CARTAS

20 Junio 2004
AVENIDA PELIGROSA
La avenida Francisco de Aguirre, desde su nacimiento en avenida Juan B. Justo hasta su confluencia con Ejército del Norte, está perfectamente iluminada, lo que la hace casi tan peligrosa como una pista de Fórmula 1. La falta de conducta casi generalizada de automovilistas, motociclistas y vehículos de tracción de sangre la hacen sumamente riesgosa para quienes deben cruzarla o tienen la poca suerte de haber construido sus viviendas sobre ella. Siempre hay depósitos de tierra y arena, y las viviendas reciben el aluvión de estos elementos dada la velocidad que se les imprime a los vehículos que la transitan. Tres líneas de colectivos, a las que se suma todo el transporte trucho de pasajeros que viene y va a Tafí Viejo, sirven para agravar esa situación. Es una avenida sin señalización de velocidad máxima ni control municipal. Todo resulta un caos. Creo que merecemos la atención de las autoridades.
Hugo César Navarro
Av. Francisco de Aguirre 1.582
S.M. de Tucumán

EL PADRE (I)
La tarea de un padre es ardua y jamás termina. Todos los días debe administrar su casa, velar por el bienestar de su familia y cumplir sus deberes como ciudadano. El moralista francés Joseph Joubert afirmaba que "cada cabeza de familia debería ser pontífice y rey en su casa", lo cual constituye una excelente definición de la importancia que asumen los actos y las opiniones del padre, como también de la colosal responsabilidad que deben sobrellevar por constituirse en artífices y custodios de la moral de sus hijos. A veces el padre debe reconvenir, corregir y, aun con dolor, castigar a sus retoños para que crezcan sanos y fuertes de cuerpo y alma. Al menos una vez al año, en su día, nos toca a los hijos reconocer amorosamente sus desvelos, pero suele suceder que a menudo no les prodigamos suficientes besos, abrazos y caricias por el prejuicio de pensar que, como hombres, son duros e insensibles o, peor aún, mezquinamos la comprensión y la ayuda que necesitan cuando, agobiados, llegan a la ancianidad. Merecen respeto, porque han cumplido el mandato divino de dar vida, y que se valoren sus consejos, porque han alcanzado la sabiduría. Anímate a decirle simplemente: "te amo, papá..."
Jesús Manuel Alves
Juan Luis Nougués 281
S.M. de Tucumán

EL PADRE (II)
Durante unas cuantas horas nos acordamos del jefe de la familia, el hombre de la casa, el que no está casi nunca pero tiene la responsabilidad de sostener los problemas cotidianos. Es un día para entender que hay muchos tipos de padres: el joven ídolo de sus hijos pequeños; el compañero que soluciona dificultades y da confianza a veces excesiva; el severo, que piensa que hay que poner límites en la educación y en el trato; el maduro, con hijos adolescentes, y el anciano, que ya tuvo la oportunidad y ahora observa a sus propios hijos en el rol de padres. Hoy es un día para reflexionar -más allá de los regalos y de la comida-, para ver a papá en su dimensión humana y entender que "el viejo" es fuerte y débil a la vez; proveedor de afectos y necesitado de besos y mimos; lleno de dudas y contradicciones. Es el que tiene que explicarles a los chicos por qué hay desocupación, pobreza e injusticia en el mundo; por qué hay guerras; por qué hay que tener hasta tres trabajos para poder vivir. El padre es el que se ve sobrepasado por los chicos que viven a mil por hora, en un mundo que cambia constantemente y al que a menudo hay que perdonar porque la infancia y los juegos se le escaparon por una ventana, sin que se diera cuenta. Es un hombre que ha descubierto que la paternidad no se estudia, y que hay que aprender a ser padre en una escuela de la que uno egresa recién cuando se es abuelo.
Luis Francisco Fernández
Lavalle 3.460
S.M. de Tucumán

LA BANDERA
Hace poco leí lo que escribió la doctora Carmen Perilli: "los símbolos no alcanzan para convencernos de que somos un país. Detrás de los colores de la bandera está la propiedad enajenada y despedazada por intereses ajenos: los cielos, y la tierra ya no nos pertenecen. La historia también nos ha sido arrancada, ya que la desmemoria nos impide encontrarnos con nuestros aciertos y errores". Que este nuevo aniversario haga flamear bien alto nuestro emblema nacional, e inspire a todos los argentinos para que, solidarios y sin sectarismos de ninguna clase, podamos volver a ser un país. No permitamos que intereses mezquinos o especulativos nos desvíen del camino que nos hemos trazado, e impidan el triunfo de esta democracia que tanto nos costó conseguir. Al respecto, el gran Alberdi, con sabiduría, señalaba: "Fuera del trabajo y el ahorro, todo remedio de la pobreza es mentiroso". Esta sentencia del ilustre tucumano debe hacernos recapacitar para que sucesos como el ocurrido recientemente en un pueblo de nuestra vecina Bolivia no vuelvan a repetirse jamás.
Walter Fernando Abregú
abregufernando@hotmail.com

