Un remisero de 23 años fue baleado en la cabeza por dos delincuentes
Abordaron a la víctima en el barrio Oeste I y lo llevaron hasta La Madrid al 3.500, donde le dispararon en la nuca. Se halla en estado vegetativo. Conmoción en Floresta. "Es un chico sano, sin maldad, no toma ni fuma", afirmó su padre.
29 Marzo 2002 Seguir en 
Dos delincuentes atacaron a un remisero de 23 años, al que hirieron de un balazo en la cabeza ayer a la madrugada. Aparentemente asustados, los ladrones salieron corriendo sin llevarse nada.Eran las 2.30 y Juan José López estaba primero en la fila de la remisería San Cayetano, en el barrio Oeste I. Por eso salió con dos jóvenes supuestamente hasta la esquina de las avenidas América y Mate de Luna.
Media hora más tarde, Justo Jaime Véliz, un policía dueño del Fiat Palio que conducía López, empezó a preocuparse porque no había regresado el chofer. Por radio, la operadora Rosa Inés Banegas le preguntó sobre su posición y el muchacho no respondió.
Sólo oyeron el choque
Véliz y otro remisero salieron inmediatamente a buscarlo, y ante un nuevo intento de Banegas, López llegó a decir que estaba en La Madrid y pasaje Agustín Maza. Hacia allí se dirigió Véliz, pero cuando llegó se dio con un terrible cuadro. El auto estaba chocado contra una columna, y López estaba tirado sobre el volante, sangrando profusamente.
Creyeron que había tenido un accidente, y recién al llegar al hospital Padilla los médicos se dieron cuenta de que en realidad tenía una herida de bala en el lado izquierdo de la nuca.Los vecinos de esa esquina afirman que salieron a la calle al oír el choque, y sólo un hombre y una mujer dijeron haber visto a los dos jóvenes salir corriendo.
La Policía rastrilló, con permiso de sus dueños, dos viviendas de esa cuadra buscando armas o algún otro elemento que podrían haber arrojado los delincuentes en su huida, pero no hallaron nada.
Datos importantes
Véliz y otro remisero vieron a los delincuentes en la remisería, y los datos portados por ellos serán fundamentales. También lo hubieran sido los que podrían haber aportado los custodios de una casa de juegos que está cerca de la remisería, pero se negaron a dar sus nombres y cualquier otro dato.
Juan Herrera, remisero y esposo de Banegas, comentó que la zona donde está la remisería "es muy peligrosa; hay demasiados asaltos y la Policía no hace nada".
Manuel Eduardo López, el padre del joven remisero, confirmó que al muchacho no le robaron nada. "Tenía $7,85 en el bolsillo y $3 en un hueco del auto. No se llevaron la radio ni nada", dijo. "Acá no hay justicia. Los remiseros se rompen todo por $1 y estos choros los matan así. Nadie los protege y ellos no están atrás de un volante porque quieren, sino para mantener a una familia", agregó con los ojos humedecidos y la voz entrecortada.
Las primeras actuaciones policiales fueron realizadas por efectivos al mando del comisario José Alcaraz, de la seccional 3ª, y luego pasó a manos de la Dirección de Investigaciones, bajo la supervisión de los comisarios Alfredo Jiménez y Marcial Escobar.
López, a quien sus amigos llaman cariñosamente "Humita", se encuentra en estado de vida vegetativa, en coma 4. "Está en manos de Dios, no sé qué va a pasar... los médicos no dieron muchas esperanzas", dijo el padre, angustiado.
Un atacante zurdo
Los identikits y los datos que puedan aportar los vecinos del lugar donde balearon a Juan López son las claves con las que la Policía espera dar con los asaltantes. Hasta ahora se aprehendió a tres jóvenes, cuya posible participación está en duda para los investigadores. Hay un dato que resultará fundamental a la hora de acusar al autor del disparo, puesto que sería un zurdo. Esa conclusión surge del ángulo de disparo y del recorrido del proyectil que impactó en la nuca del conductor y dio contra el parabrisas.
Unico ingreso fijo de la familia
Juan José "Humita" López es un muchacho muy querido por sus compañeros de trabajo. Ayer, una veintena de remiseros y empleados estuvieron junto a sus padres en el hospital Padilla, acompañándolos en el dolor y colaborando en todo lo que pudieron.
Manuel Eduardo López, el padre del joven remisero, comentó que él es el único miembro de la familia que tiene un ingreso más o menos fijo. "Yo estoy sin trabajo, lavo autos por $1. Con mi otro hijo hacemos lo que podemos y Juan trae al menos $6 o $7 por día a la casa", dijo.
"Es un chico sano, sin maldad. No toma, no fuma, sale con sus amigos, juega a la pelota... ¿cómo le van a hacer esto?", se lamentó.
