17 Octubre 2004 Seguir en 
"La poética cambia según las épocas", afirma Rubén Cruz, que ha elaborado un cancionero con un amplio repertorio de autores tucumanos. Los jóvenes folcloristas se sienten "bichos de ciudad", pero el paisaje, el amor y las vivencias íntimas no están ausentes. Por el lado de los compositores rockeros, el mensaje es más duro y crítico de la realidad social: "le cantamos también a nuestras rebeldías", dice Rolo Marin.
Entre el paisaje urbano y la nostalgia
En la nueva generación de compositores de raíz folclórica, las letras hablan de aquellas pequeñas cosas a las que les cantaba Serrat: las vivencias íntimas, el amor y el paisaje propio, que ya deja de ser eminentemente rural. "Bicho de ciudad", como dice una canción de Alberto Rojo, con música de Lucho Hoyos. Pero aunque Leopoldo Deza asegure que a él también lo inspira el pavimento ("Mate de Luna" es uno de sus temas), por su poética se cuelan el río y el cerro, en un guiño a la tradición paisajística rural del Chivo Valladares o de Lucho Díaz, entre otros maestros.
Hoyos asegura que en el cancionero contemporáneo, el paisaje urbano "es una gran causa a desarrollar". Y agrega que en su repertorio hay un matíz testimonial, de compromiso. En ?Destino de pobre" -dice- traté de reflejar la desnutrición infantil".
El caso de Juan "Popi" Quintero es especial: instalado en Buenos Aires, aclamado por la crítica nacional, algunas de sus letras son un retazo de vivencias y emociones tucumanas. Dice Popi: " Si en "Alpapuyo" es el paisaje el inspirador, "Viejo cantor" no es sólo parte de la historia de mi viejo, sino de lo que ha sido el canto para nosotros, y eso es Tucumán". Hay temas que siempre se van a tocar: el amor, los amigos, los dolores, los arraigos con la gente y con el paisaje". Hay otros, como Roberto Espinosa que recrean la vieja tradición.
Diego Ferronato, otro "local" que creció en Buenos Aires y que transita por distintos géneros afirma: "cuando uno está en Buenos Aires, se le refuerza la tonada tucumana". "Por eso mis letras hablan de mis vivencias, y de cierta añoranza del pago: la siesta y el mate. Pero también siento la influencia del rock, de las letras de Luis Spinetta, que me hacía escuchar mi viejo", recuerda.
Hay una camada que no reniega de la tradición
Rubén Cruz, autor de un cancionero en el que se recoge el repertorio autoral tucumano, dice que la poética cambia según las épocas.
"Mi cancionero arranca en el 40, con el dúo Acuña Ruiz, y Chazarreta, con Carmona. Es una letras muy paisajística. En Yupanqui es el hombre y lo social, el paisaje. En Valladares y en Castilla hay una poesía muy honda. Y en José Augusto Moreno hay un cuidado excelso en el uso del idioma. Entre los compositores de la generación intermedia, Néstor Soria pone el énfasis en lo rural, en el paisaje y en el hombre", señaló el compositor.
¿Qué ve en las nuevas generaciones?, le preguntó LA GACETA. "En el Topo Encinar se nota la frescura, es un tipo fresco y gracioso. Hay distintas realidades. Popi (Quintero) viene de lo clásico y de lo coral. Y Hugo Rodríguez, por ejemplo, no viene del rock. La gente más rural está más atada al folclore, aunque hay una fracción que se ha ido a la mal llamada música tropical".
Como compositor, Rubén Cruz -que señala que Tafí Viejo es una extraña isla de producción y trasmisión de la música de raíz folclórica - reivindica la tradición, aun que no desecha la modernidad.
"Mis temas tienen muchas cosas del paisaje, el paisaje humano, la niñez. Hay algunos que son más bichos de ciudad, y que se afincaron en el folclore. Yo soy al revés, un hombre del folclore que ha ido modernizándose.
"Uno se puede salir del molde, pero yo trato de respetar el género, aunque no siempre lo logro. Por ejemplo, defiendo la zamba tucumana, un género musical que aquí se da como algo acabado, con los ribetes de dulzura, de armonía y de fraseo que no tiene en otras geografías. Es una zamba para decirla no sólo cantando, sino también con el cuerpo".
