Sube la canasta familiar y anticipa más pobreza

Los ingresos mínimos mensuales que requiere un hogar tucumano se reajustaron con mayor velocidad que la inflación general. Manzur abre el paraguas ante un posible aumento del índice

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“La Argentina tiene niveles de pobreza que son inaceptables. Es momento de generar los consensos necesarios para mirar hacia adelante”. Juan Manzur se anticipó ayer a las mediciones del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), que revelaron un fuerte incremento del precio de los alimentos y de los servicios mínimos que una familia tipo tucumana requiere para no caer en situación de pobreza. El gobernador en uso de licencia y hoy jefe de Gabinete de la Nación expuso ayer durante el ciclo “Democracia y Desarrollo”, que organizó el diario Clarín. Allí reconoció que el aumento sostenido de los precios le está ganando holgadamente la carrera a los salarios. “A un país tan debilitado como la Argentina, este proceso inflacionario global también le pega y le pega con mucha fuerza. Estos son los grandes consensos que tenemos que lograr en forma conjunta, que es ver de qué manera paliamos esta situación porque esto le pega fundamentalmente a los sectores más pobres y vulnerables”, expresó Manzur.

El jefe de Gabinete de la Nación abrió el paraguas oficial frente a lo que puede proyectarse a partir de la evolución de la Canasta Básica Total (CBT) que, en abril pasado, llegó a $ 93.480 para una familia tipo tucumana. El aumento interanual ha sido del 74%, 19 puntos por encima de la inflación de ese período en la provincia, que fue del 55%. La CBT es una canasta que, además del valor de los alimentos, contiene los gastos indispensables que necesita una familia en su presupuesto mínimo mensual.

Los datos de la Dirección de Estadística de la Provincia marcan que, entre abril de 2021 e igual mes de este año, la canasta se encareció en torno de los $ 40.000. La situación es más que inquietante si se observa lo que ha sido el nivel de pobreza en el primer semestre del año pasado. Afectó a un 46,2% de la población urbana del Gran Tucumán-Tafí Viejo, es decir, más de 418.190 personas que residen en 94.690 hogares. Ese fue el peor escenario desde 2006 y que puede llegar a repetirse en la próxima medición de pobreza en la provincia si la CBT sigue encareciéndose al ritmo que lo viene haciendo.

Para caso del Gran Buenos Aires, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) ha difundido ayer que un grupo familiar de cuatro personas necesitó ingresos mensuales de $ 95.260 en abril para no ser considerada pobre y $ 42.527 para no encontrarse en situación de indigencia. En la provincia, a su vez, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) fue calculada en abril en $ 39.779 para un matrimonio con dos hijos pequeños.

Otro dato preocupante: la brecha entre la canasta tucumana y la bonaerense -que se toma de referencia para gran parte del país- se fue achicándose, pese a que la composición es diferente. Ahora es inferior a los $ 2.000. En la provincia el precio de los alimentos ha subido un 65% interanual, 10 puntos más que la inflación, mientras se activaron los reajustes en los servicios públicos privatizados y en el valor del combustible, dos componentes más que llevan a los economistas a proyectar que la desaceleración inflacionaria no será un proceso de corto plazo.

Si una familia residente en la provincia viviera sólo con el ingreso de un salario no podría evitar caer bajo la pobreza. De acuerdo con datos oficiales, el sueldo promedio del sector público tucumano fue calculado en $ 68.140, mientras que en la actividad privada, un empleado gana, en promedio, $ 64.512 mensuales, al cierre del año pasado. Esas cifras surgen del Reporte Estadístico Económico-Social de Tucumán y el NOA, difundido por la Federación Económica de Tucumán (FET). “Se mantiene la asimetría entre los salarios públicos y privados de bolsillo registrados en favor de los empleados del gobierno. Esta asimetría se agranda cuando se consideran otras ventajas que tienen los empleados estatales en sus convenios colectivos”, indica en el diagnóstico el titular de la entidad, Héctor Viñuales.

Si se toma en cuenta la pirámide social argentina de 2021, elaborada por la consultora W, puede decirse que, con el promedio de remuneraciones, gran parte de la fuerza laboral tucumana, está en lo que se denomina la clase baja superior, constituida por un 22% del total de la población nacional.

Para ser parte de lo que se denomina clase media baja (según la consultora en ese escalón se encuentra el 28% de la población), un argentino debe ganar, mensualmente y en promedio $ 125.000 (con un piso de $ 100.000), mientras que si quiere ser parte de la llamada clase media alta, los ingresos mensuales del grupo familiar deben llegar a los $ 250.000, con un piso de salarios de $ 200.000. En ese segmento se encuentra el 17% de la sociedad.

El reporte de la consultora que dirige el especialista en consumo, Guillermo Oliveto, puntualiza que sólo un 5% de la población argentina constituye el segmento ABC1, es decir, clase alta, con un ingreso mensual neto de $ 700.000, con un piso de unos $ 400.000 al mes. Para la elaboración de esta pirámide, la consultora W tomó en cuenta la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que elabora el propio Indec.

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