
EN SUELO NORTEAMERICANO. Ya sin la venda, Maduro es conducido al centro de detención.

Donald Trump cumplió. El presidente de los Estados Unidos mandó a un grupo comando a capturar en Caracas a su par venezolano, Nicolás Maduro, quien el 23 de agosto pasado, durante un acto partidario, a los gritos había llamado cobarde al republicano y lo desafió a que fuera a buscarlo. A las 2 de la mañana de ayer se cristalizó una profecía autocumplida: la gestión bolivariana venía siendo jaqueada por el despliegue militar de EEUU en aguas cercanas al país sudamericano.
“Estados Unidos ha llevado a cabo con éxito un ataque a gran escala contra Venezuela y su líder, el presidente Nicolás Maduro, ha sido capturado y expulsado del país junto con su esposa (la abogada y activista Cilia Flores)”, escribió Trump en Truth Social, la red social afín al jefe de Estado. Además, colgó la ya popularizada fotografía en la que Maduro aparece esposado y con los ojos vendados. El matrimonio venezolano había sido transportado en un helicóptero hasta el USS Iwo Jima, el mayor de los barcos de guerra que la administración de Trump desplegó en aguas cercanas a Venezuela. Desde allí pueden operar 30 helicópteros y aviones de aterrizaje vertical, como los Harrier. Además, tiene la capacidad de transportar y desembarcar tropas de combate, y se moviliza a una velocidad aproximada de 40 kilómetros por hora.
La fiscal general de los Estados Unidos, Pam Bondi, explicó que tanto Maduro como Flores afrontan cargos por conspiración narcoterrorista, conspiración para importar cocaína, posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos, así como conspiración para poseer este tipo de armamento en perjuicio de su país. Así lo expresó la magistrada a través de su cuenta oficial en la red X.
El Departamento de Estado de Estados Unidos había ofrecido una recompensa de U$S 50 millones a quien aportara información que permitiera capturar o condenar a Maduro, una medida que reflejaba la gravedad de las acusaciones existentes desde 2020, durante el primer mandato de Trump. En aquel tiempo, el Departamento de Justicia imputó a Maduro en una conspiración de narcoterrorismo y tráfico de cocaína en la que, según los fiscales, ayudó a dirigir un violento cártel de la droga que duró décadas. El venezolano criticó los cargos, negando cualquier implicación con el narcotráfico. EEUU lo acusa de ser el líder del cartel de los Soles y de la banda criminal Tren de Aragua. “Ahora, el matrimonio se enfrentará pronto a la ira de la justicia estadounidense, en suelo estadounidense y en tribunales estadounidenses”, enfatizó Bondi.
La acusación judicial se formalizará en el Distrito Sur de Nueva York. Los acusados llegaron a la Base de la Guardia Nacional Aérea Stewart en Nueva York procedente de otra base, Guantánamo, en Cuba. La Justicia estadounidense cumplió con la formalidad del caso: leyó los cargos que pesan en contra del matrimonio Maduro. La nueva acusación, conocida como “imputación sustitutiva”, es una versión ampliada de la presentada en marzo de 2020 contra Maduro que agrega nuevos cargos y nuevos imputados, incluyendo por primera vez a su esposa y a uno de sus hijos, Nicolás Ernesto.
Trump ordenó un férreo operativo de seguridad, del que participaron, entre otros, agentes de la DEA y de la CIA.
Según trascendió, la pareja quedará alojada en el Metropolitan Detention Center (MDC), una prisión federal de Brooklyn. Se trata de la misma penitenciaría que recluyó al líder del cartel de Sinaloa, Joaquín “El Chapo” Guzmán.







