19 Junio 2004 Seguir en 
El mexicano Carlos Fuentes, maestro de la lengua de Cervantes, ha elogiado como señera latinoamericana a la literatura argentina y, entre otros de sus representantes, a Tomás Eloy Martínez, con raíces en LA GACETA. La tribuna de Fuentes ha sido el Festival Internacional de Literatura, en Roma, pero no todo fueron elogios, por más que a su juicio merecidos, pues como sagaz observador de la realidad hemisférica, apuntó en la misma ocasión un dato oscuro que afecta a nuestra comunidad de naciones. "El denostado Fondo Monetario Internacional -dijo- no hace más que responder a las solicitudes de los gobiernos; pidamos entonces a los gobiernos qué han hecho con esos préstamos". Algo así como el dedo en la llaga de un interrogante perpetuo y sin respuesta de un intelectual que no puede ser acusado, precisamente, de connivencias con el capitalismo y sus yerbas afines. Los conceptos de Fuentes sobrevolaron aquí una de las reuniones de los auditores del FMI que, desde que llegaron, son vanamente jaqueados por piqueteros que en el fin de semana pusieron sitio al microcentro. Un cerco ruidoso y agresivo por el que el jefe del Gabinete pidió reflexión a sus líderes, aunque con tácito permiso para circular.
Nadie explica
Ningún gobierno, por cierto, ha explicado que hizo con esos y otros recursos, si bien estuvieron prestos para culpar a los precedentes, aunque fueran del mismo partido; pero no tanto para plantear la cuestión ante sus órganos de conducta y disciplina. En estas horas, cuando Kirchner, el jefe del Gabinete y el canciller preparan el importante viaje a China con gobernadores y empresarios, dominan otros problemas más urgentes que transparentar la política. Por otra parte, los diputados del duhaldismo bonaerense han echado alguna arena sobre la sal del debate con el kirchnerismo, al contribuir para el envío de la fuerza de paz a Haití, lo cual debería tranquilizar en algo la interna del PJ durante esa gira cargada de perspectivas económicas. Al regreso esperan los ecos prácticos provocados por la nueva corriente interna oficialista en Diputados, que acaban de precipitar sus promotores. También aparece como contrapartida para entonces un intento de reglamentar el trámite parlamentario de los decretos de necesidad y urgencia para controlar el poder legislativo del Presidente.
Esos decretos leyes -de los que Kirchner hizo uso hasta ahora en 48 ocasiones- no están reglamentados, a pesar de lo ordenado en la Constitución por la reforma de 1994. Tan sólo lo intentaron algunos opositores que, al pasar a ser oficialistas, archivaron sus iniciativas. Es el caso de la senadora Cristina Fernández de Kirchner, autora hace dos años de un severo proyecto de control, pero hoy olvidada como titular de la Comisión de Asuntos Constitucionales. ¿Qué han hecho con sus compromisos?, se preguntaría seguramente Carlos Fuentes a tono con sus inquietudes. (De nuestra Sucursal)
Nadie explica
Ningún gobierno, por cierto, ha explicado que hizo con esos y otros recursos, si bien estuvieron prestos para culpar a los precedentes, aunque fueran del mismo partido; pero no tanto para plantear la cuestión ante sus órganos de conducta y disciplina. En estas horas, cuando Kirchner, el jefe del Gabinete y el canciller preparan el importante viaje a China con gobernadores y empresarios, dominan otros problemas más urgentes que transparentar la política. Por otra parte, los diputados del duhaldismo bonaerense han echado alguna arena sobre la sal del debate con el kirchnerismo, al contribuir para el envío de la fuerza de paz a Haití, lo cual debería tranquilizar en algo la interna del PJ durante esa gira cargada de perspectivas económicas. Al regreso esperan los ecos prácticos provocados por la nueva corriente interna oficialista en Diputados, que acaban de precipitar sus promotores. También aparece como contrapartida para entonces un intento de reglamentar el trámite parlamentario de los decretos de necesidad y urgencia para controlar el poder legislativo del Presidente.
Esos decretos leyes -de los que Kirchner hizo uso hasta ahora en 48 ocasiones- no están reglamentados, a pesar de lo ordenado en la Constitución por la reforma de 1994. Tan sólo lo intentaron algunos opositores que, al pasar a ser oficialistas, archivaron sus iniciativas. Es el caso de la senadora Cristina Fernández de Kirchner, autora hace dos años de un severo proyecto de control, pero hoy olvidada como titular de la Comisión de Asuntos Constitucionales. ¿Qué han hecho con sus compromisos?, se preguntaría seguramente Carlos Fuentes a tono con sus inquietudes. (De nuestra Sucursal)