LA DADIVA
El filósofo tucumano Alberto Rougés, uno de los fundadores de la Universidad de Tucumán junto a Juan B. Terán, decía: "A pesar de su aparente mansedumbre, la ignorancia es la peste más virulenta y devastadora que se conoce. Todas las demás pestes necesitan contar con ella para propagarse". Por estos días, rodeando a la Casa de Gobierno, columnas interminables de gente humilde, con sus niños en brazos, hizo cola durante toda la noche, bajo el frío inclemente, para retirar el "obsequio", consistente en una prenda de vestir, que les hacía nuestro gobernador. Sin lugar a dudas, las necesidades de la mayoría de la población de nuestro paupérrimo Tucumán son todas acuciantes y requieren de prontas soluciones. Pero no es con la dádiva, que humilla y denigra al ser humano, como nuestros "estamentos de políticos" solucionarán toda la problemática que golpea diariamente a miles de hogares. ¿Cuándo llegará el tiempo de generaciones de dirigentes que, en el anonimato y sin calendarios con fotos alusivas, elaboren y piensen en políticas integrales, que incluyan: la salud con salarios dignos para médicos, enfermeros, hospitales y centros asistenciales que puedan contener al ejército de indigentes que conmisera el alma; la educación: única arma que libera a un pueblo, ya que una masa de analfabetos y semianalfabetos no posee la capacidad de poder peticionar a sus gobernantes lo que realmente se requiere para que un pueblo lleve una vida digna? "Educad al soberano", dijo el genial Sarmiento. Señores dirigentes: pan y circo no es la solución. No deben olvidar que una generación, la de Mayo de 1810, se inmoló para dar un gran país a futuras generaciones.
Elba Estela Romero
estelaromeroinv@yahoo.com.ar

¿IGUALES?
Será imposible revertir la pobreza y todos los flagelos que azotan la provincia, si todo lo que se hace respecto a ella desde el Gobierno, empieza y termina en San Miguel de Tucumán. El interior es relegado o no existe. Nos quejamos del centralismo de Buenos Aires, y en la provincia repetimos el error; Dios está en todas partes pero atiende en la capital. Tenemos los mismos problemas... exacerbados; pagamos los mismos impuestos; nuestro voto vale igual. Pero no tenemos los mismos derechos. Por dar sólo un ejemplo, la gente sin recursos debe viajar a la capital y tramitar remedios sin cargo, con los gastos y la incomodidad de llegar muy temprano, con hambre, con frío. No siempre son bien atendidos, o bien informados. ¿Somos todos tucumanos por igual, o los del interior somos ciudadanos de segunda?
María Estela López
24 de Septiembre 1.431
Concepción (Tucumán)

CON ALFILERES
El profesor Osvaldo Meloni (LA GACETA del 13/6) nos demuestra, a través de los números, que Tucumán conserva -yo diría que sujeto con alfileres- el liderazgo en el NOA. Al margen de los méritos propios mostrados por la vecina provincia, no se puede disimular que desde 1983 nuestros gobernantes, en su conjunto, exhibieron una terrorífica tendencia a mejorar sus condiciones económicas y sociales sobre los intereses de la provincia, sin mostrar el más mínimo amor hacia quien los cobija y les brinda el ámbito para su desarrollo personal y de sus familias. Por supuesto que la impunidad los protege, y a ellos les permite exhibir su buena vida sobre la de sus pobres conciudadanos, que miran sus desgracias a través de los votos que malgastaron apostando a su mayoritario grupo de vividores insensibles. En Salta se está demostrando que se pueden obtener logros personales y de interés público en forma simultánea. Todavía nos queda un poquitín de esperanza de que algo cambie en Tucumán cuando el gobernador logre la serenidad que el cargo requiere y mejore la elección de sus colaboradores.
Alfredo Arnaldo Albertus
Pasaje Japón 1.433
S.M. de Tucumán

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