El acuerdo Estados Unidos-China no altera los nervios de los tucumanos

Economistas y expertos en política exterior dicen que el volumen de comercialización aún es bajo y por lo tanto no se resentirá.

17 Ene 2020
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Con la firma del acuerdo comercial “fase 1” en la Casa Blanca, la guerra comercial entre China y Estados Unidos comenzó un nuevo capítulo. Todo es prematuro por lo que aún no están claro los el impacto que podría tener en la Argentina, que comercia con ambos mercados.

“El pacto viene a ser una medida de distensión en la guerra comercial. Es algo coyuntural, ambos países van a continuar en la puja” reflexionó la Licenciada Leila Mohana, representante de jóvenes del Consejo Federal de Estudios Internacionales (CoFEI) en Tucumán. En el mismo sentido, Virginia Ávila, subsecretaria de Relaciones Internacionales de la provincia, pone el foco en las razones internas que llevaron a la celebración del acuerdo: “Las políticas proteccionistas de Trump llevaron a una guerra de aranceles “ojo por ojo”. Uno de los efectos negativos que tuvo esta estrategia en Estados Unidos fue el derrumbe de las exportaciones agrícolas a China. Esto derivó en que el gobierno tenga que salir a subsidiar fuertemente a los agricultores con 28.000 millones de dólares”. A raíz de esta situación, el tratado firmado por el presidente norteamericano Donald Trump y el viceprimer ministro Liu He señala que en los próximos dos años China compraría 32.000 millones de dólares en productos agrícolas.

Los mismos productos

Aunque el acuerdo no especifica qué clase de alimentos serán, Estados Unidos es uno de los productores más importantes de soja y limón, como también de carne porcina y vacuna, al igual que Argentina. El foco esta puesto en si este acuerdo alterararía el intercambio comercial de Argentina con la potencia oriental, y si afecta a la provincia.

“En este enfrentamiento, los efectos colaterales los sienten todos los países”, recalcó Mohana, sobre el conflicto que comenzó cuando Trump subió en marzo de 2018 los aranceles al acero y al aluminio, productos que China exportaba a ese país en grandes cantidades. Aún así, la licenciada relativizó el efecto concreto que podría tener sobre nuestra relación: “China es tan grande en cuanto a población y a niveles de consumo interno que no vamos a perder porciones del mercado chino porque Estados Unidos también le venda”.

Poco volumen

Luis Honorato, quien preside una consultora sobre Marketing y Comercio exterior en Tucumán, puntualizó: “Tucumán todavía no tiene un volumen sostenido de exportaciones a china. Hay avances, pero no es una realidad”.

Más allá de lo que significa para la provincia, a nivel nacional, la relación con China es clave. Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el país conducido por Xi Jin Ping es nuestro segundo socio comercial después de Brasil. Argentina vendió a China productos por $6.465 millones de dólares de enero a noviembre de 2019, un 63% más que el año anterior. La mayor parte de esas ventas son productos agropecuarios primarios, como soja, frutas y carne. Es posible que la provincia sume producción propia a esa lista, sobre todo el arándano. “Tucumán logró abrir el mercado Chino de arándanos hace un par de años. Ahora en 2020 se harán los primeros envíos”, resaltó la subsecretaria, quien participó en las negociaciones. Los especialistas concuerdan en que este mercado no se vería afectado por el acuerdo. “Con China ya tenemos tratados, el caso más claro es el de la carne (refiriéndose a la exportación récord que se registró en 2019 luego de un tratado firmado por la administración de Mauricio Macri). Esto es fruto de la relación bilateral, que no se va a deteriorar por un acuerdo con Estados Unidos” dijo Honorato.

Limón

Otro de los alimentos que la provincia está en condiciones de vender a China es el limón. “Está en un proceso similar al del arándano, que en un par de años se exportará con normalidad” dijo Ávila. Honorato resaltó que no será algo inmediato: “en la exportación hay varias etapas que van más allá del producto. La logística y los tiempos de entrega son esenciales, sobre todo para un país tan lejano. En mercados como el europeo la situación es más fluida, ya que llevamos años exportando allí”.

Mucho ahorro

Si se observa el panorama con detenimiento, fuera de la coyuntura que significa el acuerdo entre las dos potencias mundiales, la apertura de mercados para nuestro país a China se enmarca en una profunda estimulación del consumo por parte del gobierno del país oriental. Al respecto, el licenciado y profesor en economía Gustavo Wallberg, puntualizó: China tiene un ahorro de aproximadamente un 50% del producto bruto. Se ahorra mucho y se consume muy poco. Desde hace unos años están tratando de implementar políticas para un mayor consumo en la población”. Una de las políticas que señala Wallberg está teniendo influencia sobre todo en el consumo de alimentos es la habilitación para que familias enteras migren del interior de china a las ciudades de la costa como Pekín, Shanghai y Shenzen. Antes, para mudarse debían obtener un permiso del gobierno que solamente se otorgaba cuando uno de los jefes del grupo familiar tenía trabajo estable. Por eso el economista observa que para los países que exportan a China es una buena señal. “Un comprador que quiere gastar más es mejor para el vendedor”, concluyó.

La seda

En cuanto a su política exterior, la segunda potencia del mundo tiene planificado un programa denominado “la nueva ruta de la seda”, con la que busca promover el desarrollo productivo de algunos países del mundo a través de inversiones en infraestructura, como trenes o usínas energéticas. Aunque nuestro país no forma parte formalmente de ese programa, Mohana resaltó que durante el año pasado la cancillería argentina si ha entablado conversaciones para que así sea.

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