
Hace un par de días, una usuaria publicó en Twitter una foto en la cual se veía a la ex vedette Moria Casán con un corpiño translúcido y la parte inferior de una bikini; atuendo que usó para disfrutar de una tarde de playa en Mar del Plata. Hasta acá, la imagen podría haber pasado desapercibida si no fuera por el comentario denigrante que le siguió. “Tápese señora, ubíquese como lo que es, una mujer mayor...”, indicó la usuaria en su comentario.
Al margen de la respuesta de la diva (quien no dudó en mostrar su lengua karateca y amor propio), lo sucedido sirve de ejemplo para retratar la gerontofobia y el edadismo que reina en nuestra sociedad.
Para Pablo Gutiérrez, delegado de Inadi Tucumán, lo ocurrido con la famosa de 76 años, conduce a reflexionar sobre dos cuestiones. Por un lado, aparece el ejercicio de la propia autonomía y los prejuicios que se tienen en torno a la edad de una persona y -por el otro- los estereotipos de belleza.
“Desde el Inadi entendemos a la vejez como una etapa natural más, y no patológica, del curso de la vida. El envejecimiento está dentro del proceso evolutivo; es un ciclo vital que en ningún caso constituye en sí mismo un estado de enfermedad o de disminución de capacidad”, comenta.
Cada quien tiene derecho a transitar su senectud de una manera digna y acorde a sus creencias personales. “Nosotros instamos a promover cambios en la mirada social hacia nuestros adultos y adultas mayores, con el fin de desterrar este tipo de prejuicios, estereotipos y las imágenes y creencias negativas construidas alrededor de la vejez. Hay que fomentar el sostenimiento de su autonomía, de su capacidad de decisión y de una vida independiente”, acota Gutiérrez.
Entre las razones por las cuales el edadismo continúa arraigado en el presente y se expande en las redes cabe destacar las nociones que se inculcaron desde chicos (en el hogar o la escuela, a través del entretenimiento o con ejemplos cercanos) sobre cómo era la ancianidad y a que expectativas deberíamos atenernos.
“Seguramente mucho de lo que pensamos forma parte de nuestra crianza, lo cual implica una experiencia subjetiva. Sin embargo, esto forma parte de nociones establecidas socialmente que debemos deconstruir. Sobre todo hay que fomentar el respeto sobre la diversidad corporal y el pleno ejercicio de los derechos desde la autonomía de las personas adultas mayores”, señala.







