El conflicto por el poder

La política nacional ha quedado cautiva.

17 Junio 2004
BUENOS AIRES.- La crítica tensión entre Néstor Kirchner y el duhaldismo bonaerense ha comenzado a superponerse en la atención pública al debate de la coparticipación federal, agravándose por el hecho de que no se advierte a nadie con capacidad de arbitraje para moderar el conflicto. La política nacional ha quedado por esa causa cautiva de la más grave interna en la historia del peronismo mientras estuvo en el poder. Agravante de esa circunstancia, el contexto en que transcurre reúne cuestiones tan severas como la inseguridad pública y la imposibilidad de separar las duras negociaciones sobre la deuda, de la auditoria que realizan los funcionarios del Fondo Monetario. Tanto el Presidente como Eduardo Duhalde no parecen advertir los riesgos de tal escenario, donde los espectadores tienen claro que se está librando una lucha por el poder real. Son horas difíciles, donde a esas preocupaciones de la sociedad se agrega el extendido temor por la ola de secuestros y robos favorecida por la impotencia de quienes deben enfrentarla. Paralelamente, múltiples grupos de piqueteros siguen demostrando el amplio margen de impunidad de sus actos, invocando provocativamente demandas de cumplimiento imposible. Pero las autoridades tienen dificultades para comprender que así como la fiebre es una señal de enfermedad, esas acciones lo son de inseguridad y estimulan el crimen.

Crudo planteo
El mensaje de la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa al ministro de Justicia, Gustavo Beliz, a propósito del estado de inseguridad en que se observa al país ha sido un testimonio cabal de ese clima. Pero no sólo para las inversiones requeridas por la recuperación económica, puesto que "la inseguridad física es tan grande que comienza a ahuyentar a muchos", le expresó el titular de esa institución, Alejandro Preusche, al máximo responsable gubernamental en ese orden. Mientras eso ocurría, el hall del Sheraton Hotel era invadido por un piquete, en búsqueda de funcionarios del FMI a cargo de la auditoria del acuerdo contingente, que repetía el episodio sin control policial alguno frente ante el Banco Central. Pero esa inseguridad no es la única, agregó el empresario, sino también la jurídica, que impide ver hacia dónde va el país.

Una distancia mayor
Conforme ese contexto político de la confrontación interna en el justicialismo ha ido agravándose, la distancia entre las decisiones del gobierno y el Congreso se ha agrandado cada vez más, inclusive en aquellos asuntos de Estado que requieren un tratamiento abierto, no ya con la oposición, sino con los bloques oficialistas. Es así que mientras Kirchner viajaba hasta Rio Negro para un acto público y replicar en el mismo a su adversario de Buenos Aires, Eduardo Duhalde se reunía en el Parlamento con la treintena de diputados que le son fieles, dejando otra imagen conflictiva que seguramente no permanecerá mucho tiempo sin dilucidar. (De nuestra Sucursal)

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