Enrique Pinti

El cómico le contó a LA GACETA que los chistes que más le gustan son los de humor negro y del absurdo. Elogió la ficción en la televisión y criticó a los programas de chismes, que son "sangrientos".

13 Junio 2004
Enrique Pinti lleva décadas en los escenarios haciendo reír a los argentinos; de sus periódicas crisis, de sus miserias y de las peores calamidades. Toda la realidad nacional y aún sus costados más oscuros se convierten en risas a través de sus monólogos, en sus charlas en las que parece que no puede dejar de hablar. Y si hay algo de lo que no se priva es de hablar mal de los políticos, de burlarse de ellos y de insultarlos, lo que el público aplaude una y otra vez a rabiar.
LA GACETA habló extensamente con el humorista cuando llegó a esta ciudad para presentar su "Candombe nacional", espectáculo que hoy representará nuevamente a las 21 en el Teatro San Martín.
- ¿Qué chistes son los que más te hacen reír?
- Me río de todos los chistes que me cuentan, por eso los cómicos quieren que vaya a sus shows. Cuando los escucho me río mucho porque me los olvido inmediatamente. Pero los que más me gustan son los de humor negro y humor absurdo; el humor absurdo se ve más en la provincia que en la gran ciudad.
- ¿El humor negro no es como algo morboso?
- Sí, claro que es morboso, pero hay que manejarlo con cautela. Uno puede hacer humor negro sobre sus cosas, no sobre las de los demás. Uno juega siempre con la muerte, por ejemplo, porque uno le tiene miedo; generalmente uno hace chistes sobre ella para que no se enoje. Cuando uno se refiere a la muerte se refiere a la propia, a la de los seres queridos y a la de los amigos, pero lo único que oculta es el pánico tremendo.
-Con el humor uno puede exorcizar los temores.
- Sí, siempre lo he dicho, siempre lo he hecho... exorcizar el temor es como silbar en la oscuridad cuando uno tiene miedo, verbaliza las cosas en forma tremenda y grotesca, y es como que se saca los fantasmas de encima.

- El humor te ayuda a vivir...
- La risa es importante, es saludable pero hay momentos en que uno no debe reírse porque no hay por qué; en un velorio, por ejemplo, uno no puede...
- Pero allí justamente nunca faltan los chistes....
- Es cierto, pero de la gente que no tiene que ver con el muerto. Si se te muere un abuelo de 90 años y vos tenés 7, vos tenés ganas de ir a jugar a la pelota o de conversar con tus amigos. Pero cuando tenés 45 y se muere tu madre de 80, no vas a contar chistes de velorio. Creo que hay cierta lógica en todo esto.
- Te noto más delgado, ¿estás haciendo dieta?
- No, pero estuve... estos son los coletazos de la buena conducta de hace un tiempo atrás. Aquella cara de luna llena, redonda, que era de gordura, era también de juventud, pero ahora la cara se vino para abajo, y parecería que uno está más delgado de lo que está, pero en realidad son los años de más. Lo que pasa es que las giras terminan con toda dieta. ¿Si estás en Tucumán no vas a comer empanadas y locro, por lo menos una vez?
- ¿Cómo ves la televisión actual?
- Tiene cosas magníficas que nunca se habían hecho antes; se puede ver por la señal "Volver" lo mal que se trabajaba antes, con demasiado acartonamiento y solemnidad; hoy, aún en el peor culebrón, se trabaja con mayor naturalidad y las interpretaciones son mucho más creíbles y modernas, hay un gran avance en todo eso.
- Hay televisión basura...
- No, creo que no. Hay excelentes actores y actrices, aunque por ahí los libros pueden fallar un poco, pero en los culebrones, no en la ficción. La ficción levantó mucho el nivel; lo que bajó es el programa magazine, el de la tarde, donde se dicen cosas que no se pueden creer, estupideces totales, de 30 años atrás. Pero además está esta especie de reality, que se ha vuelto muy sangriento y muy feroz, los chimentos y los programas un poco sensacionalistas, que están bastante desagradables; de todos modos, hubo ciclos muy vergonzozos que se fueron solos de la pantalla, con personajes llamados mediáticos que dejaron de aparecer, por suerte, a menos que aparezcan muertos.

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