29 Marzo 2002 Seguir en 
KABUL.- Cincuenta combatientes de Al Qaeda murieron en la provincia de Paktika, en el este de Afganistán, durante una operación de las fuerzas de la coalición antiterrorista dirigida por Estados Unidos, anunció Radio Kabul, citando a un vocero del gobierno interino afgano. Las tropas terrestres fueron apoyadas por aviones en esta intervención, dijo la radio estatal que, sin embargo, no explicó cuándo habían tenido lugar los combates. Paktika es una provincia fronteriza con Pakistán y limita con Paktia, donde la coalición internacional efectuó entre el 2 y el 18 de marzo la operación "Anaconda" contra un foco de resistencia de Al Qaeda y de los talibanes.
Pese a que se trató de una información oficial, una alta fuente del Pentágono dijo que Estados Unidos no puede asegurar que eso haya ocurrido. Las declaraciones del jefe de Estado Mayor Conjunto, Richard Myers, sorprendió a los periodistas que lo entrevistaron. En cambio, confirmó que un soldado de las fuerzas especiales murió y que otro resultó herido ayer, cerca de Kandahar, en el sur de Afganistán, durante un operativo de entrenamiento. Los soldados se pararon sobre "municiones terrestres", precisó, pero no especificó si se trató de una mina.
Auxilio de víctimas
Algunas regiones apartadas de Afganistán continuaban ayer esperando la llegada de ayuda humanitaria internacional, tres días después del devastador terremoto que, junto con sus réplicas posteriores, causó unos 2.000 muertos y dejó sin casa a más de 150.000 personas en el norte del país. El terremoto de 6,1 grados Richter registrado el lunes y otros de 5,1 y 5,6 de la misma escala el miércoles provocaron el bloqueo de numerosos caminos en torno de la ciudad de Nahrin, en la provincia de Baghlan, donde los sismos causaron mayores daños. "Es una pesadilla logística", dijo un funcionario de la ONU. Unos 100 pueblos se hallan alrededor de Nahrin, que quedó prácticamente destruida. El avance por las sendas montañosas también se ve dificultado porque los numerosos temblores dejaron minas antipersonales al descubierto. Se teme que haya muchas víctimas -muertos y heridos- en todos estos pueblos, ya que el primer terremoto ocurrió durante la noche, cuando la gente estaba ya en el interior de sus endebles casas de adobe.
Por el momento no se han detectado focos de enfermedades y la situación está bajo control, dijo un vocero de la ONU. Los cadáveres recuperados ya han sido enterrados por sus familiares y se están distribuyendo medicamentos y agua potable, aunque no en forma suficiente. Las noches son frías y muchos supervivientes duermen al aire libre. Los asistentes humanitarios repartieron ya más de 2.000 frazadas y otras tantas carpas. (AFP/DPA)
Pese a que se trató de una información oficial, una alta fuente del Pentágono dijo que Estados Unidos no puede asegurar que eso haya ocurrido. Las declaraciones del jefe de Estado Mayor Conjunto, Richard Myers, sorprendió a los periodistas que lo entrevistaron. En cambio, confirmó que un soldado de las fuerzas especiales murió y que otro resultó herido ayer, cerca de Kandahar, en el sur de Afganistán, durante un operativo de entrenamiento. Los soldados se pararon sobre "municiones terrestres", precisó, pero no especificó si se trató de una mina.
Auxilio de víctimas
Algunas regiones apartadas de Afganistán continuaban ayer esperando la llegada de ayuda humanitaria internacional, tres días después del devastador terremoto que, junto con sus réplicas posteriores, causó unos 2.000 muertos y dejó sin casa a más de 150.000 personas en el norte del país. El terremoto de 6,1 grados Richter registrado el lunes y otros de 5,1 y 5,6 de la misma escala el miércoles provocaron el bloqueo de numerosos caminos en torno de la ciudad de Nahrin, en la provincia de Baghlan, donde los sismos causaron mayores daños. "Es una pesadilla logística", dijo un funcionario de la ONU. Unos 100 pueblos se hallan alrededor de Nahrin, que quedó prácticamente destruida. El avance por las sendas montañosas también se ve dificultado porque los numerosos temblores dejaron minas antipersonales al descubierto. Se teme que haya muchas víctimas -muertos y heridos- en todos estos pueblos, ya que el primer terremoto ocurrió durante la noche, cuando la gente estaba ya en el interior de sus endebles casas de adobe.
Por el momento no se han detectado focos de enfermedades y la situación está bajo control, dijo un vocero de la ONU. Los cadáveres recuperados ya han sido enterrados por sus familiares y se están distribuyendo medicamentos y agua potable, aunque no en forma suficiente. Las noches son frías y muchos supervivientes duermen al aire libre. Los asistentes humanitarios repartieron ya más de 2.000 frazadas y otras tantas carpas. (AFP/DPA)







