Un año difícil de igualar para Gonzalo Albornoz - LA GACETA Tucumán

Un año difícil de igualar para Gonzalo Albornoz

Después de consagrarse campeón del Anual de rugby, celebró la Copa de Oro en fútbol con La Furia.

28 Nov 2021
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ARRIBA ESA COPA. Albornoz, a la derecha, celebra con sus amigos de La Furia.

La creciente popularidad del torneo de Las Cañas, no solo por su cada vez mayor nivel de competencia sino también por la faceta social que la complementa, convoca ya no solo a aficionados al fútbol, sino también a deportistas de otras disciplinas. De hecho, puede ser un juego adicional encontrar caras conocidas entre las decenas de equipos que conforman los cuadros de competencia en las diferentes categorías.

Por caso, en la de Libres, se encontraban el también golfista Augusto Bruchmann y el rugbista Gonzalo Albornoz. Para este último, será difícil superar deportivamente la vara que dejará en 2021: la coronación en la Copa de Oro con La Furia fue el broche de oro para una temporada que en los últimos meses había incluido el título del Anual de rugby de Primera (y de yapa el del Clausura, clasificatorio para alcanzar aquel).

“Fue mi primer año en el plantel superior, y logramos esos dos campeonatos. Esto es como la frutilla del postre: salir campeón jugando al fútbol y más con este grupo de amigos”, destacó Gonzalo, que fue alternando posiciones a lo largo del año: de fullback o wing del “Verdinegro” a volante central o extremo con La Furia.

“En un momento jugaba más de 5, pero después me mandaron más arriba, aprovechando la velocidad. Hoy me siento cómodo en los dos puestos”, contó Albornoz.

Su llegada a Las Cañas (y al fútbol) se debió en gran parte -como en muchos otros casos- al parate consecuencia de la pandemia. “Tengo varios amigos acá que son de Tucumán Rugby, y son más grandes, y me invitaron a jugar. Y como en ese momento no se sabía si el rugby volvía o no, y tenía los sábados libres, me sumé. Por suerte me pude adaptar bien al grupo”, recordó.

Eso sí, cuando se reanudó la competencia rugbística, debió priorizar su lado “verdinegro”. “En el fútbol también hay contacto y por lo tanto también hay riesgo, sabía que me podía lesionar, así que cuando empezó ya la parte más definitoria del Anual de rugby, me alejé un poco del juego y vine a acompañar al equipo desde afuera. No me podía arriesgar. Gracias a Dios, no pasó nada”, rescató.

Mientras quema las últimas papeletas del calendario con ejercicios recreativos de postemporada, Gonzalo tiene motivos para sentirse orgulloso: campeón en rugby y en fútbol. Qué más se puede pedir.

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