
“Llegamos el 13 de julio, al día siguiente del anuncio de las nuevas medidas” -contó Noelia Moreyra, una periodista de Chaco que está estudiando en París. “Pasamos 10 días aisladas en un hotel. Podíamos salir dos horas por día, para hacer compras. Todo esto, controlado por la policía, que pasó por la habitación a asegurarse de que estuviéramos en cuarentena”. Cumplida la cuarentena, tuvieron permiso para entrar a museos y a otros sitios culturales.
Si no se cuenta con dos dosis de una vacuna aprobada en la Unión Europea, es obligatorio tener un PCR negativo, que dura 48 horas. “Por ejemplo, yo tengo una dosis de Sputnik y mi compañera, una dosis de Astrazeneca, ninguna de ellas válidas para el gobierno francés. Otra compañera tiene las dos dosis de Covishield, que tampoco es válida, por lo tanto, llevamos el pase con el testeo”, relata Noelia.
El PCR se carga en una aplicación para celulares, con un código QR que se escanea. “Además, esa aplicación tiene un sistema de localización que avisa si estuviste en contacto con un caso positivo. Lo detecta por cercanía”.







