Florencia González Lizárraga investiga sobre Parkinson y recibió un premio

La científica tucumana halló un compuesto con potencial para proteger las neuronas.

13 Dic 2018 Por Mirta Isabel Lazzaroni
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EN SU LABORATORIO. Florencia González Lizárraga está orgullosa del nivel de la ciencia en Tucumán. PRENSA SCAIT.-

Orgullosa de su trabajo, de su equipo y del nivel de ciencia que se hace en Tucumán, Florencia González Lizárraga agradece la distinción que ha recibido de la Sociedad Argentina de Biofísica, la institución de su tipo más importante del país. Le otorgaron el premio Jorge Ponce Hornos luego de haber sido seleccionada entre 350 trabajos de científicos de todo el país. “Este trabajo constituye mi tesis doctoral (va a ser doctora en Ciencias Biológicas) soy la primera autora del trabajo, pero discutimos estos temas en equipo”, aclara.

La investigación de Florencia se llevó a cabo en el Instituto de Medicina Molecular y Celular Aplicada (Immca), que depende de la UNT, del Conicet y del Ministerio de Salud de la Provincia, y que está a cargo de Rosana Chehín. El trabajo contó también con la colaboración del Centro de Microscopía Avanzada de la UBA, que dirige Lía Pietrasanta. Allí se encontraba ayer Florencia cuando dialogó por teléfono con LA GACETA.

La base de la investigación de la joven científica es un antibiótico llamado dioxiciclina, que pertenece al grupo de las tetraciclinas. Este antibiótico tiene la facultad de interactuar con la proteína Alfa-sinucleína, responsable de la muerte de las neuronas dopasinérgicas (las que se comunican con otras neuronas a través de la dopamina). Estas son las neuronas que se mueren en aquellas personas que sufren Parkinson.

Pero, la doxiciclina no es apropiada para enfermedades de largo tratamiento como lo son las patologías neurodegenerativas porque puede generar resistencia a las bacterias.

“La segunda parte del trabajo consiste en haber encontrado un medicamento que se llama COL 3, que es también una tetraciclina, pero modificada genéticamente de manera que no tiene actividad antibiótica por lo que no va a generar resistencia. Y sí tiene acción antiinflamatoria y convierte en no tóxica la proteína Alfa-sinucleína. En consecuencia, no hay muerte de neuronas dopasinérgicas.

“De este modo, se detiene la enfermedad de Parkinson. Es decir, no es una tratamiento paliativo, como son los tratamientos actuales”, destaca Florencia.

Claro que la investigación está en una fase de laboratorio todavía. Se están haciendo ensayos in vitro e in vivo, pero falta mucho todavía para pasar a una etapa de ensayos clínicos en humanos. Aun así, constituye sin duda una gran esperanza.

La segunda mención del Premio Ponce Hornos también fue para una tucumana: Luciana Medina, por un trabajo sobre el Mal de Alzheimer.

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