La segmentación en la tarifa del servicio eléctrico causa varias dudas respecto de su alcance

CONSUMO ELÉCTRICO. El 90% de los clientes residenciales locales usa hasta 500 KW/H mensuales. CONSUMO ELÉCTRICO. El 90% de los clientes residenciales locales usa hasta 500 KW/H mensuales.

¿Cómo se efectuará la segmentación tarifaria que se impulsa en el Gobierno nacional para la nueva etapa que se abre en el mercado energético? La pregunta no sólo sobrevuela en la cabeza de los usuarios, sino también entre los jugadores del sistema eléctrico que aún no saben cuáles son las pautas que se adoptarán para realizar ese proceso. El dilema se plantea, además, por establecer qué parámetros se tomarán para dividir categorías, si por cuestiones de ingresos familiares o por ubicación geográfica. En ambos casos, la discrecionalidad está latente, toda vez que no necesariamente el cliente puede ser el jefe de familia o fuente del principal ingreso del hogar.

El Gobierno nacional “está trabajando” en la forma en que se aplicará la segmentación de tarifas de los servicios energéticos. En paralelo, habrá quienes deberán confirmar su tarifa social en la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses). Sucede que en breve se activará el Registro de Acceso a los Subsidios a la Energía (RASE), que estará a cargo del Ministerio de Economía de la Nación. Los usuarios podrán completar el formulario online o presencial en las oficinas de la Anses y, probablemente, en las distribuidoras del servicio.

Hasta ahora sólo trascendió que los usuarios que perciban ingresos por más de 3,5 Canastas Básicas Totales por hogar de una familia tipo perderán los subsidios. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), en mayo, la CBT era de $ 95.260 mensuales, por lo que el limite para mantener el beneficio será de $ 333.419 por mes. También deberá tener tres o más inmuebles y/o vehículos con una antigüedad menor a cinco años, o ser dueño de un avión o embarcación de lujo.

“Hasta tanto no se implemente la segmentación de tarifas, van a seguir las tarifas que están vigentes ahora. Se está trabajando en la implementación y la inscripción va a ser un procedimiento muy sencillo a través del sitio Mi Argentina. Una vez que se hagan los cruces correspondientes se va implementar la nueva segmentación”, afirmó la portavoz presidencial, Gabriela Cerruti. Se estima que todo ese proceso demandará no menos de tres meses.

Los subsidios a la energía son una política que nació de la improvisación, pasó a la demagogia y quedó instalada generando un gran daño social en materia de desequilibrio fiscal y de desinversión energética, indicó Jorge Colina, director del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa). Recordó que, en la década de 1990, no había subsidios a la energía y Argentina era exportadora neta de energía. “Con la salida de la convertibilidad, entre 2002 y 2004 las tarifas de luz y gas se mantuvieron congeladas bajo el argumento de la emergencia económica”, acotó.

El economista subrayó que en 2014 los subsidios a la energía alcanzan un pico de 3,7% del Producto Bruto Interno (PBI) y la balanza comercial de energía era de U$S 10.000 millones negativa. “Se importaba mucha más energía que la que se exportaba”, indicó.

Colina insistió en que las tarifas de luz y gas eran regaladas, fundamentalmente en la zona del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

El gobierno de Cambiemos revirtió el atraso tarifario y, con mucho costo político, estableció un esquema más racional de tarifas plenas con subsidios focalizados a través de tarifas sociales, dijo el titular de Idesa. El gasto en subsidios bajó en 2019 a 1,1% de PBI y la balanza comercial energética tendió a volver al equilibrio. El actual gobierno, en lugar de aprovechar que Cambiemos ya había pagado el costo político del sinceramiento tarifario y limitarse simplemente a ajustar las tarifas por inflación, reincide en la demagogia y vuelve a atrasar las tarifas regenerando el déficit comercial energético y llevando el gasto en subsidios a la energía a 2,5% del PBI en 2021, agregó Colina. A comienzos de este año, la guerra de Ucrania eleva mucho los precios de la energía, con lo cual los subsidios a la energía están subiendo a tasas de tres dígitos.

A su criterio, el esquema de subsidios debe ser que todos pagan tarifa plena, menos los elegidos para recibir una tarifa social que financie un consumo mínimo indispensable. “La segmentación es al revés: todos son subsidiados menos los elegidos para pagar tarifa plena. La diferencia no es trivial y queda de manifiesto en el entuerto del Decreto 332/22 que pretende instrumentar la segmentación”, advirtió. Frente a este panorama, Colina manifestó que la pregunta que hay que hacerse es si una familia no cumple con las condiciones para pagar tarifa plena y no se inscribe, ¿se les pasará a cobrar tarifa plena? “Pregunta que ni el inventor de la segmentación debe tener la respuesta”, ironizó.

Una propuesta

Según el economista de Idesa, un esquema racional de tarifas a la energía es partir del principio de que todos pagan tarifa plena. Luego, las personas de menores ingresos se inscriben en un registro de tarifa social (sería el RASE) y a esas personas se les subsidia un monto fijo que se corresponda con el bajo consumo de una familia humilde. Nada más, finalizó.

En Tucumán, alrededor de 180.000 usuarios residenciales están dentro del esquema denominado tarifa social sobre un padrón total de unos 550.000 clientes inscriptos en los padrones de la Empresa de Distribución de Electricidad de Tucumán (EDET).

De acuerdo con los registros de la compañía, un 64% de los usuarios residenciales consumen un promedio mensual de hasta 250 KW/H por mes y, si ese consumo se extiende hasta los 500 KW/H, la cifra alcanza al 90% del total de clientes. En esa franja, la factura mensual puede oscilar entre los $ 820 en la franja más baja y llegar hasta los $ 3.600 mensuales para el caso de los residenciales de hasta 500 KW/H, incluyendo cargos fijos más impuestos.

Para residenciales

¿Qué fin persigue el plan? Lograr valores de la energía razonables para ser aplicados con criterios de equidad distributiva.

¿Los alcances? Llegará a aquellos hogares que pidan mantener subsidios a la energía, según a la nueva metodología.

¿Cómo se define? Se evalúa la capacidad de pago a partir de sus condiciones socioeconómicas que sean verificables.

¿Y si se pierde el subsidio? Los usuarios podrán solicitar una reconsideración de la nueva categoría.

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