"El cine argentino está siendo devastado"

La directora Lucrecia Martel presentó en Tucumán su nuevo filme. Cree que en el mercado hay graves desequilibrios

11 Junio 2004
Tiene sólo dos filmes en su haber. Sin embargo, Lucrecia Martel ya es una cineasta del mundo. Recién llegada a Tucumán para el estreno de su segunda película, "La niña santa", la realizadora conversó con LA GACETA sobre el desafío de filmar en la Argentina y sobre los desequilibrios que existen en el mercado cinematográfico local.
"Ningún cine, incluyendo a las producciones independientes de Estados Unidos, puede defenderse de lo que están haciendo las grandes cadenas de Hollywood. El cine argentino está siendo devastado, como si nuestro país fuera una provincia norteamericana", dice Martel, cuyo último filme fue aplaudido en Cannes.
Carismática, de sonrisa franca y mirada penetrante, la realizadora asegura que la desigualdad del mercado cinematográfico se da sobre todo en las salas. "La maquinaria de Hollywood opera abrumando a las salas para que no sostengan a las películas argentinas. Lo que necesitamos los realizadores es que se conozca lo que hacemos. Y eso no está sucediendo. Cuando ?Troya? se estrenó, ya se sabía que Brad Pitt había tenido que adelgazar y que la película debió afrontar una multitud de contratiempos. En cambio, cuando se estrena un filme argentino, muy poco se sabe sobre la producción", comentó.
Lucrecia Martel conversa en forma pausada. Es salteña y tiene esa paz que distingue a los provincianos, aunque asegura que se adaptó rápidamente a la vorágine de Buenos Aires. Eso no quiere decir que haya dejado de lado a su provincia. "Yo soy de Salta. Para mí, entender lo que pasa en las provincias es importante", dijo. Y cuenta que para su próxima película, está pensando en usar una cuarta parte del presupuesto que usó en "La niña santa". Pero sabe que eso le traerá complicaciones. "Yo quiero volver a filmar en Salta. Pero los costos aumentan un 10% por los traslados. Por eso, si el presupuesto sigue acotado, voy a tener que filmar en Buenos Aires", dice.
Finalmente, Martel cuenta que en su próxima película seguramente cambiará de género. "Yo siempre sentí que iba hacia el terror de una manera suave y directa. Cuando yo escribo, pienso mis personajes de una forma monstruosa. Y por eso creo que tengo una natural predisposición al cine de terror. El terror me exime de ser simpática", agrega.

CRITICA DE CINE
Un drama sin resolución

Tema: Un médico, que participa de un congreso en un decadente hotel termal, se siente igualmente atraído por la dueña del lugar y por su hija adolescente.
Crítica: En sintonía con los temas desarrollados en "La ciénaga", su primera obra, la nueva propuesta de la realizadora salteña Lucrecia Martel retoma el universo de la infancia y los conflictos de la adolescencia, en un ambiente agobiante donde prevalecen el estancamiento social y el desencanto.
El planteo inicial de los personajes está muy logrado y la primera parte de la película tiene una riqueza expresiva muy intensa. Pero el filme comienza a naufragar cuando intenta repetir los mismos tópicos de "La ciénaga", sin lograr cohesión y coherencia. Aquí tenemos otra vez los comentarios clasistas y una excursión a un monte donde hay tiros, que queda descolgada del contexto de la historia.
En un modo de hacer cine tan detallista, si una escena no está totalmente integrada al contexto, el desarrollo de la historia se resiente. Tampoco cierra del todo la idea de crear un suspenso más bien clásico, que va atrapando de a poco al espectador, para borrarlo intempestivamente, sin ningún tipo de resolución. Hay demasiada tensión, demasiados dientes apretados y poca visión de conjunto.

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