LOS ROCKEROS
"Vivir en Tucumán condiciona las letras"
Los grupos de rock también tienen cosas por decir, y no se las guardan. Desde el famoso tema "Torturador" que la "448" (con letra y música de Rolo y Claudio Marín) le dedicó a Antonio Bussi, y cuyo video se pasó por la MTV internacional, cada banda se atrevió a decir lo suyo. Marín cuenta que "le cantamos a una mujer, a un buen o mal amor, y a nuestras rebeldías", y aclara que "vivir en Tucumán te condiciona en tus creaciones", ya que todo pasa por Buenos Aires. Tony Molteni ("Karma Sudaca") explica que "les cantamos a la realidad y a la esperanza, somos críticos y rebeldes, y queremos vivir en un mundo mejor. Por eso es que instamos a cambiar esa realidad que tanto nos duele, como en los temas 'Furia calchaquí' o 'Fantasma urbano'".
Pablo Schembri ("Onírica") analiza que los rockeros "hacen hincapié en relaciones cotidianas con descripciones simples y certeras; la gente del punk intenta plasmar vivencias personales y sobre todo, el punk de la línea más moderna, exalta la alegría. El hardcore reivindica la unión y la no discriminación. El reggae nos habla de paz y armonía y el heavy metal, haciendo gala de su fuerza, describe situaciones mas extremas". En cuanto a "Onírica" admite que tiene temas con letras de críticas sociales irónicas. Martín Nuldeman ("Vital") señala que los temas de su banda "hablan de lo que pasa en el país, y hasta de las culturas indígenas".
"DOSKADOS"
Para rapear en la gran ciudad
"Es mi ciudad, la de alta densidad de población. Es Tucumán, como ya sabrán, el Jardín de la República, única, estuve aquí toda mi vida. Desde que nací ella estuvo allí para verme crecer y ser lo que soy. Y hoy recorro los parques, las plazas en donde de chico solía correr para ver que todo cambió, se transformó. Los chicos ya no van y vienen, tienen tablas con ruedas que los mueven. Ya no juegan tanto a la pelota en el pasto. Están frente a computadoras perdiendo horas y horas en cybers que ya no dan abasto. ..Eso de hablar ya fue..."
LEOPOLDO DEZA
"Uno habla de las cosas que le pasan"
"Yo escribo sobre cosas simples, que le pasan a todo el mundo. La diferencia es que entre los viejos había un nivel poético más grande. Pienso en la obra del "Chivo" (Valladares), semejante poeta. Nunca lo puedo comparar con lo que yo escribo", afirma Leopoldo Deza, un admirador del creador de "Bajo el sauce solo" y "Subo".
"Ahora se dicen las cosas más directamente, las letras tienen un lenguaje más crudo. En ese aspecto se ve la influencia del rock. Pero también tiene que ver con que estás viviendo otra época, una época más dura. Además- remarca- hay gente que piensa que si vas a hacer folclore vas a hablar necesariamente del cerro y del árbol. Y el folclore habla de lo auténtico. Uno habla del paisaje que vive".
Entre el paisaje urbano y la nostalgia
En la nueva generación de compositores de raíz folclórica, las letras hablan de aquellas pequeñas cosas a las que les cantaba Serrat: las vivencias íntimas, el amor y el paisaje propio, que ya deja de ser eminentemente rural. "Bicho de ciudad", como dice una canción de Alberto Rojo, con música de Lucho Hoyos. Pero aunque Leopoldo Deza asegure que a él también lo inspira el pavimento ("Mate de Luna" es uno de sus temas), por su poética se cuelan el río y el cerro, en un guiño a la tradición paisajística rural del Chivo Valladares o de Lucho Díaz, entre otros maestros.
Hoyos asegura que en el cancionero contemporáneo, el paisaje urbano "es una gran causa a desarrollar". Y agrega que en su repertorio hay un matíz testimonial, de compromiso. En ?Destino de pobre" -dice- traté de reflejar la desnutrición infantil".
El caso de Juan "Popi" Quintero es especial: instalado en Buenos Aires, aclamado por la crítica nacional, algunas de sus letras son un retazo de vivencias y emociones tucumanas. Dice Popi: " Si en "Alpapuyo" es el paisaje el inspirador, "Viejo cantor" no es sólo parte de la historia de mi viejo, sino de lo que ha sido el canto para nosotros, y eso es Tucumán". Hay temas que siempre se van a tocar: el amor, los amigos, los dolores, los arraigos con la gente y con el paisaje". Hay otros, como Roberto Espinosa que recrean la vieja tradición.
Diego Ferronato, otro "local" que creció en Buenos Aires y que transita por distintos géneros afirma: "cuando uno está en Buenos Aires, se le refuerza la tonada tucumana". "Por eso mis letras hablan de mis vivencias, y de cierta añoranza del pago: la siesta y el mate. Pero también siento la influencia del rock, de las letras de Luis Spinetta, que me hacía escuchar mi viejo", recuerda.
Rubén Cruz, autor de un cancionero en el que se recoge el repertorio autoral tucumano, dice que la poética cambia según las épocas.
