09 Junio 2004 Seguir en 
Con su traje de marinero sin pantalones, su mal genio, su incomprensible lenguaje, y 150 cortos y cinco películas sobre sus espaldas, el Pato Donald festejará hoy su cumpleaños número 70. Quizás su popularidad esté de capa caída ante los nuevos personajes tridimensionales de Disney, o los héroes de carne y hueso como el aprendiz de mago Harry Potter. Sin embargo, el irascible pato forma parte de los recuerdos infantiles de varias generaciones, que se criaron con sus aventuras.
En Tucumán, por ejemplo, sólo los adultos se acuerdan del legendario personaje. "No veo mucho los dibujitos del Pato Donald. En los canales no los pasan. Me gusta más ver Nickelodeon", comentó Ramiro Ponce, de 10 años, quien se reconoce un fan incondicional de "Arnold". "Alguna vez vi un par de películas y mi papá guarda unas revistas que él leía de chico, pero a mí no me interesan", agrega.
Según Luciana Domínguez, de 9 años, Donald es más que nada un personaje de adorno, un producto típico del merchandising. "Lo conozco porque lo vi en varias revistas en las que se promocionan las películas de Disney, pero no vi ninguno de sus filmes. Es un pato gruñón, no me gusta", cuenta.
Su madre, en cambio, tiene los mejores recuerdos de Donald. "Era uno de los personajes que más me hizo reír cuando era niña. Tanto Donald como Mickey son imperecederos. No entiendo por qué a los chicos de hoy no les gusta. Les atrae más otro tipo de dibujos, más violentos y exóticos", cuenta María del Pilar López, de 42 años.
La historia
Donald nació sin nombre y con una fisonomía notoriamente distinta a la actual, cuando se estrenó en una de las "Sinfonías tontas" de Walter Elias Disney (Chicago, Illinois, 1901) de sólo 8 minutos, titulada "The Wise Little Hen" (La gallinita astuta). En esa serie habían debutado el ratón Mickey -originalmente llamado Mortimer- y Goofy (o Tribilín), y Donald no fue creado por su padre famoso sino por Ferdinand Horvath.
Disney contrató al imitador Clarence Nash para ponerle la voz a un pato -que no era Donald- que Mickey trataba de cazar en el corto "The Orphan?s Benefit" y que fue el lejano origen de lo que sería su personaje mayor. Nash -su único intérprete en inglés y muerto en 1988- emitía una voz que podía causar hilaridad con soltura y su nuevo patrón determinó que sus expresiones principales fueran el enojo y el mal carácter, aunque con buen corazón, elementos que serían la esencia del Pato Donald.
El plumífero debutó como protagonista en 1935 en el corto "The Band Concert", que entre otros méritos tuvo el de ser el primer filme animado rodado en el proceso original de Technicolor. A partir de 1938 Donald protagonizó unos 150 cortometrajes e intervino en cinco largos y dos mediometrajes, en compañía de su novia Daisy, sus tres sobrinos y el Tío Rico, que poco a poco fueron desapareciendo del cine. Donald comparte con el jean y con los locales de "fast food" un origen evidente y una diseminación universal, aunque eso no alcanza para conquistar a las nuevas generaciones. Donald es parte de un mundo afectivo en el que se criaron varias generaciones pasadas.
En Tucumán, por ejemplo, sólo los adultos se acuerdan del legendario personaje. "No veo mucho los dibujitos del Pato Donald. En los canales no los pasan. Me gusta más ver Nickelodeon", comentó Ramiro Ponce, de 10 años, quien se reconoce un fan incondicional de "Arnold". "Alguna vez vi un par de películas y mi papá guarda unas revistas que él leía de chico, pero a mí no me interesan", agrega.
Según Luciana Domínguez, de 9 años, Donald es más que nada un personaje de adorno, un producto típico del merchandising. "Lo conozco porque lo vi en varias revistas en las que se promocionan las películas de Disney, pero no vi ninguno de sus filmes. Es un pato gruñón, no me gusta", cuenta.
Su madre, en cambio, tiene los mejores recuerdos de Donald. "Era uno de los personajes que más me hizo reír cuando era niña. Tanto Donald como Mickey son imperecederos. No entiendo por qué a los chicos de hoy no les gusta. Les atrae más otro tipo de dibujos, más violentos y exóticos", cuenta María del Pilar López, de 42 años.
La historia
Donald nació sin nombre y con una fisonomía notoriamente distinta a la actual, cuando se estrenó en una de las "Sinfonías tontas" de Walter Elias Disney (Chicago, Illinois, 1901) de sólo 8 minutos, titulada "The Wise Little Hen" (La gallinita astuta). En esa serie habían debutado el ratón Mickey -originalmente llamado Mortimer- y Goofy (o Tribilín), y Donald no fue creado por su padre famoso sino por Ferdinand Horvath.
Disney contrató al imitador Clarence Nash para ponerle la voz a un pato -que no era Donald- que Mickey trataba de cazar en el corto "The Orphan?s Benefit" y que fue el lejano origen de lo que sería su personaje mayor. Nash -su único intérprete en inglés y muerto en 1988- emitía una voz que podía causar hilaridad con soltura y su nuevo patrón determinó que sus expresiones principales fueran el enojo y el mal carácter, aunque con buen corazón, elementos que serían la esencia del Pato Donald.
El plumífero debutó como protagonista en 1935 en el corto "The Band Concert", que entre otros méritos tuvo el de ser el primer filme animado rodado en el proceso original de Technicolor. A partir de 1938 Donald protagonizó unos 150 cortometrajes e intervino en cinco largos y dos mediometrajes, en compañía de su novia Daisy, sus tres sobrinos y el Tío Rico, que poco a poco fueron desapareciendo del cine. Donald comparte con el jean y con los locales de "fast food" un origen evidente y una diseminación universal, aunque eso no alcanza para conquistar a las nuevas generaciones. Donald es parte de un mundo afectivo en el que se criaron varias generaciones pasadas.







