberes que brotan de la patria potestad, lo que constituye una verdadera subversión del orden jurídico y un peligroso avance totalitario sobre la libertad de conciencia y sobre la libertad de enseñar y aprender".
Aguer insistió en advertir que las orientaciones oficiales apuntan a entender la educación sexual como "la reivindicación del derecho a fornicar lo más temprano posible, y sin olvidar el condón".
En este sentido, criticó el manual gubernamental por inculcar en niños y adolescentes el derecho al sexo como un derecho humano, sin referir al amor, la responsabilidad, el matrimonio y familia como proyecto de vida, y también por ofrecer una visión neomarxista al interpretar la sexualidad según la dialéctica del poder. "La tan mentada neutralidad religiosa del Estado en el ámbito educativo, el célebre laicismo escolar, no es compatible con la imposición de una dogmática constructivista y atea que resulta una especie de religión secular, ajena a la tradición nacional y a los sentimientos cristianos de la mayoría de nuestro pueblo", aseveró.
No es la primera vez que la Iglesia, y particularmente Aguer, chocan con las autoridades educativas por la obligatoriedad del dictado de educación sexual en las escuelas y otras materias curriculares.
Un tema serio
El director de Educación y Cultura bonaerense, Mario Oporto, también salió a defender el programa oficial. "Monseñor Aguer sabe que el tema sexual es un tema serio en cuanto a la maternidad temprana, las enfermedades de transmisión sexual, las perversiones que él debe conocer, la falta de información, la ignorancia que lleva a los chicos a tomar caminos equivocados", resaltó el funcionario.
"Me interesa el debate y por supuesto que me interesa escuchar la opinión de la Iglesia, que tiene mucho que aportar, pero no me gusta el tono acusatorio con terminología totalitaria", remarcó. (NA-DyN-Télam)
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