"Mi cancionero arranca en el 40, con el dúo Acuña Ruiz, y Chazarreta, con Carmona. Es una letras muy paisajística. En Yupanqui es el hombre y lo social, el paisaje. En Valladares y en Castilla hay una poesía muy honda. Y en José Augusto Moreno hay un cuidado excelso en el uso del idioma. Entre los compositores de la generación intermedia, Néstor Soria pone el énfasis en lo rural, en el paisaje y en el hombre", señaló el compositor.
¿Qué ve en las nuevas generaciones?, le preguntó LA GACETA. "En el Topo Encinar se nota la frescura, es un tipo fresco y gracioso. Hay distintas realidades. Popi (Quintero) viene de lo clásico y de lo coral. Y Hugo Rodríguez, por ejemplo, no viene del rock. La gente más rural está más atada al folclore, aunque hay una fracción que se ha ido a la mal llamada música tropical".
Como compositor, Rubén Cruz -que señala que Tafí Viejo es una extraña isla de producción y trasmisión de la música de raíz folclórica - reivindica la tradición, aun que no desecha la modernidad.
"Mis temas tienen muchas cosas del paisaje, el paisaje humano, la niñez. Hay algunos que son más bichos de ciudad, y que se afincaron en el folclore. Yo soy al revés, un hombre del folclore que ha ido modernizándose.
"Uno se puede salir del molde, pero yo trato de respetar el género, aunque no siempre lo logro. Por ejemplo, defiendo la zamba tucumana, un género musical que aquí se da como algo acabado, con los ribetes de dulzura, de armonía y de fraseo que no tiene en otras geografías. Es una zamba para decirla no sólo cantando, sino también con el cuerpo".
"Vivir en Tucumán condiciona las letras"
Los grupos de rock también tienen cosas por decir, y no se las guardan. Desde el famoso tema "Torturador" que la "448" (con letra y música de Rolo y Claudio Marín) le dedicó a Antonio Bussi, y cuyo video se pasó por la MTV internacional, cada banda se atrevió a decir lo suyo. Marín cuenta que "le cantamos a una mujer, a un buen o mal amor, y a nuestras rebeldías", y aclara que "vivir en Tucumán te condiciona en tus creaciones", ya que todo pasa por Buenos Aires. Tony Molteni ("Karma Sudaca") explica que "les cantamos a la realidad y a la esperanza, somos críticos y rebeldes, y queremos vivir en un mundo mejor. Por eso es que instamos a cambiar esa realidad que tanto nos duele, como en los temas 'Furia calchaquí' o 'Fantasma urbano'".
Pablo Schembri ("Onírica") analiza que los rockeros "hacen hincapié en relaciones cotidianas con descripciones simples y certeras; la gente del punk intenta plasmar vivencias personales y sobre todo, el punk de la línea más moderna, exalta la alegría. El hardcore reivindica la unión y la no discriminación. El reggae nos habla de paz y armonía y el heavy metal, haciendo gala de su fuerza, describe situaciones mas extremas". En cuanto a "Onírica" admite que tiene temas con letras de críticas sociales irónicas. Martín Nuldeman ("Vital") señala que los temas de su banda "hablan de lo que pasa en el país, y hasta de las culturas indígenas".
Para rapear en la gran ciudad
"Es mi ciudad, la de alta densidad de población. Es Tucumán, como ya sabrán, el Jardín de la República, única, estuve aquí toda mi vida. Desde que nací ella estuvo allí para verme crecer y ser lo que soy. Y hoy recorro los parques, las plazas en donde de chico solía correr para ver que todo cambió, se transformó. Los chicos ya no van y vienen, tienen tablas con ruedas que los mueven. Ya no juegan tanto a la pelota en el pasto. Están frente a computadoras perdiendo horas y horas en cybers que ya no dan abasto. ..Eso de hablar ya fue..."
"Uno habla de las cosas que le pasan"
"Yo escribo sobre cosas simples, que le pasan a todo el mundo. La diferencia es que entre los viejos había un nivel poético más grande. Pienso en la obra del "Chivo" (Valladares), semejante poeta. Nunca lo puedo comparar con lo que yo escribo", afirma Leopoldo Deza, un admirador del creador de "Bajo el sauce solo" y "Subo".
"Ahora se dicen las cosas más directamente, las letras tienen un lenguaje más crudo. En ese aspecto se ve la influencia del rock. Pero también tiene que ver con que estás viviendo otra época, una época más dura. Además- remarca- hay gente que piensa que si vas a hacer folclore vas a hablar necesariamente del cerro y del árbol. Y el folclore habla de lo auténtico. Uno habla del paisaje que vive".







