Según Pinti, el país entero es un candombe

Cuando llegó a Tucumán, sus admiradores no tardaron en acercarse a él como si fuera un ídolo.

11 Junio 2004
"El país es un candombe", dijo el humorista Enrique Pinti. Y cuando ayer llegó a esta ciudad, comenzó otro candombe. En efecto, mientras ingresaba en la librería donde hablaría con los periodistas, sus admiradores no tardaron en acercarse a él como si fuera un ídolo. Todos querían tocarlo y escuchar sus graves sentencias.
Hoy a las 22, mañana a las 21 y el domingo a las 21 presentará en el Teatro San Martín su exitoso espectáculo "Candombe nacional". Y, ante la gran expectativa que se creó, los productores debieron agregar otra función el sábado a las 23.30.

Posdieta
Pinti está más delgado. Y cuando LA GACETA se lo advirtió, confesó: "no son los kilos de menos, sino los años de más. Es como que se me está cayendo la cara. Pero es verdad. Estoy en un período posdieta. Claro que venir a Tucumán y no comer empanadas o locro, es algo que no puede ser. Que me perdonen los salteños, pero las mejores empanadas son las de Tucumán", aseguró.

-¿Tenés expectativas puestas en Kirchner?
-Y sí, yo todavía las tengo porque está planteando cosas bastante diferentes. Pero ya pasó un año, y uno espera que los gestos se conviertan en políticas de Estado. Creo que, desde que asumió, las cosas cambiaron. No obstante, aún no mejoraron. Todavía no sabemos cómo vamos a salir de esta.

-¿Lo criticás en tus monólogos?
-Bueno, eso sí. Pero además critico las internas que tiene, que son de terror; hay que pensar que los complots que está denunciando, en realidad los tiene ahí adentro. Eso se puede ver en el tironeo que tiene por el presupuesto con la provincia de Buenos Aires.

El show
Según Pinti, a pesar de todo la Argentina tiene una salud de hierro. "El ?Candombe nacional? se estrenó en enero de 2002, cuando la gente hacía los cacerolazos y había asambleas en todos los barrios de la Argentina. Llamativamente, en todo ese período la gente concurría mucho más al teatro que en otros momentos; tal vez para distraerse y sacarse la angustia", recordó el humorista. "El tema es que el país está muy enfermo, pero tiene una salud de hierro; permanentemente se golpea. Pero luego se va acomodando a esos golpes, hasta que se vuelve a golpear, y uno cree que se va a hundir, pero vuelve a salir", describió.

Risa convulsiva
Contó que en esos momentos la gente se reía hasta convulsivamente. "Después se aquietó un poco -dijo- Cuando fue el ballottage, había mucha participación, y muchos trataban de pedirme que no hablara mal de Kirchner, porque saben que cuando algo no me gusta, yo lo digo nomás".
Posteriormente, Pinti reveló que ante un público apático se crea una situación muy difícil de resolver. "Yo grito más, me exalto muchísimo", concluyó.

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