La caída del puente: entre el abandono y el vandalismo

La caída del puente: entre el abandono y el vandalismo

La estructura que unía esta ciudad con Manantial Sur se desplomó justo cuando pasaba un camión. “Le doy gracias a Dios de que estoy vivo”, dijo el chofer. Los constructores esperan las pericias para determinar las causas del derrumbe.

FOTO DE MATÍAS QUINTANA FOTO DE MATÍAS QUINTANA

Franco Rodríguez no le quitaba la vista al fondo del Canal Sur. Sus ojos marrones estaban aturdidos; el panorama era desconcertante. Él estaba ileso, sobre el asfalto; abajo, el acoplado del camión en el que estuvo trasladando áridos durante la mañana “agonizaba” sobre el desagüe. La cabina, en cambio, se elevaba tres metros por encima del suelo; como una orca de acero que no logró completar el salto al rompeolas. Y debajo del vehículo, sobre el agua podrida, quedó el camino de hormigón que unía San Miguel de Tucumán con Manantial Sur: el puente se desplomó de manera repentina. “He sentido un reventón y se me fue para atrás el camión; ha sido de golpe. Pensé en darle gracias a Dios de que estoy vivo, porque podría haber sido peor”, dijo el joven camionero de 26 años.

Eran alrededor de las 10.40 cuando colapsó uno de los dos puentes que se construyeron en 2011, con recursos del Fondo Fiduciario Federal -se precisó desde el Poder Ejecutivo-, y que están bajo la órbita de la Dirección Provincial de Vialidad (DPV). Los cruces con tensores fueron levantados por la firma Falivene SRL para facilitar la circulación de los vecinos de la zona; es el paso obligado para quienes viven en el sector más austral de la ciudad. Y aunque sólo el Ford Cargo de Rodríguez sufrió las consecuencias del siniestro, a diario circulan por allí cientos de vehículos; incluso adolescentes y niños que concurren a la Escuela Barrio Sutiaga, entre otros establecimientos cercanos

“¿Y si el puente los mataba a los chicos? ¡Es un puente basura! Esto no está terminado y hay mucha gente por aquí”, bramó Mirta Arce, a pocos centímetros de la faja de peligro que cerraba el paso al vacío a una creciente muchedumbre. Personal de la Policía, Defensa Civil de Tucumán y de San Miguel de Tucumán, y de la Municipalidad de la capital había llegado para restringir el camino del derribado puente y del que sigue en pie, hasta tanto se verifique su estado.

“Yo sabía que se iba a caer, y el otro también se puede caer”, explicó Abel, un joven que vive a pocas cuadras del lugar. Consultado sobre lo tajante de sus declaraciones, el vecino vestido con una camiseta de Boca afirmó que desde hacía ya un tiempo que parecía que sólo estaba sostenido por lo tensores. “Tenía grietas en los accesos; el otro también tiene”, dijo mientras no les quitaba la mirada a las 18 ruedas que quedaron orientadas al oeste.

Valeria Villalba salió de su casa sólo para corroborar con sus ojos la noticia que había llegado a sus oídos. Contó que su hermano circulaba por ese camino cada mañana para llevar a su hija a la escuela. “Gracias a Dios no le ha pasado nada. Para el sur hay mucha gente, esto es muy transitado y no tiene ni señalización”, dijo preocupada. Juana Antonia Álvarez afirmó que estaba barriendo la vereda de su casa cuando la estructura fue vencida por la gravedad. “Se sintió un reventón”, explicó con una voz coloreada por el asombro y la indignación.

En primera persona

Mientras se multiplicaba los ojos apuntaban hacia el fondo del desagüe, “decorado” con escombros y grandes cantidades de basura, el camionero Rodríguez continuaba repasando ante la prensa lo vivido horas antes. “Yo venía pasando, sentí un reventón y se me fue para atrás el camión. Me he asustado; peor cuando vi que atrás estaba caído todo. Los vecinos me ayudaron a salir. Tenía miedo que se diera vuelta el camión”, reveló. El joven afirmó que a diario pasaba con el vehículo cargado por allí y que en ningún momento advirtió algún problema. Incluso, reveló que horas antes había llevado ripio al barrio Ejército Argentino, a donde se dirigía nuevamente.

La caída del puente: entre el abandono y el vandalismo

El director de Defensa Civil municipal, Jorge Sepúlveda, se metió al desagüe en la mañana de ayer para verificar lo que quedó de la estructura y anticipó que serán necesarias varias pericias para determinar qué ocasionó el colapso. “Hasta que no sepamos qué cantidad de carga llevaba el camión y para cuánto estaba autorizado el puente no podemos saber si es una falla de estructura o si el vehículo pasaba con más peso del que correspondía”, manifestó.

Rodríguez, sin embargo, negó haber tenido el camión excedido de carga. “No estaba sobrecargado. Para mí fue una falla del puente”, aventuró el camionero, aún aturido pero agradecido de seguir con vida.

Etapa de estudios

Ambos puentes cuentan con una forma poco convencional en donde la estructura principal son los dos arcos que quedaron en pie, de donde colgaba la calzada. Ricardo Abad, titular de la DPA, precisó que en ambos cruces se realizaron pruebas de carga en octubre de 2015 y que soportaron sin inconvenientes unas 90 toneladas (el camión habría pesado unas 36). Además, indicó que la mayoría de la maquinaria y camiones para realizar la obra del Manantial Sur transitaron por allí sin problemas.

El ingeniero adelantó que para determinar por qué se desplomó el puente y para estudiar las condiciones en las que está el otro, contratarán un ente externo que no tenga que ver con Falivene ni con Vialidad. A primera vista, sin embargo, se animó a estimar que los tensores del puente no habrían fallado, ya que dijo que no se observan cortes en ellos. “Eso significaría que la falla habría sido en otro lado, quizá en los enganches entre los tensores y las vigas”, explicó a LA GACETA. El funcionario remarcó que el cruce de hormigón, de unos 23 metros de largo y 8 de ancho, no tenía restricciones de ningún tipo.

TRABAJO VESPERTINO. Una grúa saca el camión que quedó arriba de la estructura de hormigón caída en un canal. la gaceta / foto de DIEGO ARAOZ TRABAJO VESPERTINO. Una grúa saca el camión que quedó arriba de la estructura de hormigón caída en un canal. la gaceta / foto de DIEGO ARAOZ

Vandalismo y desidia

Muchos de los vecinos que en primera instancia se quedaron pasmados antes las ruinas, luego criticaron lo abandonada que se encuentra la zona. Subrayaron que no hay señalización ni luces en la zona de los puentes. “No hay carteles de restricciones. El foco que tiene -dijo señalando el arco con tensores- lo puso la gente de la zona, porque se lo usa mucho al puente. Hoy fue una desgracia con suerte”, dijo enojado Ramiro Vera Turín, quien también remarcó que le parecían muy delgados los hierros que unían la plataforma colgante al terraplén.

Abad, en tanto, sostuvo que si no hay iluminación y letreros en el lugar es a causa del vandalismo. Además, no descartó que las acciones destructivas hayan sido uno de los factores del colapso de la estructura. “El puente tenía unos refuerzos, que eran de fibra de carbono y que fueron quitados. No es que le echemos la culpa al vandalismo, pero ha sumado al factor que había hoy”, indicó. El funcionario hizo hincapié en que también se robaron rejas, barandas y las luminarias, motivo por el que todo está a oscuras.

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