Las caras detrás del show

Cuatro productores de Tucumán confiesan que a veces pierden y otras ganan; por eso, dicen que lo que hacen, lo hacen por placer.

20 Junio 2004
Sus rostros no son conocidos para el público. Sin embargo, son responsables de que a Tucumán lleguen algunos de los espectáculos más exitosos de la Argentina. Ellos trajeron a "Bandana", Enrique Pinti, "Mambrú", China Zorrilla, "Duran Duran", "Roxette", Luis Miguel, "Midachi", Chayanne, el Teatro Negro de Praga y Piñón Fijo. LA GACETA los reunió en la mesa de un bar para charlar sobre los desafíos de producir espectáculos en una provincia como Tucumán donde los recursos no abundan y la ayuda oficial flaquea. Pero también se animaron a hablar sobre la cultura y el gusto de los tucumanos a la hora de concurrir a un show. "La nuestra es una profesión de alto riesgo. A veces ganamos, pero también perdemos. Sin embargo, lo que hacemos, lo hacemos por pura pasión", señalan.

Alto riesgo
Cada vez que un espectáculo exitoso llega a Tucumán, los artistas suelen llevarse todos los aplausos. Sin embargo, detrás de cada obra, hay personas que trabajan a sol y a sombra para generar esos aplausos. Tal es el caso de los productores independientes. LA GACETA reunió a cuatro de esos emprendedores y los invitó a debatir sobre los desafíos de hacer espectáculos en Tucumán. Todos aseguran que el público local es exigente, y que lo bueno conocido está garantizado. Aunque se quejen de que su profesión es poco reconocida en la provincia, no dudan en asegurar que Tucumán es una plaza fuerte. A la hora de las definiciones, sostienen que ser productor es una profesión de "alto riesgo" ya que para ellos también rige la máxima de los artistas: "el show debe continuar". "Tucumán no perdió terreno y sigue siendo el referente del NOA. Pero esto se debe al esfuerzo de los artistas y de los productores", señalaron Gabriel Fulgado y Adolfo Pedroza."Salta es pura cáscara", coinciden Nuri Villá y Ronit Keter.
¿Por qué los musicales son más masivos que los espectáculos de teatro? "Porque el público de teatro es más exigente con los actores y con la obra", responden. Y, aunque admiten que la de ellos es una profesión "para ganar plata" (como todas), aclaran que lo que hacen, "lo hacemos por pasión", porque a veces se gana y a veces se pierde. "No somos comerciantes", apunta Ronit Keter, quien indica que "por placer" se jugó por traer el Teatro Negro de Praga a Tucumán; así como Fulgado lo hizo (y perdió dinero) con "Duran Duran" varios años atrás, y lo volverá a hacer próximamente con "La Traviata". "Creo que cuando tenés la sala llena y un montón de gente que está aplaudiendo, uno no está pensando en los números", aporta Villá.
"En mi productora trabajamos por gusto, hacemos festivales de rock porque lo sentimos, y ahora tenemos un programa de televisión, otro de radio, un bar y dentro de un poco, un pub para que toquen las bandas", cuenta Pedroza. "En la actividad dependemos de muchas cosas, desde la situación del país en general hasta de los caprichos de los propios artistas", explican los productores. "China Zorrilla, en la última función, estaba muy mal de salud, pero en ningún momento pensó en abandonar el escenario. Por el contrario, Fernando Peña, por sus caprichos, no quiso actuar", informa Villá. "Es que los actores son una clase especial de personas", añade Keter. "Y también los productores, porque no somos muchos los que permanecemos", dijo.