Según el hombre, su hijo no se resistió al robo -"porque él no es así, nunca pelea; además le pegaron desde atrás", dijo-.
"Humita" maneja ese auto desde hace poco más de un año y en ese lapso sufrió un asalto en el que no perdió mucho dinero y no le hicieron nada.
La madre del muchacho no pudo dejar de llorar en toda la mañana, abrazada a sus parientes y amigos de su hijo. "¿Por qué, por qué?", repetía incesantemente.
Media hora más tarde, Justo Jaime Véliz, un policía dueño del Fiat Palio que conducía López, empezó a preocuparse porque no había regresado el chofer. Por radio, la operadora Rosa Inés Banegas le preguntó sobre su posición y el muchacho no respondió.
Sólo oyeron el choque
Véliz y otro remisero salieron inmediatamente a buscarlo, y ante un nuevo intento de Banegas, López llegó a decir que estaba en La Madrid y pasaje Agustín Maza. Hacia allí se dirigió Véliz, pero cuando llegó se dio con un terrible cuadro. El auto estaba chocado contra una columna, y López estaba tirado sobre el volante, sangrando profusamente.
Creyeron que había tenido un accidente, y recién al llegar al hospital Padilla los médicos se dieron cuenta de que en realidad tenía una herida de bala en el lado izquierdo de la nuca.Los vecinos de esa esquina afirman que salieron a la calle al oír el choque, y sólo un hombre y una mujer dijeron haber visto a los dos jóvenes salir corriendo.
La Policía rastrilló, con permiso de sus dueños, dos viviendas de esa cuadra buscando armas o algún otro elemento que podrían haber arrojado los delincuentes en su huida, pero no hallaron nada.
Datos importantes
Véliz y otro remisero vieron a los delincuentes en la remisería, y los datos portados por ellos serán fundamentales. También lo hubieran sido los que podrían haber aportado los custodios de una casa de juegos que está cerca de la remisería, pero se negaron a dar sus nombres y cualquier otro dato.
Juan Herrera, remisero y esposo de Banegas, comentó que la zona donde está la remisería "es muy peligrosa; hay demasiados asaltos y la Policía no hace nada".
Manuel Eduardo López, el padre del joven remisero, confirmó que al muchacho no le robaron nada. "Tenía $7,85 en el bolsillo y $3 en un hueco del auto. No se llevaron la radio ni nada", dijo. "Acá no hay justicia. Los remiseros se rompen todo por $1 y estos choros los matan así. Nadie los protege y ellos no están atrás de un volante porque quieren, sino para mantener a una familia", agregó con los ojos humedecidos y la voz entrecortada.
Las primeras actuaciones policiales fueron realizadas por efectivos al mando del comisario José Alcaraz, de la seccional 3ª, y luego pasó a manos de la Dirección de Investigaciones, bajo la supervisión de los comisarios Alfredo Jiménez y Marcial Escobar.
López, a quien sus amigos llaman cariñosamente "Humita", se encuentra en estado de vida vegetativa, en coma 4. "Está en manos de Dios, no sé qué va a pasar... los médicos no dieron muchas esperanzas", dijo el padre, angustiado.
Un atacante zurdo
Los identikits y los datos que puedan aportar los vecinos del lugar donde balearon a Juan López son las claves con las que la Policía espera dar con los asaltantes. Hasta ahora se aprehendió a tres jóvenes, cuya posible participación está en duda para los investigadores. Hay un dato que resultará fundamental a la hora de acusar al autor del disparo, puesto que sería un zurdo. Esa conclusión surge del ángulo de disparo y del recorrido del proyectil que impactó en la nuca del conductor y dio contra el parabrisas.
Unico ingreso fijo de la familia
Juan José "Humita" López es un muchacho muy querido por sus compañeros de trabajo. Ayer, una veintena de remiseros y empleados estuvieron junto a sus padres en el hospital Padilla, acompañándolos en el dolor y colaborando en todo lo que pudieron.
Manuel Eduardo López, el padre del joven remisero, comentó que él es el único miembro de la familia que tiene un ingreso más o menos fijo. "Yo estoy sin trabajo, lavo autos por $1. Con mi otro hijo hacemos lo que podemos y Juan trae al menos $6 o $7 por día a la casa", dijo.
"Es un chico sano, sin maldad. No toma, no fuma, sale con sus amigos, juega a la pelota... ¿cómo le van a hacer esto?", se lamentó.
Según el hombre, su hijo no se resistió al robo -"porque él no es así, nunca pelea; además le pegaron desde atrás", dijo-.
"Humita" maneja ese auto desde hace poco más de un año y en ese lapso sufrió un asalto en el que no perdió mucho dinero y no le hicieron nada.
La madre del muchacho no pudo dejar de llorar en toda la mañana, abrazada a sus parientes y amigos de su hijo. "¿Por qué, por qué?", repetía incesantemente.






