Aceras con obstáculos

El público y los comerciantes hacen un uso caprichoso de las veredas.

14 Junio 2004
Un principio básico de la vida ciudadana es que las veredas son el espacio que, en la vía pública, está destinado exclusivamente para quienes circulan a pie. Se concluye de tal premisa que es necesario que ese paso se halle libre de todo obstáculo; y, cuando este exista, debe ser transitorio, sustentado en razones de fuerza mayor y, obviamente, autorizado por la Municipalidad.
Alarma advertir que dichas postulaciones -elementales dentro de toda ciudad moderna- se encuentren cada vez más desvirtuadas. En primer lugar, está la desenfrenada y siempre creciente venta ambulante, sobre la que en algún momento deberán adoptarse decisiones. Pero a ese problema se le suma el uso caprichoso que el público en general y los comerciantes hacen de las aceras.
Es el caso, por ejemplo, de las motos y bicicletas que allí se estacionan; de las mesas y sillas de los bares que obligan al peatón a bajar a la calzada; de los carteles publicitarios que se colocan libremente; de la armazón metálica que sobresale de los quioscos para vender helados o "panchuques". Es evidente la necesidad de que la autoridad municipal termine con semejante desorden.

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