La música es lo más convocante

"Los musicales son los espectáculos más masivos, porque además son productos que vienen impuestos desde la televisión, son mediáticos". La definición de Gabriel Fulgado no hace sino recordar cuánto público tuvieron los grupos "Bandana", "Mambrú", "Erreway" y "Operación Triunfo", entre otros. "Pero también hay que saber que tienen una determinada vida útil", aclara. Lo cierto es que cuando se trata de musicales hay que pensar en estadios y no en salas, por más grandes que estas sean.
Y sin dudas, dentro de estos shows, el rock and roll ocupa un lugar central en la provincia. Adolfo Pedroza ("Sigma") cuenta que preparar el festival en Central Córdoba le llevó más de cinco meses, pero admite que la ganancia se pudo medir en seis dígitos. "Si es en abril, empezamos a organizarlo en diciembre, y hasta que termina el recital sólo es inversión".
En la conversación, Nuri Villá brinda un dato poco conocido. "El folclore es lo menos rentable porque, generalmente, el público es de menores recursos y no puede pagar una entrada cara. Se cobra entre $ 5 y $ 10, no como en los de rock donde hay boletos de $ 15 para arriba". No obstante, Villá reconoce que festivales folclóricos como el Atahualpa reúnen a miles de personas cada año y eso es algo que nadie se atreve discutir.
De todos modos, tratándose de números, siempre hay que contextualizarlos. Ronit Keter habla de eso cuando indica que "masivo no es solamente pensar en una cancha. Pinti (Enrique) también es masivo, pero es un producto para el teatro, que puede llenarlo en cada una de las 4 o 5 funciones".

LO QUE SE GANA
"El éxito está jalonado de fracasos"

Cuando se trata de hablar de las ganancias de los productores, lo primero que responden es: "Nuestra actividad está gravada un 48% (IVA, Sadaic e impuestos municipales y provinciales), y con el 52% restante tenemos que afrontar todo", explica Gabriel Fulgado, quien recuerda que cuando trajo al grupo "Duran Duran", perdió una casa.
"Ganamos y a veces perdemos", acota Nuri Villá. "Por un capricho, el señor Fernando Peña se negó a trabajar el año pasado, y nadie cubrió los $ 5.000 que gastamos en toda la organización", se quejó. "Por eso, es una profesión de alto riesgo", acota Fulgado. "Si en el festival de rock se puede ganar más de $150.000, antes hay que invertir alrededor de $400.000, y es mucho dinero", precisa Adolfo Pedroza. "El camino del éxito está jalonado de fracasos", coinciden.
Los costos de alquiler son un tema aparte. La cancha de Atlético Tucumán se cobra entre $7.000 y $15.000; Central Córdoba $5.000, y Floresta no menos de $1.000. En el Teatro San Martín hay que pagar un 10% de la recaudación, con un seguro no menor a los $900, y una cifra similar se abona en el Alberdi.

LAS SALAS
"No hay lugares para público masivo"

Uno de los problemas que tienen que enfrentar los productores en Tucumán es la ausencia de salas que convoquen a más de 300 personas. "No puede ser que los dos teatros principales tengan menos de 1.000 personas", señaló Gabriel Fulgado. Esto hace que sea mucho más difícil traer espectáculos grandes porque no da la recaudación. "En la provincia se necesita un teatro que pueda albergar a 1.500 personas y un estadio cubierto que convoque a 10.000 personas", agregó. Y cuenta que, en los años 80, hubo un proyecto municipal para construir un estadio destinado exclusivamente a los espectáculos. Pero fue desechado porque se alegó que, como a Tucumán no venían tantos artistas importantes, no se justificaba la inversión.
"Y yo me pregunto: ¿no será que los artistas no vienen porque no hay un lugar adecuado para montar sus shows?", señaló. Y expresó: "Traer a Serrat, que apunta a un público medio y es masivo, no cierra si no es en un teatro. Ningún seguidor de Serrat irá a una cancha. Creo que recuperar el viejo cine Plaza sería una buena solución", concluyó.

POLITICA CULTURAL
"La cultura es inversión, no gasto"

El que un espectáculo exitoso puede recalar en los escenarios tucumanos, no siempre depende de los productores. También influye la política cultural de la provincia. Y, en este sentido, los productores coinciden en que el Estado abandonó a la cultura en todo sentido.
"Vamos perdiendo terreno respecto de provincias como Salta", señaló Gabriel Fulgado. Y agregó que el gobierno tiene que volver a pensar que la cultura es una inversión y no un gasto. "Esta premisa debería pasar incluso por encima del funcionario que, eventualmente, esté a cargo del área. Hoy, el área depende directamente de Economía.Y aquí es donde radica el principal problema. Hasta que esto no cambie, las cosas no mejorarán demasiado", agregó. Igual opinión tuvo Ronit Keter. "Lo primero es empezar por casa. Apoyar a los grupos tucumanos es una tarea básica que puede redituar en beneficio de todos", comentó. En este sentido, el perfil del productor independiente es bastante definido. "Creo que rescatar la ley de mecenazgo sería algo muy positivo para la provincia porque provocaría un efecto multiplicador", agregó Keter.

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