16 Junio 2004 Seguir en 
La pasión del público es un capital que el deporte tucumano no ha perdido, y constituye un formidable punto de apoyo para que recupere el liderazgo regional y el protagonismo a nivel nacional. El fin de semana pasado se vivió una sana efervescencia deportiva. El fútbol, el rugby, el golf, la equitación y el boxeo brindaron espectáculos de calidad y la gente respondió con una masiva concurrencia. Quedó demostrado, una vez más, que Tucumán es una plaza óptima para albergar grandes competencias.
La presencia de Los Pumas fue un espaldarazo para nuestro rugby, tan golpeado el año pasado por el descenso del seleccionado en el campeonato Argentino. Soplan vientos de recuperación, y la organización del test-match con Gales fue un acierto de los dirigentes de la Unión. Las negociaciones fueron arduas; no es sencillo que partidos de esta envergadura se disputen fuera de Buenos Aires, y el éxito coronó la iniciativa. Más de 20.000 tucumanos aplaudieron la victoria de Los Pumas y protagonizaron una fiesta en las tribunas. Esas imágenes se vieron por televisión en el resto del país y en el exterior.
Atlético no tuvo la misma suerte del seleccionado de rugby en el resultado, pero le quedó la satisfacción de sentirse acompañado y apoyado por una hinchada fiel. La derrota ante los chubutenses de CAI fue un golpe a la ilusión de los "decanos", aunque no todo está perdido y el próximo fin de semana se decidirá en Comodoro Rivadavia el ascenso a la Primera "B" Nacional. Al margen de lo ocurrido en el campo de juego, el público de Atlético brindó una lección de hidalguía y despidió a su equipo con aplausos. Ese gesto también pudo ser apreciado por quienes siguieron el partido en directo por televisión y refleja la madurez que la gente del fútbol está alcanzando.
El prestigio y la tradición distinguen desde hace años al Abierto del Norte, todo un clásico del golf. Para figuras de la talla de Angel Cabrera y Eduardo Romero es un placer disputar el torneo y así lo expresaron en reiteradas ocasiones. Agradecidos ante la posibilidad de ver en acción a jugadores de semejante nivel, los aficionados abarrotaron las instalaciones del Jockey Club. En este caso, la organización estuvo a cargo de una empresa, que eligió invertir en Tucumán y se marchó plenamente satisfecha con los resultados obtenidos.
Mientras en Yerba Buena disfrutaban del golf, en el hipódromo se desarrollaba el Regional de equitación, con 220 jinetes y amazonas de toda la Argentina, de Brasil y de Paraguay. Por primera vez en la historia del hipismo, un certamen organizado en el interior del país convocó a 40 participantes extranjeros, y el nivel de los caballos y de las pruebas impactó a los espectadores.
No se agotó allí la oferta deportiva del fin de semana. El viernes por la noche, alrededor de mil apasionados del boxeo desafiaron el frío y presenciaron un atractivo festival, al que no le faltó el ingrediente que exigen los fanáticos de esa disciplina: el nocaut.
El desafío que tiene la dirigencia, de aquí en más, es canalizar esta energía positiva a través de ideas, proyectos y emprendimientos. Habrá que seguir luchando contra las falencias estructurales de nuestro deporte, y una de ellas es la falta de infraestructura. Los Pumas y Atlético jugaron en el mismo estadio, con apenas 24 horas de diferencia, y el césped fue el gran perjudicado.
La gente ya puso su granito de arena y demostró que el Tucumán deportivo sigue vivo. Quienes tienen en sus manos la capacidad de tomar decisiones tendrán que moverse con celeridad y darle continuidad a este impulso. La provincia tiene todas las condiciones para recuperar el terreno perdido.
La presencia de Los Pumas fue un espaldarazo para nuestro rugby, tan golpeado el año pasado por el descenso del seleccionado en el campeonato Argentino. Soplan vientos de recuperación, y la organización del test-match con Gales fue un acierto de los dirigentes de la Unión. Las negociaciones fueron arduas; no es sencillo que partidos de esta envergadura se disputen fuera de Buenos Aires, y el éxito coronó la iniciativa. Más de 20.000 tucumanos aplaudieron la victoria de Los Pumas y protagonizaron una fiesta en las tribunas. Esas imágenes se vieron por televisión en el resto del país y en el exterior.
Atlético no tuvo la misma suerte del seleccionado de rugby en el resultado, pero le quedó la satisfacción de sentirse acompañado y apoyado por una hinchada fiel. La derrota ante los chubutenses de CAI fue un golpe a la ilusión de los "decanos", aunque no todo está perdido y el próximo fin de semana se decidirá en Comodoro Rivadavia el ascenso a la Primera "B" Nacional. Al margen de lo ocurrido en el campo de juego, el público de Atlético brindó una lección de hidalguía y despidió a su equipo con aplausos. Ese gesto también pudo ser apreciado por quienes siguieron el partido en directo por televisión y refleja la madurez que la gente del fútbol está alcanzando.
El prestigio y la tradición distinguen desde hace años al Abierto del Norte, todo un clásico del golf. Para figuras de la talla de Angel Cabrera y Eduardo Romero es un placer disputar el torneo y así lo expresaron en reiteradas ocasiones. Agradecidos ante la posibilidad de ver en acción a jugadores de semejante nivel, los aficionados abarrotaron las instalaciones del Jockey Club. En este caso, la organización estuvo a cargo de una empresa, que eligió invertir en Tucumán y se marchó plenamente satisfecha con los resultados obtenidos.
Mientras en Yerba Buena disfrutaban del golf, en el hipódromo se desarrollaba el Regional de equitación, con 220 jinetes y amazonas de toda la Argentina, de Brasil y de Paraguay. Por primera vez en la historia del hipismo, un certamen organizado en el interior del país convocó a 40 participantes extranjeros, y el nivel de los caballos y de las pruebas impactó a los espectadores.
No se agotó allí la oferta deportiva del fin de semana. El viernes por la noche, alrededor de mil apasionados del boxeo desafiaron el frío y presenciaron un atractivo festival, al que no le faltó el ingrediente que exigen los fanáticos de esa disciplina: el nocaut.
El desafío que tiene la dirigencia, de aquí en más, es canalizar esta energía positiva a través de ideas, proyectos y emprendimientos. Habrá que seguir luchando contra las falencias estructurales de nuestro deporte, y una de ellas es la falta de infraestructura. Los Pumas y Atlético jugaron en el mismo estadio, con apenas 24 horas de diferencia, y el césped fue el gran perjudicado.
La gente ya puso su granito de arena y demostró que el Tucumán deportivo sigue vivo. Quienes tienen en sus manos la capacidad de tomar decisiones tendrán que moverse con celeridad y darle continuidad a este impulso. La provincia tiene todas las condiciones para recuperar el terreno perdido.







