18 Junio 2004 Seguir en 
Un problema habitual en el tránsito del Barrio Norte de nuestra ciudad es la gran complicación que se suscita, a diario, a la hora de la salida de las escuelas y colegios ubicados en esa zona. Los transportes escolares y los autos particulares se estacionan en doble fila, y por el breve espacio libre trata de pasar el flujo de los demás vehículos. Esto configura una situación de riesgo, y desencadena fastidiosos embotellamientos.
Lo curioso es que tales cuadros ocurren, con frecuencia, ante la mirada impávida de los inspectores de tránsito apostados en la esquina. Estos no muestran ningún interés en ordenar ese caos que, por cierto, es su responsabilidad encarar. Inclusive, a las horas de salida de los colegios, sería elemental que la Municipalidad destacara personal para que se ocupara específicamente del asunto.
Nos parece que estamos ante otra de esas realidades sobre las cuales el Gobierno de la ciudad debiera operar en forma positiva, en lugar de limitarse a mirar hacia el costado. Con más de medio millón de habitantes en sus ejidos, San Miguel de Tucumán merece un tratamiento más cuidadoso para los problemas de esta índole.
Lo curioso es que tales cuadros ocurren, con frecuencia, ante la mirada impávida de los inspectores de tránsito apostados en la esquina. Estos no muestran ningún interés en ordenar ese caos que, por cierto, es su responsabilidad encarar. Inclusive, a las horas de salida de los colegios, sería elemental que la Municipalidad destacara personal para que se ocupara específicamente del asunto.
Nos parece que estamos ante otra de esas realidades sobre las cuales el Gobierno de la ciudad debiera operar en forma positiva, en lugar de limitarse a mirar hacia el costado. Con más de medio millón de habitantes en sus ejidos, San Miguel de Tucumán merece un tratamiento más cuidadoso para los problemas de esta índole.







