05 Junio 2004 Seguir en 
Roma.- Era el más tierno de los cinco actores italianos más importantes de los años 60 y 70, y esa fue una de las claves de su éxito. Con la muerte de Nino Manfredi, ayer, a los 83 años, Italia pierde al último de los supervivientes de aquel grupo que hizo famoso al cine de la península en todo el mundo.
Su sonrisa siempre a flor de labios y coronada de un gran bigotazo; su modo de hablar pausado y moviendo las manos; su simplicidad y discreción quedarán para siempre en el recuerdo de los italianos, para quienes Manfredi fue simplemente el rey de la comedia italiana. En estos últimos años fueron desapareciendo todos los integrantes de aquel grupo de actores: Alberto Sordi, Marcello Mastroianni, Vittorio Gassman y Ugo Tognazzi, que hicieron las delicias -y todavía hoy lo consiguen con sus magníficos filmes en blanco y negro- de varias generaciones al ver reflejados en ellos sus propios deseos, defectos y virtudes.
Manfredi sufrió un derrame cerebral el pasado mes de julio y desde entonces estuvo semiparalizado en cama. Fue varias veces internado en terapia intensiva; la última, hace tres días. Sus familiares dijeron que quedaban pocas esperanzas.
Nacido el 22 de marzo de 1921 en Castro dei Volsci, cerca de Roma, Manfredi estudió jurisprudencia antes de inscribirse en la Escuela de Arte Dramático. Su carrera cinematográfica comenzó en los años 50 pero se afirmó a partir de los 60, en buena parte bajo la dirección de Ettore Scola, un cineasta intimista que adora describir los sentimientos en detalle y no usa jamás grandes escenografías. (DPA)
Su sonrisa siempre a flor de labios y coronada de un gran bigotazo; su modo de hablar pausado y moviendo las manos; su simplicidad y discreción quedarán para siempre en el recuerdo de los italianos, para quienes Manfredi fue simplemente el rey de la comedia italiana. En estos últimos años fueron desapareciendo todos los integrantes de aquel grupo de actores: Alberto Sordi, Marcello Mastroianni, Vittorio Gassman y Ugo Tognazzi, que hicieron las delicias -y todavía hoy lo consiguen con sus magníficos filmes en blanco y negro- de varias generaciones al ver reflejados en ellos sus propios deseos, defectos y virtudes.
Manfredi sufrió un derrame cerebral el pasado mes de julio y desde entonces estuvo semiparalizado en cama. Fue varias veces internado en terapia intensiva; la última, hace tres días. Sus familiares dijeron que quedaban pocas esperanzas.
Nacido el 22 de marzo de 1921 en Castro dei Volsci, cerca de Roma, Manfredi estudió jurisprudencia antes de inscribirse en la Escuela de Arte Dramático. Su carrera cinematográfica comenzó en los años 50 pero se afirmó a partir de los 60, en buena parte bajo la dirección de Ettore Scola, un cineasta intimista que adora describir los sentimientos en detalle y no usa jamás grandes escenografías. (DPA)







