Biden y Putin; cuatro horas de reunión y pocos avances

Acordaron reabrir conversaciones sobre control de armas. Frialdad en el trato y conferencias de prensa por separado.

DIPLOMACIA. Como se esperaba, el encuentro entre los presidente fue formal y muy poco cálido.  REUTERS DIPLOMACIA. Como se esperaba, el encuentro entre los presidente fue formal y muy poco cálido. REUTERS
17 Junio 2021

GINEBRA, Suiza.- El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y su par de Rusia, Vladimir Putin, acordaron, en su primera cumbre, reanudar las conversaciones sobre control de armas y devolver a los embajadores a las capitales de cada país después de que fueran retirados a principios de este año. Más allá de estos gestos, no hubo más acuerdos concretos y las diferencias persisten entre las dos mayores potencias nucleares del mundo.

Putin, el primero en informar a la prensa, dijo que la reunión había sido constructiva, sin hostilidad, y que mostró el deseo de los líderes de entenderse.

También sostuvo que Rusia y Estados Unidos comparten la responsabilidad de la estabilidad nuclear y que mantendrán conversaciones sobre posibles cambios a su tratado de limitación de armas New START.

La cumbre en la villa suiza La Grange duró cerca de cuatro horas, menos de lo que los asesores de Biden habían anticipado.

La programación de conferencias de prensa separadas mostró que no hubo la jovialidad que acompañó a la reunión de 2018 entre Putin y el predecesor de Biden, Donald Trump. Tampoco hubo comida conjunta.

Antes de la cumbre ya se hablaba de las escasas expectativas de resolver los profundos desacuerdos entre las potencias.

Los líderes dijeron que esperaban que la reunión pudiera conducir a relaciones más “estables y predecibles”, a pesar de que siguen estando en desacuerdo en casi todo, desde el control de armas y el ciberacoso hasta las injerencias electorales y Ucrania.

“Las relaciones entre Estados Unidos y Rusia tienen muchos asuntos pendientes que requieren una reunión al más alto nivel”, agregó. “Siempre es mejor reunirse cara a cara”, dijo Biden.

Las tensiones entre ambos países escalaron en los últimos años, sobre todo tras la anexión rusa de Crimea en 2014, la intervención en Siria en 2015 y las acusaciones de Estados Unidos de su intromisión en las elecciones de 2016, que llevaron a Trump a la Casa Blanca.

Las desavenencias se agravaron en marzo, cuando Biden llamó a Putin "asesino", lo que llevó a Rusia a llamar a consultas a su embajador en Washington. Estados Unidos retiró a su embajador en abril. Ninguno de los dos regresó desde entonces.

El control de armas es un ámbito en el que sí pudieron lograr un avance, pero no ocurrió lo mismo con otros temas, como las preocupaciones de Washington sobre el arresto del líder opositor Alexei Navalny, el aumento de la presencia militar de Rusia cerca de la frontera este de Ucrania y las sospechas de que los rusos son responsables de una serie de ciberataques en Estados Unidos.

Putin dijo que Navalny había ignorado la ley y que sabía que sería juzgado en Rusia. También acuso a Kiev de quebrar los términos de un acuerdo de alto el fuego con los rebeldes prorrusos en el este de Ucrania. (Reuters)

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