El día en que la zamba volvió a las calles tucumanas

El día en que la zamba volvió a las calles tucumanas

Academias de baile de toda la provincia y aficionados se congregaron en las inmediaciones de plaza Belgrano para la realización de la sexta edición del “Paseo de la Zamba”, que culminó horas mas tarde en plaza San Martin.

DE TODOS LOS COLORES. Cada compañía lució trajes diferentes,que engalaron las calles tucumanas. la gaceta / fotos de diego aráoz DE TODOS LOS COLORES. Cada compañía lució trajes diferentes,que engalaron las calles tucumanas. la gaceta / fotos de diego aráoz

Pañuelos al viento, bombos legüeros, ponchos, tacones sonando, palmas y mucha (pero mucha) alegría, fueron los protagonistas de ta edición del “Paseo de la Zamba”, organizado ayer por la Municipalidad de San Miguel de Tucumán, que reunió a compañías de toda la provincia.

El clima que se vivió fue uno que hacía mucho no existía: música, gente en las plazas, canto, baile... Aquel ambiente de festival, tan tucumano, que empezaba a quedar en el olvido gracias a la covid, volvió. Con la zamba como protagonista y Nuestra Señora de la Merced presidiendo el acto, pasadas las 16 partió la caravana de bailarines y vecinos desde la plaza Belgrano.

PAÑUELOS AL VIENTO. A modo de celebración, en más de un momento los levantaron. PAÑUELOS AL VIENTO. A modo de celebración, en más de un momento los levantaron.

“Al jardín de la República”, “Viene clareando”, “Zamba del grillo” y “Luna tucumana” fueron las cuatro canciones que acompañaron a la muchedumbre que bailaba: niños desde los dos años hasta adultos mayores, todos unidos en una caminata en la que reinó la tradición.

De los barbijos traspasaba la felicidad de aquellos que podían expresarse a través de la danza. Y lo hicieron todos: quienes iban en la comitiva, sus familias a los costados, vecinos que salieron al escuchar la música y los fanáticos de este baile, que llevaron sus propios pañuelos y fueron vestidos para hacer unos pasos.

CONCENTRADOS. Las ganas de bailar hicieron que las parejas casi no despegaron los ojos uno del otro.  CONCENTRADOS. Las ganas de bailar hicieron que las parejas casi no despegaron los ojos uno del otro.

Una vez que la caravana llegó a la plaza San Martín, empezó la verdadera fiesta: en un escenario dispuesto frente al gran busto del prócer, sonaron diferentes talentos tucumanos que brindaron su voz para la agitación de pañuelos. La gente no desbordaba la plaza, pero sí sorprendió a los presentes la concurrencia, inusitada en los últimos tiempos. Cientos de personas ya esperaban a que la comitiva llegara, y otras tantas que habían ido a disfrutar de la tarde se acercaron al oír música. Y es que sí, no hay tucumano que se resista a un buen folclore en vivo.

Qué lindo es volver

No hubo muchos momentos en los que las parejas dejaran de mirarse a los ojos y pararan a descansar. Seguramente fue, para muchos, la primera vez que bailaron en mucho tiempo y en un espacio público. No quisieron desperdiciar ni un segundo. “Volver a estar con toda la gente a la que le gusta esto, ver más gente joven y adultos también, es algo mágico, maravilloso. Es muy lindo poder volver a compartir”, comentó a LA GACETA César Jiménez. Su compañera de baile, Zulema Trujillo, se sumó: “las ganas de bailar son inmensas. Es lo que más nos gusta. Es una emoción muy grande la de volver”.

DE TODAS LAS EDADES. Los más pequeños y sus pasos se robaron todas las miradas de los presentes durante la jornada.  DE TODAS LAS EDADES. Los más pequeños y sus pasos se robaron todas las miradas de los presentes durante la jornada.

“Estábamos medio tristes porque no íbamos a un evento como este hace mucho. Entonces volver, después de un año y medio, es algo maravilloso”, explicó Gloria López, de la academia “El Bagualero” . Su profesor, Marcos Suárez, definió el regreso como una sensación hermosa: “los chicos (hay alumnos desde los cuatro) ya hace rato querían salir. Me preguntaban cuándo podían presentarse, y este es un evento especial para que ellos puedan mostrar lo que saben hacer”, agregó.

Zamba para todos

Hacía falta sólo un acorde para que niños, jóvenes y adultos se pusieran frente a frente y empezaran a agitar pañuelos (alguno que otro lo hizo con su tapaboca). La convocatoria llegó a muchos amantes de este baile, que se congregaron para danzar. Este es el caso de María Leontina Lobo, una de las cientos de jóvenes que se acercaron a bailar con amigos. “Me enteré de la convocatoria por Facebook -recuerda-; bailo folclore desde chica y vine con mis amigos a bailar, a pasar un lindo día. Y es lindo porque todos se sienten liberados, están pasándola bien... Se siente como un milagro, ya era hora de que salgamos a bailar, a hacer lo que nos gusta”.

“El año pasado no se hizo; hoy aprovechamos todos para disfrutar este momento”, contó Lucas Paz en descanso. Ayelén Gerez, una de sus amigas y compañera de baile, recordó que ver a su abuela bailar la incentivó a empezar a tomar clases. Ayer se lució al son de “Zamba para olvidar”: “me parece lindo poder bailarlo. Se siente lindo ser joven, salir fuera de lo común y meterse en algo como el folclore”, acotó.

MÚSICA EN VIVO. Bandas tucumanas prestaron su talento para musicalizar la  reunión.  MÚSICA EN VIVO. Bandas tucumanas prestaron su talento para musicalizar la reunión.

Con cuidados

A pesar de los amontonamientos, fueron aislados los casos que no respetaron las medidas de bioseguridad. Se vio gente compartir botellas o mates y personas sin barbijo, pero en general, fue una experiencia agradable para los presentes: algunos sentados en el césped, otros de pie y muchos alrededor de los bailarines, pasaron una tarde divertida, muy primaveral, en la que se demostró, una vez más, que las tradiciones se mantienen vivas. La pandemia y la covid sólo potenciaron las ganas de volver.

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